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PRENSA IBERO
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• La restricción de dispositivos móviles avanza en el Senado, pero especialistas de la Universidad Iberoamericana advierten que retirar los teléfonos de las aulas no resolverá por sí solo los problemas de atención, salud mental y convivencia escolar
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: mariana.dominguez@ibero.mx

Luego de que las comisiones unidas de Educación y de Estudios Legislativos Primera del Senado aprobaran, el 12 de octubre, un dictamen para restringir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar, especialistas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México advirtieron que, aunque la medida puede traer beneficios, su efectividad dependerá de que esté acompañada de políticas educativas integrales.
La reforma a la Ley General de Educación, avalada por unanimidad con 27 votos, plantea restringir el uso de dispositivos móviles en educación básica, salvo para actividades pedagógicas programadas y situaciones excepcionales. En bachillerato se establecerían limitaciones mediante acuerdos de las comunidades educativas, mientras que en universidades se promovería su uso responsable.
En una mesa de análisis organizada previamente por la IBERO, especialistas en Psicología, Derecho y Educación abordaron los posibles efectos de estas restricciones y coincidieron en que el desafío no consiste únicamente en retirar los dispositivos, sino en enseñar a utilizarlos responsablemente.
La Dra. Sandra Montes de Oca, directora del Departamento de Psicología de la IBERO, explicó que, aunque los teléfonos representan una fuente de distracción dentro del aula, la evidencia científica sobre los beneficios de prohibirlos todavía presenta resultados mixtos.
"Quitar la distracción no crea automáticamente atención. La concentración también depende del sueño, la motivación, la salud mental, las características de cada estudiante y, por supuesto, la calidad de la enseñanza", señaló.
La especialista advirtió que tampoco sería científicamente correcto afirmar que las pantallas, por sí mismas, causan ansiedad, depresión o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
En cambio, recomendó establecer límites razonables y acompañarlos de educación socioemocional, prevención del ciberacoso, alternativas de convivencia y participación de las familias.
Desde el ámbito jurídico, el Dr. Ricardo Ortega Soriano, director del Departamento de Derecho de la IBERO, sostuvo que las restricciones pueden ser válidas siempre que sean proporcionales y no afecten injustificadamente los derechos de niñas, niños y adolescentes.
"Las prohibiciones por sí mismas son insuficientes", afirmó al explicar que las autoridades deben garantizar tanto la protección frente a riesgos digitales como el desarrollo de la autonomía, el acceso a la información y la participación de las infancias.
También llamó a revisar la responsabilidad de las empresas tecnológicas, cuyo diseño de plataformas y mecanismos para captar la atención forma parte de un problema que no desaparece cuando termina la jornada escolar.
El académico consideró indispensable pasar de la discusión sobre prohibir teléfonos a una política de Estado que incluya alfabetización digital, capacitación docente y protección de derechos.
Por su parte, la Dra. Cimenna Chao Rebolledo, académica del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (Centro INIDE) de la IBERO, advirtió que excluir los dispositivos de las actividades pedagógicas podría representar una desventaja para estudiantes de comunidades donde el celular constituye la única infraestructura tecnológica disponible.
Explicó que la tecnología no es, por sí misma, una herramienta pedagógica ni una fuente inevitable de distracción, pues sus efectos dependen del contexto, los objetivos educativos y el acompañamiento docente.
Por ello, propuso incorporar programas de alfabetización digital que desarrollen pensamiento crítico, autonomía y habilidades socioemocionales, además de orientar a madres y padres sobre el uso de pantallas en casa.
"Ni tecnofobia ni optimismo digital acrítico. Literacidad digital integral y mediación pedagógica crítica como principio orientador para una regulación estratégica", resumió.
Con el avance de la reforma en el Senado, la discusión se traslada ahora a cómo implementar las restricciones sin dejar de garantizar el aprendizaje, la inclusión y los derechos digitales de millones de estudiantes mexicanos.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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