PRENSA IBERO
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26 DE MARZO DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La adicción a las redes sociales ha dejado de ser una preocupación aislada para convertirse en un problema de salud pública. Así lo advirtió el Dr. Alexandro López González, coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana, quien señala que los efectos del diseño adictivo de las plataformas digitales ya impactan de manera visible en la salud mental, el aprendizaje y la vida cotidiana de las personas.
El señalamiento ocurre en un contexto internacional marcado por una reciente sentencia en Estados Unidos que responsabiliza a Meta y Google, grandes empresas tecnológicas, por el diseño adictivo de sus plataformas, una discusión que ha sido documentada por diversos medios internacionales y que refuerza el debate sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas en la salud mental de las personas.
De acuerdo con el académico de la IBERO, el caso marca un punto de inflexión porque, a diferencia de demandas anteriores, el foco no se colocó en el contenido publicado por las y los usuarios, sino en el diseño mismo de las plataformas digitales.
“El problema no es el contenido, es cómo funciona la aplicación”, explicó el especialista en entrevista con Prensa IBERO. Elementos como el scroll infinito, la reproducción automática de contenido y las notificaciones constantes, señaló, fueron diseñados deliberadamente para generar adicción, de manera similar a las máquinas tragamonedas.
Según el académico, este diseño no fue accidental. Las empresas tecnológicas incorporaron equipos multidisciplinarios, incluidos especialistas en psicología, para desarrollar mecanismos que fomentaran el uso prolongado de las plataformas: “La forma en que se diseñan estas plataformas es con ingenieros, diseñadores y psicólogos… no fue inocente, fue pensado deliberadamente para generar adicción”.
Crisis de salud pública
Para el Dr. López González, las consecuencias ya son evidentes, especialmente entre jóvenes. Afirmó que estudiantes universitarios llegan con dificultades para mantener la atención, una situación que vincula directamente con el consumo intensivo de redes sociales: “Los chicos y chicas llegan a la universidad y no pueden poner atención más allá de 26 segundos, que es el promedio de TikTok… vienen con un problema muy fuerte”.
El académico también mencionó otros efectos asociados al uso intensivo de redes sociales, como ansiedad, depresión, dismorfia corporal y dificultades para la retención de información, lo que refuerza la necesidad de que gobiernos e instituciones de salud reconozcan la adicción digital como un problema estructural.
“Es una crisis de salud pública… así como hay obesidad o diabetes, también hay adicción a redes sociales”, enfatizó.
El especialista también dijo que no es adecuado responsabilizar únicamente a usuarios o padres de familia, ya que la sociedad aún estaba aprendiendo sobre los efectos de estas tecnologías: “Es una tecnología que nos cayó a todos… no podemos asignarle culpa a la víctima, que es toda la sociedad”. No obstante, subrayó que ahora, con mayor evidencia, se requiere avanzar hacia alfabetización digital, supervisión parental y, sobre todo, regulación de las plataformas.
El Dr. López González afirmó que la sentencia contra las empresas tecnológicas podría abrir la puerta a más demandas, lo que obligaría a las compañías a rediseñar sus plataformas.
Asimismo, planteó la necesidad de incorporar métricas de bienestar humano en el funcionamiento de los algoritmos, más allá del tiempo de uso o la retención de usuarios: “Se podrían incluir métricas como qué tanto las personas se deprimen, qué tanto se sienten felices o cuánto tiempo dedican a otras actividades”.
El académico también refirió que otras plataformas como TikTok y Snapchat estuvieron contempladas en la demanda, pero optaron por resolver el conflicto fuera de tribunales, lo que, desde su perspectiva, muestra que el problema es estructural y atraviesa a toda la industria tecnológica.
Tecnología con ética: la apuesta de la IBERO
Ante este panorama, la Universidad Iberoamericana apuesta por formar profesionales capaces de desarrollar tecnología con responsabilidad social. El Dr. López González destacó que la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial incorpora una sólida formación ética para que las y los egresados puedan identificar y frenar desarrollos tecnológicos que dañen a la sociedad: “Necesitamos profesionales con una fuerte visión ética… que puedan decir dentro de las empresas que algo no es correcto porque causará daño a las personas”.
El programa académico contempla materias enfocadas en mitigación de sesgos, bienestar social y uso responsable de la inteligencia artificial, con el objetivo de que la tecnología se desarrolle con un enfoque centrado en las personas.
En un momento en que la adicción a redes sociales comienza a reconocerse como un problema de salud pública, la formación de especialistas con visión ética se perfila como una de las respuestas clave ante los desafíos de la era digital.
Por: Jorge Luis Cortés
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