PRENSA IBERO
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28 DE ABRIL DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La calidad de vida de niñas y niños, y, en consecuencia, el desarrollo humano de un país, comienza a definirse desde antes de nacer. La evidencia científica señala que lo que ocurre en los primeros mil días de vida, que abarcan desde la gestación hasta los dos años, marca de manera decisiva la salud, el aprendizaje y las oportunidades futuras de las personas. Investigadoras de la Universidad Iberoamericana han advertido que tanto la buena como la mala nutrición en este periodo crítico no solo impactan a nivel individual, sino que también inciden en indicadores como el capital humano y el índice de desarrollo humano de los países donde estas condiciones persisten o se atienden de manera efectiva.
Durante los primeros mil días, el cuerpo y el cerebro de niñas y niños experimentan un crecimiento acelerado que no volverá a repetirse. Una nutrición adecuada en esta etapa permite un desarrollo físico, cognitivo e inmunológico óptimo, mientras que las deficiencias pueden generar efectos irreversibles.
La desnutrición en estos primeros años se asocia con menor desarrollo cerebral, dificultades de aprendizaje y menores oportunidades económicas en la adultez, lo que perpetúa ciclos de pobreza y desigualdad.
Por el contrario, invertir en salud y nutrición temprana no sólo mejora la calidad de vida individual, sino que fortalece el desarrollo económico y social de los países, al formar generaciones más sanas, productivas y con mayores capacidades.
En México, la mala nutrición en los primeros mil días sigue siendo un desafío urgente. Datos recientes muestran que niñas y niños menores de cinco años aún enfrentan problemas como retraso en el crecimiento, bajo peso al nacer y, al mismo tiempo, sobrepeso y obesidad.
Además, factores como el acceso desigual a alimentos saludables, la disponibilidad de productos ultraprocesados, la falta de capacitación en el sistema de salud y las condiciones socioeconómicas en los hogares influyen directamente en la alimentación de niñas y niños.
Frente a este panorama, la IBERO impulsó en 2024 una propuesta integral de política pública enfocada en la salud y nutrición durante los primeros mil días de vida, desarrollada por las investigadoras Mónica Ancira Moreno, Sonia Hernández Cordero, Vania Lara Mejía y Bianca Franco Lares. Esta iniciativa forma parte de IBERO Propone, una serie de propuestas presentadas en el marco de IBERO Dialoga, espacio de diálogo entre estudiantes y personas candidatas a puestos de elección popular, con el objetivo de incidir en la agenda pública del país.
La propuesta plantea un enfoque integral que incluye:
El objetivo es prevenir todas las formas de mala nutrición desde el inicio de la vida y garantizar condiciones equitativas para el desarrollo de niñas y niños.
La relevancia de esta propuesta radica en que no se limita a la salud individual. La nutrición en los primeros mil días está directamente relacionada con el desarrollo cognitivo, el desempeño escolar y la productividad futura, factores clave en el crecimiento económico de un país.
En el marco del Día del Niño y la Niña, vale la pena recordar que garantizar una buena nutrición desde el inicio de la vida no es solo una responsabilidad familiar o médica, sino una decisión de política pública que define el futuro de niñas y niños… y de toda la sociedad.
Por: Jorge Luis Cortés
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