Se trata simplemente de asumir una posición crítica frente a la realidad, que es alarmante y de total emergencia
  • La interpelación de los feminismos al sistema patriarcal puso sobre la mesa la desigualdad y la violencia. (Foto: youngfeministfund.org)

Por: Michelle Gama Leyva, académica del Departamento de Letras y representante de la Vicerrectoría Académica en el Plan de Igualdad.

El 8 de marzo se ha vuelto protagonista en el cambio de paradigma que estamos viviendo. Desde hace algunos años, las calles se pintan de morado y las consignas feministas se escuchan en los centros de las ciudades en todo el mundo. Mientras las mujeres exigimos igualdad y visibilizamos las violencias que vivimos, también crece la resistencia a estos movimientos con argumentos que caen en lugares comunes o en la desinformación.

Los feminismos son movimientos culturales, académicos, artísticos y sociales que exigen justicia, además de replantear nuestras formas de relación desde una búsqueda ética. Ser feminista no es una mala palabra.

Los feminismos abrieron la puerta a los cambios de los últimos cien años. Su interpelación al sistema patriarcal puso sobre la mesa la desigualdad y la violencia, mismas que se hacían pasar como normales y naturales. Los feminismos constantemente se revisan, se discuten, dialogan con otros movimientos. Los feminismos no son ni homogéneos ni estáticos.

Las cifras no mienten, la situación que vivimos es alarmante y de total emergencia. Los feminicidios son la consecuencia más terrible del sistema patriarcal y heteronormativo que habitamos, pero éste también se sostiene de los chistes, de los comentarios sexistas, de las descalificaciones y de las burlas.

El 8 de marzo es un recordatorio frontal de las desigualdades y las violencias, es un día de sororidad frente a la injusticia, de reclamo y de articulación de redes. Hoy nos toca reflexionar sobre cómo perpetuamos las normas y los mandatos de género, nos toca pensar creativamente cómo resistir lo impuesto y fundar nuevas formas de significación de la categoría mujer.

Ser feminista es asumir una posición crítica frente a la realidad, es luchar todos los días del año por comunidades culturales en las que ya no exista la brecha salarial, la repartición desigual de los cuidados, la cosificación y el consumo de los cuerpos, la violencia en todas sus formas. Ser feminista no es una mala palabra.

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