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PRENSA IBERO
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• Una investigación del Dr. Jorge Negroe y la Mtra. Diana Ramírez Espinosa, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, discute que la inclusión deportiva se limite a crear espacios exclusivos para personas con discapacidad • Señalan que el deporte adaptado pasó de ser herramienta de rehabilitación a un espacio de competencia, socialización y búsqueda de reconocimiento • Precisan que persisten obstáculos para alcanzar una inclusión efectiva como las canchas, el transporte y las oportunidades
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

El deporte adaptado en México ha evolucionado, pero todavía enfrenta una contradicción: mientras representa una oportunidad para que las personas con discapacidad desarrollen habilidades, compitan y construyan relaciones sociales, las condiciones de acceso a instalaciones y espacios públicos continúan limitando su participación.
Así lo plantean el Dr. Jorge Rosendo Negroe y la Mtra. Diana Fernanda Ramírez Espinosa, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas
Explican que durante la década de 1970 la actividad física para personas con discapacidad motriz estaba vinculada principalmente con procesos de rehabilitación. El basquetbol en silla de ruedas fue una de las primeras disciplinas incorporadas a estos programas.
Con el desarrollo del movimiento paralímpico, el deporte adaptado comenzó a adquirir también una dimensión competitiva, con programas de formación de atletas y participación en encuentros nacionales e internacionales.
No obstante, advierten que esta transformación no ha eliminado las barreras sociales y físicas que enfrentan quienes practican estas disciplinas.
La investigación recupera experiencias de jóvenes de entre 14 y 20 años de la Escuela del Deporte Adaptado de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, así como testimonios de jugadores de basquetbol en silla de ruedas que posteriormente se incorporaron a equipos profesionales europeos.
Mediante una investigación etnográfica documentaron sus trayectorias, entrenamientos y experiencias de pertenencia a los equipos.
Entre los principales hallazgos identifican que:
Personas con discapacidad motriz suelen depender de instalaciones institucionales, como centros de rehabilitación, el DIF o gimnasios municipales
La falta de accesibilidad en espacios públicos y canchas limita la posibilidad de practicar deporte con fines recreativos y de convivencia
Para algunos jóvenes, alcanzar resultados deportivos y obtener medallas representa también una oportunidad de acceder a estímulos económicos
Los equipos deportivos se convierten en espacios de socialización, identidad y construcción de vínculos
Uno de los planteamientos centrales del Dr. Rosendo Negroe y la Mtra. Ramírez Espinosa es que crear espacios deportivos exclusivos para personas con discapacidad no necesariamente garantiza su integración social.
Ambos investigadores cuestionan que la inclusión dependa de que los deportistas demuestren capacidades extraordinarias, obtengan medallas o alcancen resultados para ser reconocidas o reconocidos.
En su análisis, introducen el concepto de capacitismo, entendido como un conjunto de prácticas y estructuras sociales que privilegian determinados modelos de capacidad física y establecen barreras para quienes no corresponden con ellos.
También reconocen la capacidad de las y los jóvenes para cuestionar estas condiciones, construir una identidad deportiva y transformar el significado de la discapacidad desde sus propias experiencias.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), México acumula 328 medallas en la historia de los Juegos Paralímpicos, hasta París 2024. Esta trayectoria muestra el desarrollo competitivo del país, aunque el acceso cotidiano al deporte adaptado plantea desafíos que van más allá de los resultados internacionales.
La reflexión de los investigadores de la IBERO apunta a que la inclusión no debe medirse únicamente por las medallas o la presencia de atletas en competencias, sino también por las condiciones que permiten a las personas con discapacidad practicar deporte, convivir y ocupar los espacios públicos en igualdad de oportunidades.
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