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PRENSA IBERO
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• Con un performance en la Galería Andrea Pozzo se inaugura “No se enseña a hacer arte, se acuerpa”, coordinado por el investigador Pablo Martínez-Zárate • Su protagonista, “Tzotzu Cano”, nació con ayuda de la IA a partir de entrevistas con artistas-docentes, pero tomó forma con el dibujo, el cuerpo y la cámara
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

En una época de imágenes generadas por inteligencia artificial (IA) que parecen no tener defectos, el Dr. Pablo Martínez-Zárate, documentalista y Académico del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (IBERO) afirma que el arte vive en lo que falla.

"Una de las bases del arte es la fragilidad, el error, la duda", y muchas veces los sistemas de inteligencia artificial están diseñados y programados para esconder el error, esconder la duda, esconder la fragilidad", señala.

Esa idea salió a propósito de una entrevista con Prensa IBERO sobre la inauguración de “No se enseña a hacer arte, se acuerpa”, el proyecto de investigación artística que coordina y que ahora llega a la Galería Andrea Pozzo de nuestra casa de estudios.
¿Cómo se aprende a hacer arte? ¿Qué relación existe entre enseñar, investigar y crear? ¿Qué lugares puede ocupar la práctica artística dentro de la universidad? El proyecto partió de preguntas y conversaciones con artistas-docentes, experiencias pedagógicas y procesos de creación compartidos.
La investigación, desarrollada con apoyo del Centro INIDE de la IBERO, el Laboratorio Iberoamericano de Documental, el Estudio Pablo MZ y el Centro de las Artes San Agustín Etla, tomó cuatro formas que dialogan entre sí: una película-ensayo, un archivo interactivo, un libro y esta exposición, que las reúne.
El centro de la muestra es “Tzotzu Cano”, un personaje especulativo que surgió usando inteligencia artificial a partir de las transcripciones de las entrevistas. Pero la máquina fue solo el principio: el personaje se desarrolló después mediante el dibujo, el performance y la experimentación audiovisual.

"Aquí la usamos para hacer un proyecto artístico, pero no le depositamos la creación artística a la inteligencia artificial", explica Martínez-Zárate.
Para él, son "herramientas muy útiles para sistematizar procesos, para organizar flujos de trabajo, pero no para resolver preguntas existenciales".
La diferencia, sostiene, es de fondo. "El arte es una de las manifestaciones más humanas que existen. Una IA que trabaja con bases de datos inmensas puede producir cosas que tienen un carácter estético, no artístico. Su existencia no está determinada por eso, por nacer y morir", señala.

"Creo que gran parte de la creación artística nace o surge de esa condición existencial", añade.
Frente a la imperfección que guarda una fotografía, una escultura o un performance, la tecnología hace lo contrario: "La inteligencia artificial siempre va a tapar las grietas".
Fiel a esa idea, la exposición no presenta un espacio terminado. La galería se convierte en un foro abierto y en proceso, un lugar de encuentro y producción colectiva de conocimiento.
Estudiantes, artistas, docentes y visitantes están invitados a ocuparla y modificarla con clases, conversaciones, talleres, performances y otras activaciones.
Así, la muestra seguirá cambiando con cada persona que la discuta y la active. La invitación es mirar la exposición “No se enseña a hacer arte, se acuerpa” a través de la mirada de los ojos humanos en la Galería Andrea Pozzo, Edificio T, planta baja.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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