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PRENSA IBERO
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• La Dra. Heidi Smith, profesora-investigadora del Departamento de Economía, precisa que la nueva ley no fija una tasa nacional de predial ni sube el impuesto de forma automática • Cita que México recauda alrededor de 0.18% del PIB en predial, frente a 1.5% en promedio en los países de la OCDE • Refiere que en México cuando la ciudadanía puede vigilar en qué se gastan los recursos del predial, aumenta el apoyo a pagarlo como parte de la política tributaria • La evidencia internacional sugiere que protecciones según ingreso y mecanismos de diferimiento son preferibles a congelar valores catastrales de forma indefinida, afirma
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Reportero de la IBERO

Desde el 24 de octubre está en vigor la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral, y con ella surgió una duda en muchos hogares: ¿va a subir el predial? La respuesta corta es no necesariamente. Para explicarlo, la Dra. Heidi Smith, profesora-investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO), aclaró qué cambia, qué no y qué debería pasar para que este impuesto sea justo.
En entrevista con Prensa IBERO
Indicó que la nueva ley busca que esos registros se modernicen, se actualicen de forma continua y funcionen con reglas comunes en todo el país. También crea una plataforma catastral para los municipios, con un módulo para gestionar el cobro del predial.
No por la ley en sí. La investigadora detalló que la norma no establece una tasa nacional ni ordena revaluar todas las propiedades para cobrar más y citó el artículo 115 de la Constitución, el cual establece que son los municipios quienes proponen las tasas y los valores del suelo y la construcción, y los congresos estatales quienes los aprueban.
Dijo que lo que sí puede pasar es que, con mejor información, se descubra que algunas propiedades están registradas con un valor muy por debajo del real, y si después un municipio actualiza sus valores, algunas personas podrían pagar más.
“Modernizar el sistema de información y aumentar el impuesto son dos decisiones de política pública diferentes. En el caso de la Ciudad de México, el gobierno ha dicho que no pretende subir el predial por esta ley”, subrayó.
México recauda muy poco por este impuesto. Cerca de 0.18% del PIB, frente a 1.5% en promedio en los países de la OCDE. Para la especialista no hay una sola causa. Cobrar predial exige saber quién es el dueño de cada inmueble, cuánto vale y qué hacer si no paga, y eso requiere personal capacitado, tecnología y catastros al día, algo con lo que no cuentan todos los municipios.
También pesa la política. Apuntó que algunos alcaldes y alcaldesas evitan actualizar valores porque temen perder votos. En cambio, advirtió, la idea de que los municipios no cobran porque viven del dinero que les manda la Federación no basta para explicar el problema.
Pensemos en alguien que compró una casa modesta hace 40 años en una colonia que hoy vale mucho más, pero que vive de una pensión pequeña. Para la investigadora, el impuesto debe distinguir entre lo que vale la casa y el dinero real que tiene la familia para pagar.
Por eso propuso aplicar aumentos de forma gradual, a lo largo de varios años; dar apoyos a hogares de bajos ingresos; proteger la vivienda principal; que las personas mayores o con pocos ingresos puedan aplazar parte del pago hasta que la casa se venda o herede para que nadie tenga que vender su hogar por un impuesto.
También señaló que los descuentos sólo por edad pueden beneficiar a personas mayores con propiedades de alto valor.
Más recaudación permite mejores servicios, pero no los garantiza. La Dra. Heidi Smith expuso que en Brasil, un estudio encontró que cuando los municipios cobraron mejor sus impuestos, ese dinero se tradujo en escuelas de mejor calidad, algo que no ocurrió con el dinero que llegaba de otros niveles de gobierno.
Aun así, la especialista insistió en que cada peso extra no se convierte por sí solo en mejores calles, agua o alumbrado porque un municipio también necesita saber gastar, vigilar contratos y rendir cuentas. “Yo pago, puedo ver a dónde fue el dinero y puedo evaluar si el gobierno cumplió”, resumió.
También, destacó que un estudio publicado en 2026 con más de 2 mil propietarios de vivienda en México encontró que, cuando la ciudadanía puede vigilar cómo se usa el predial, el apoyo a pagarlo sube alrededor de 11 puntos.
El problema, sostuvo la investigadora, no es que la gente no quiera pagar, sino que quiere pruebas de que su dinero se usará bien, porque un sistema fuerte necesita capacidad para cobrar, capacidad para administrar y rendición de cuentas.
“La política tributaria debe distinguir entre el valor patrimonial del inmueble y la liquidez real que tiene el hogar para pagar impuestos (…) El principio es mantener un catastro actualizado y preciso, pero separar la valuación correcta del inmueble de la decisión sobre qué tan rápido y sobre quién debe recaer la carga tributaria resultante”, concluyó.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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