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PRENSA IBERO
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• No toda la información debe recibir el mismo tratamiento al usar herramientas de IA, advierte Juan Pablo Carsi, especialista en Ciberseguridad Estratégica • Antes de copiar, pegar o subir un documento, recomienda identificar qué información contiene, si existe autorización para compartirla y bajo qué condiciones opera la herramienta
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Reportero de la IBERO

La inteligencia artificial (IA) puede ahorrar tiempo, mejorar la redacción, resumir documentos y apoyar la preparación de presentaciones, pero su utilidad no significa que deba tener acceso ilimitado a la información con la que trabajamos.
Juan Pablo Carsi, especialista en Ciberseguridad Estratégica, planteó en una plática virtual en la Universidad Iberoamericana (IBERO) que el reto no consiste en dejar de utilizar estas herramientas, sino en hacerlo de manera responsable y segura.
“La seguridad no es detener el trabajo”, señaló el especialista, al explicar que el objetivo debe ser aprovechar la tecnología sin perder el control sobre los datos y preservando la confianza dentro del trabajo.
Carsi explicó que mientras más contexto recibe una herramienta de IA, potencialmente puede ofrecer respuestas más útiles. El problema aparece cuando ese contexto incluye información que no debería compartirse sin evaluar previamente sus características.
No es lo mismo pedir a una herramienta que resuma el programa de un evento que ya es público, que proporcionarle una minuta de trabajo, un procedimiento administrativo o una comunicación interna.
La diferencia es todavía mayor cuando los documentos contienen datos personales o información sensible: nombres y datos de clientes, situaciones sensibles o confidenciales, información sobre colaboradores, salarios o situaciones médicas.
También hay casos relacionados con contratos, condiciones comerciales, presupuestos, decisiones institucionales o propiedad intelectual. En estos escenarios puede existir información privada, confidencial o incluso sujeta a acuerdos de confidencialidad.
Por ello, el especialista enfatizó que no debe asumirse que toda la información puede compartirse de la misma manera.
La primera pregunta que debe hacerse una persona trabajadora es ¿qué tipo de información tiene frente a sí? La segunda es ¿en qué condiciones está compartiéndola?
Carsi recomendó detenerse unos segundos antes de copiar, pegar o cargar un archivo y preguntarse qué contiene la información y si existe autorización para utilizarla de esa manera. También es necesario conocer con quién se está compartiendo y bajo qué condiciones funciona el servicio.
Esto es particularmente relevante porque no todas las herramientas de IA funcionan bajo las mismas condiciones. El tratamiento de la información puede depender del servicio utilizado, del tipo de cuenta, de las condiciones contratadas y de determinadas configuraciones de privacidad.
Por ello, advirtió contra asumir que por tratarse de una plataforma conocida la información estará automáticamente protegida.
El especialista explicó que actualmente las herramientas de IA pueden pasar de responder preguntas a recibir documentos, conectarse con archivos, correos electrónicos y calendarios, e incluso ejecutar acciones.
Estas capacidades pueden incrementar considerablemente su utilidad, pero también elevan la importancia de establecer límites.
“Más utilidad no significa permiso ilimitado”, es la premisa que Carsi pidió conservar durante el uso de estas tecnologías: que una herramienta pueda recibir determinada información o conectarse con otros sistemas no significa que deba tener acceso a todo.
La recomendación, por tanto, no es tener miedo a la inteligencia artificial, sino desarrollar un criterio para decidir qué compartir, con quién, para qué y bajo qué condiciones.
El Mtro. Ulises Dávila Martínez, especialista en ciberseguridad de la IBERO, invitó a reflexionar sobre la importancia de proteger nuestra información en un entorno donde la inteligencia artificial forma cada vez más parte de nuestra vida cotidiana.
"Celebramos estos espacios de encuentro y aprendizaje que nos permiten compartir conocimientos y enfrentar juntos los desafíos tecnológicos", dijo.
Algo que también llena de orgullo, indicó, es el talento desde las aulas. Las futuras ingenieras e ingenieros que hoy se forman en la IBERO representan una generación que hoy ya tiene un papel fundamental en la protección de las personas, la información y las organizaciones.
Indicó que la IBERO es optimista frente a las oportunidades que ofrece la tecnología y consciente de los retos que hay por delante.
"Recientemente, en un evento de Gartner, pudimos conocer cómo distintas industrias enfrentan desafíos similares, lo que reafirma que la ciberseguridad y el uso responsable de la inteligencia artificial son responsabilidades compartidas".
"En la IBERO creemos que el camino no es detener la innovación, sino aprender a aprovecharla de forma segura y responsable. Somos optimistas, pero también realistas. Sabemos que los desafíos son importantes y estamos comprometidos a enfrentarlos con conocimiento, colaboración y, sobre todo, acciones concretas", concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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