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PRENSA IBERO
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• Un estudio revela que periodistas de medios regionales enfrentan más agresiones que los de medios nacionales: amenazas, espionaje, acciones legales y usurpación de identidad • El riesgo no depende solo de lo que se publica: el alcance del medio, el cargo que ocupa el periodista y la precariedad laboral incrementan la vulnerabilidad
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

En México, la violencia contra la prensa no afecta por igual a las y los periodistas. Quienes trabajan en medios regionales, ocupan puestos de decisión o laboran para varios medios al mismo tiempo enfrentan un mayor riesgo de sufrir amenazas, espionaje, campañas de desprestigio e incluso ataques físicos.
Así lo revela el estudio “Contextos organizacionales de la violencia contra la prensa”, en el que participaron las Dras. Mireya Márquez Ramírez y Grisel Salazar Rebolledo, investigadoras de la Universidad Iberoamericana (IBERO), el cual muestra que las agresiones no dependen solo por los temas que cubren, sino de las condiciones en las que ejercen su trabajo.
Uno de los principales hallazgos de la investigación es que las agresiones más frecuentes no son necesariamente físicas. Los ataques más recurrentes buscan desacreditar el trabajo periodístico mediante insultos, discursos de odio, descalificaciones y cuestionamientos a la integridad moral de las y los comunicadores. Se concentran principalmente entre quienes tienen mayor visibilidad y capacidad de decisión dentro de sus medios.
También documenta agresiones más severas: amenazas directas, acecho o seguimiento, vigilancia o espionaje, acciones legales derivadas del trabajo periodístico, intimidación a familiares y usurpación del nombre de periodistas para difundir información falsa. Estas agresiones afectan con mayor frecuencia a quienes ocupan cargos directivos o mayor capacidad para definir la agenda editorial.
El caso más reciente de agresiones contra un comunicador sucedió en Guerrero. El domingo 5 de julio identificaron el cadáver del creador de contenido y activista digital, Manuel Alejandro Moreno Serna, a quien hallaron muerto el pasado lunes 22 en de Petatlán. Su último video, publicado el mismo día de su desaparición, daba a conocer la contaminación en la comunidad de La Saladita, municipio de La Unión.
El factor que más influye en la exposición a la violencia es el tipo de medio para el que trabajan. Las y los periodistas de medios regionales reportan una incidencia significativamente mayor de agresiones que quienes laboran en medios locales, nacionales o internacionales. Entre los ataques más comunes destacan: usurpación de identidad para manipular noticias, acciones legales, espionaje, amenazas, hackeo de sitios web, acecho y coerción.
La investigación confirma así una tendencia documentada desde hace varios años: el periodismo regional continúa siendo el más vulnerable en México, mientras que la prensa nacional presenta una menor incidencia de violencia, incluso frente al aumento de discursos de odio y campañas de estigmatización.
Otro elemento que incrementa el riesgo es la precariedad laboral. Las y los periodistas que trabajan simultáneamente para varios medios o plataformas presentan mayor probabilidad de sufrir amenazas y ataques físicos. De acuerdo con las investigadoras, esta condición refleja esquemas laborales inestables que obligan a comunicadores a diversificar sus fuentes de ingreso, aumentando su exposición a distintos riesgos.
En cuanto al tipo de plataforma, quienes trabajan en redes sociales y agencias de noticias muestran una mayor incidencia de arrestos, mientras que el hackeo afecta principalmente a periodistas que producen contenido para múltiples soportes y, en segundo lugar, a quienes desarrollan su labor en plataformas digitales.
En contraste, la propiedad del medio —público, privado o estatal— tiene un peso menor para explicar la violencia. La principal excepción son los medios comunitarios, donde el hackeo y otras formas de vulneración digital aparecen con mayor frecuencia, lo que sugiere condiciones más frágiles de seguridad informática.
El análisis identifica cuatro variables organizacionales con mayor impacto sobre las agresiones: el rango que ocupa el periodista dentro del medio, el alcance geográfico de la empresa periodística, el tipo de plataforma donde trabaja y, en menor medida, la propiedad del medio.
Por ejemplo, el rango alto se asocia con mayor probabilidad de sufrir espionaje, acecho y hackeo; el alcance regional influye en amenazas, acciones legales, allanamientos y usurpación de identidad; mientras que el trabajo en múltiples plataformas incrementa el riesgo de amenazas, ataques físicos y arrestos.
Las autoras concluyen que la violencia contra la prensa no puede entenderse como un fenómeno homogéneo. Las agresiones cambian según el contexto organizacional en el que se desempeñan periodistas, por lo que fortalecer la seguridad del gremio implica también mejorar las condiciones laborales, la protección digital y las capacidades de los medios regionales, donde hoy se concentra una parte importante del riesgo.
Si deseas consultar la investigación completa, da clic en este enlace.
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