PRENSA IBERO
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24 DE ABRIL DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El cambio climático no sólo está transformando el medio ambiente: también está poniendo en riesgo directo la vida de las personas. En México, la mortalidad puede aumentar hasta en 15% tras eventos extremos asociados al clima, advierte un análisis del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (Centrus) de la Universidad Iberoamericana.
El estudio Cambio climático y salud en México, elaborado por el Dr. José Alberto Lara Pulido en 2025, documenta cómo fenómenos como ciclones, inundaciones, lluvias intensas o temperaturas extremas no sólo generan daños inmediatos, sino que elevan el riesgo de muerte por diversas causas durante semanas posteriores.
De acuerdo con el análisis, el incremento en la mortalidad no es homogéneo: depende del tipo de evento climático y de las condiciones sociales de la población afectada.
Por ejemplo:
En conjunto, estos efectos elevan la tasa de mortalidad alrededor de 15% y pueden prolongarse hasta por dos meses después de ocurrido el desastre.
Uno de los factores más preocupantes es el aumento de la temperatura. El propio estudio advierte que México podría experimentar incrementos de entre 1.4 y 2.5 °C hacia 2060, lo que intensificaría la frecuencia y severidad de eventos extremos.
Esto tiene efectos directos en la salud: el calor favorece la proliferación de patógenos en alimentos y agua, incrementa los alérgenos en el ambiente y agrava enfermedades respiratorias.
Además, investigaciones en salud pública ya han documentado un aumento sostenido en las muertes relacionadas con el calor en el país en la última década, reflejando la creciente exposición de la población a temperaturas extremas.
El análisis también advierte que el impacto del cambio climático en la salud no se distribuye de manera equitativa: Niñas y niños, personas adultas mayores y quienes viven con enfermedades previas son los grupos más expuestos a los efectos de los desastres climáticos.
A esto se suma la desigualdad social: comunidades con menor acceso a servicios de salud, infraestructura o información enfrentan mayores riesgos ante eventos extremos.
El investigador también alertó que México sigue privilegiando la atención a desastres sobre la prevención, cuando la evidencia demuestra que anticiparse es menos costoso y más efectivo.
La investigación plantea la necesidad urgente de:
El cambio climático dejó de ser un problema ambiental para convertirse en una crisis de salud pública.
Los datos son claros: cada evento extremo no solo destruye infraestructura o ecosistemas, sino que incrementa el riesgo de enfermar y morir.
En un país altamente vulnerable como México, el desafío ya no es solo entender el fenómeno, sino actuar a tiempo para evitar que el aumento de temperatura se traduzca en más muertes.
Por: Jorge Luis Cortés
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