PRENSA IBERO
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16 DE ABRIL DE 2026
Por: Luis Reyes
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La automedicación con cannabinoides puede implicar riesgos, especialmente por la variabilidad en dosis, composición y respuesta individual, afirmó Dra. Alline Cristina de Campos, del Departamento de Farmacología de la Universidad de Sao Paulo, como parte del 75 aniversario de la Licenciatura de Psicología de la Universidad Iberoamericana (IBERO).

Durante la conferencia inaugural “Cannabidiol para el tratamiento de enfermedades mentales”, dijo que el cannabidiol (CBD) se muestra como un potencial ansiolítico y modulador del estrés, pero su eficacia clínica aún no está plenamente demostrada.
Apuntó que el CBD representa una línea prometedora de investigación en la salud mental, pero su uso debe abordarse con cautela. Subrayó que la complejidad del sistema endocannabinoide y la variabilidad individual exigen más estudios clínicos rigurosos antes de consolidarlo como tratamiento seguro y eficaz.

En la plática, donde estuvieron presentes como comentarista el Dr. Óscar Galicia Castillo, Jefe del Laboratorio de Neurociencias IBERO, y como moderadora, la Dra. Perla Leal Castillo, Académica de Tiempo Completo de nuestra casa de estudios, recordó que los cannabinoides han sido usados con fines medicinales por civilizaciones antiguas.
No obstante, mencionó que su estudio moderno se consolidó en el siglo XX con investigadores como Raphael Mechoulam, quien describió la estructura del THC y otros compuestos.

Detalló que el CBD, derivado de Cannabis sativa, ha ganado gran popularidad como alternativa terapéutica para trastornos mentales.
A diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), acotó, no produce efectos psicoactivos, lo que ha favorecido su aceptación. Sin embargo, la evidencia científica muestra un panorama más complejo.

La especialista indicó que estos avances permitieron identificar el sistema endocannabinoide, un sistema biológico clave en la regulación de funciones como el estrés, la emoción y la memoria.
Explicó que el CBD actúa de forma indirecta sobre este sistema, modulando receptores como CB1 y CB2 y otros sistemas neuroquímicos. Su papel principal parece ser el de restaurar el equilibrio (homeostasis), especialmente en situaciones de estrés.
Detalló que estudios experimentales han mostrado que puede reducir la ansiedad en contextos controlados, como el modelo de hablar en público, y potenciar el efecto de antidepresivos en modelos animales.
No obstante, dijo que su uso clínico aún enfrenta importantes limitaciones y refirió que la respuesta al CBD depende de la dosis y varía entre individuos.
Además, mencionó que aunque algunos ensayos sugieren efectos ansiolíticos o antipsicóticos, metaanálisis recientes indican que la evidencia todavía no es suficiente para recomendarlo como tratamiento estándar para trastornos como ansiedad o depresión.
Un aspecto crucial es su interacción con el tetrahidrocannabinol (THC), principal compuesto psicoactivo del cannabis (Cannabis sativa) y responsable de la sensación de euforia, que actúa sobre los receptores CB1 del cerebro, alterando el estado de ánimo y la percepción.
Expuso que el CBD puede contrarrestar efectos negativos del THC, como ansiedad o síntomas psicóticos, lo que sugiere que la composición del producto es determinante.
Advirtió que el uso de cannabinoides en adolescentes representa un riesgo significativo, ya que puede interferir con el desarrollo cerebral y aumentar la probabilidad de trastornos psiquiátricos.
Por: Luis Reyes
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