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PRENSA IBERO
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Estudiante de la Maestría en Cine

La decisión de cada vez más entidades federativas de restringir el uso de teléfonos celulares en las escuelas refleja una preocupación creciente por el impacto que las pantallas tienen en el aprendizaje y la convivencia escolar. Para el Dr. Alexandro López González, coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana, el debate no debe limitarse a prohibir dispositivos: el uso compulsivo de redes sociales ya constituye una crisis de salud pública que exige una respuesta mucho más amplia.
En México, al menos 11 estados han aprobado regulaciones para limitar el uso de teléfonos móviles en los planteles educativos, con el objetivo de favorecer la atención en clase y reducir riesgos asociados al entorno digital. En una conversación previa, el especialista ya había advertido que estas medidas serán insuficientes si no se reconoce la magnitud del problema.
"La adicción a redes sociales ya es una crisis de salud pública", afirmó el académico, quien considera urgente que gobiernos, escuelas, familias, empresas tecnológicas y universidades actúen de manera coordinada para enfrentar un fenómeno que afecta especialmente a niñas, niños y adolescentes.
El Dr. López González explicó que las redes sociales actuales están impulsadas por sistemas de inteligencia artificial diseñados para mantener la atención de las personas el mayor tiempo posible, con mecanismos comparables a los de las máquinas tragamonedas.
Los algoritmos aprenden constantemente de los hábitos de navegación y personalizan el contenido para generar una interacción prácticamente ininterrumpida, favoreciendo conductas compulsivas que pueden afectar el sueño, la concentración, las relaciones personales y el bienestar emocional.
Por ello, consideró que retirar el celular del salón de clases es una medida positiva, pero insuficiente para enfrentar un problema que continúa durante el resto del día.
Desde la Universidad Iberoamericana, el especialista propone pasar de una lógica centrada exclusivamente en la prohibición hacia una estrategia integral de educación digital.
Esto implica enseñar desde edades tempranas cómo funcionan los algoritmos, desarrollar pensamiento crítico frente al contenido que circula en internet, fortalecer la autorregulación y promover hábitos saludables en el uso de la tecnología.
"Necesitamos personas capaces de convivir con la inteligencia artificial y las plataformas digitales sin convertirse en rehenes de ellas", sostiene.
Como coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, el Dr. López González destacó que la formación de los futuros especialistas en IA no puede limitarse al desarrollo tecnológico.
La Universidad Iberoamericana impulsa un modelo educativo en el que las y los estudiantes analizan las implicaciones sociales, psicológicas y éticas de los sistemas inteligentes, con el objetivo de diseñar tecnologías que contribuyan al bienestar humano y no únicamente a maximizar el tiempo de permanencia en las plataformas.
Para el académico, la expansión de las restricciones al uso de celulares en las escuelas abre una oportunidad para colocar en el centro de la discusión un problema mayor: reconocer que la dependencia a las redes sociales ya representa una crisis de salud pública y que enfrentarla requiere educación, regulación, innovación tecnológica responsable y una visión ética del desarrollo de la inteligencia artificial.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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