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• El Dr. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, advierte que el avance demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos podría limitar algunas políticas de Donald Trump, pero no garantiza beneficios inmediatos para México. La seguridad fronteriza seguirá siendo una prioridad estadounidense y el trumpismo podría sobrevivir incluso después del actual presidente
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

El triunfo del Partido Demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos, celebradas el 3 de noviembre, representa un duro revés político para Donald Trump, pero no necesariamente una victoria para México. Aunque el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso estadounidense podría modificar algunas decisiones de la Casa Blanca, la economía mexicana no mejorará de la noche a la mañana, los aranceles no desaparecerán automáticamente y las presiones en materia de seguridad continuarán.
Así lo advirtió el Dr. Gerardo Herrera, académico del
El especialista, cuyo departamento académico imparte la Licenciatura en Negocios Globales, explicó que la victoria demócrata debe entenderse principalmente como una respuesta de la ciudadanía estadounidense a sus problemas internos, particularmente al incremento del costo de vida, y no como un cambio de prioridades hacia México.
Los demócratas consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso, cuyas nuevas mayorías asumirán funciones en enero de 2027. El resultado modifica el escenario político para la segunda mitad del mandato de Trump, aunque el presidente conservará importantes facultades para conducir la política exterior y comercial.
"Una victoria demócrata no es una victoria mexicana", sintetizó Herrera, al advertir que sería un error asumir que el resultado electoral resolverá automáticamente las tensiones económicas y diplomáticas entre ambos países.
Uno de los principales errores al interpretar el avance demócrata, explicó el académico, sería asumir que sus legisladores buscarán revertir las políticas de Donald Trump pensando en beneficiar a México.
Por el contrario, las prioridades estarán determinadas por las preocupaciones de quienes votaron por ellos: la inflación, el costo de la gasolina, los precios de los productos y las condiciones económicas de los hogares estadounidenses.
"Hay que destacar muy bien, ¿por qué ganaron los demócratas? Por temas que son importantes para los americanos", señaló el especialista.
Desde su análisis de las campañas y la jornada electoral, Herrera observó que las críticas a los aranceles impuestos por Trump no necesariamente respondían a una defensa del libre comercio o de los países afectados, sino a las consecuencias que estas medidas tienen para los consumidores estadounidenses.
Incluso destacó que, en las discusiones electorales que siguió, las referencias a los aranceles contra Canadá fueron más visibles que aquellas relacionadas con México.
"Hay que ser realistas en eso. No somos prioridad para los demócratas", afirmó.
Esto no significa que nuestro país no pueda beneficiarse del nuevo escenario político. Sin embargo, cualquier efecto positivo podría ser una consecuencia indirecta de medidas diseñadas para atender las necesidades económicas de Estados Unidos.
"Sí nos puede beneficiar, pero como lo colateral no es un objetivo de política", explicó.
Para la economía mexicana, una de las principales interrogantes es si el avance demócrata permitirá revertir las políticas arancelarias impulsadas por Donald Trump.
La respuesta de Herrera es que, aunque existen posibilidades de modificar algunas medidas comerciales, el proceso podría ser considerablemente más complejo de lo que se espera.
"El clima político en Estados Unidos cambia, pero justamente va a cambiar más rápido que lo que cambian los aranceles", advirtió.
El académico explicó que existe una diferencia fundamental entre la capacidad del Poder Ejecutivo para imponer determinadas medidas comerciales y los procedimientos legislativos necesarios para revertirlas.
Mientras el presidente puede actuar mediante facultades ejecutivas, el Congreso debe seguir procesos de negociación y aprobación de leyes que requieren tiempo.
A ello se suma un obstáculo: el veto presidencial.
Aunque los demócratas consiguieron importantes avances electorales, no cuentan con las mayorías de dos tercios en ambas cámaras que permitirían superar por sí solas un eventual veto de Trump.
Por ello, el especialista anticipa un escenario de confrontación política entre el Congreso y la Casa Blanca, en el que las decisiones económicas podrían convertirse en materia de prolongadas negociaciones.
"Son buenas noticias, pero no son buenas noticias de un día para otro", resumió.
En consecuencia, el triunfo demócrata podría generar expectativas favorables para México, pero no garantiza que las exportaciones, las inversiones o las condiciones del comercio bilateral experimenten mejoras inmediatas.
Si bien las diferencias entre demócratas y republicanos podrían reflejarse en determinadas políticas económicas y migratorias, existe un asunto en el que Herrera no anticipa cambios sustanciales: la seguridad.
El combate al crimen organizado, la vigilancia fronteriza y las exigencias hacia las autoridades mexicanas seguirán ocupando un lugar importante en la agenda estadounidense, independientemente del partido que controle el Congreso.
"Si puede haber diferencias en política económica, en seguridad no las hay", afirmó el académico.
De acuerdo con Herrera, aunque los demócratas mantienen una percepción ligeramente menos negativa de México que los republicanos, también consideran a nuestro país un factor relevante para su seguridad nacional.
En ese sentido, el cambio de fuerzas políticas podría traducirse en un discurso menos confrontativo y en mecanismos de interlocución más diplomáticos, pero no necesariamente en una disminución de las exigencias estadounidenses.
"Cambiará el clima, cambiarán las declaraciones, pero que los demócratas siguen teniendo como prioridad la seguridad, sobre todo la seguridad fronteriza, eso no va a cambiar", explicó.
El investigador consideró que las presiones sobre el gobierno mexicano continuarán, aunque posiblemente mediante canales más cercanos a la diplomacia tradicional.
En contraste, uno de los ámbitos donde podrían presentarse diferencias más visibles es la política migratoria interna de Estados Unidos, particularmente respecto de los operativos y métodos utilizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Herrera señaló que las críticas a la agresividad de determinadas acciones migratorias podrían favorecer cambios en su ejecución. Sin embargo, insistió en que esto no equivale a abandonar los objetivos de control fronterizo.
Otro de los temas que generan incertidumbre es el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión representa un asunto estratégico para las empresas, las cadenas de suministro y el intercambio comercial de América del Norte.
Herrera explicó que el avance demócrata no significa que el Congreso asumirá directamente las negociaciones comerciales con México.
La conducción de la política comercial y de las conversaciones internacionales seguirá correspondiendo principalmente al gobierno encabezado por Donald Trump, aunque el nuevo Congreso podría incrementar su capacidad de influencia política.
El académico destacó una distinción fundamental: la revisión del T-MEC no es lo mismo que la negociación de un nuevo tratado.
Mientras la primera se desarrolla dentro de los mecanismos establecidos en el acuerdo vigente, una eventual negociación de un tratado completamente nuevo tendría implicaciones legislativas distintas y requeriría la intervención del Congreso estadounidense.
En ese escenario, la nueva composición de las cámaras podría adquirir mayor relevancia.
Sin embargo, mientras se mantenga el proceso de revisión del acuerdo existente, México continuará negociando con una administración republicana.
La conclusión es que el triunfo demócrata podría modificar el entorno de las conversaciones comerciales, pero no sustituye al equipo negociador de la Casa Blanca ni elimina las diferencias entre ambos gobiernos.
El resultado electoral también abrió interrogantes sobre el futuro político de Donald Trump y la capacidad del Partido Republicano para recuperar terreno rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.
Aunque el avance demócrata representa una pérdida de poder político para el presidente, Herrera consideró prematuro interpretar los resultados como el final de su movimiento.
El especialista explicó que las elecciones intermedias suelen funcionar como mecanismos mediante los cuales el electorado estadounidense expresa su aprobación o descontento con el gobierno en turno.
Por ello, una victoria contundente de la oposición no necesariamente garantiza que esa misma fuerza política mantendrá el respaldo ciudadano en las siguientes elecciones presidenciales.
El desempeño de los demócratas durante los próximos dos años, así como la respuesta de los republicanos, serán determinantes para comprender la evolución del escenario político.
"Yo no diría que el trumpismo se acabó", sostuvo.
Para Herrera, incluso si Donald Trump concluye su mandato y abandona la presidencia, las ideas y las fuerzas políticas que impulsaron su llegada al poder podrían conservar influencia dentro de Estados Unidos.
"El trumpismo va a sobrevivir a Trump", sentenció.
La advertencia resulta especialmente relevante para México, pues implica que las políticas proteccionistas, las exigencias fronterizas y algunas de las posturas que han caracterizado la relación bilateral podrían mantenerse en el debate político estadounidense más allá del actual gobierno.
Las elecciones estadounidenses y sus posibles repercusiones para México evidencian que los negocios internacionales no dependen exclusivamente de las decisiones empresariales. También están profundamente vinculados con la política, la geopolítica, los acuerdos comerciales y las relaciones entre gobiernos.
Comprender cómo una elección legislativa puede influir en los aranceles, las inversiones, las cadenas de suministro y el futuro de un tratado comercial requiere profesionales capaces de analizar escenarios complejos y anticipar sus consecuencias.
Esta perspectiva forma parte de la preparación que ofrece la Licenciatura en Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, impartida por el Departamento de Estudios Empresariales, al que pertenece el Dr. Gerardo Herrera.
El programa académico integra conocimientos de economía, comercio internacional, derecho, finanzas y análisis geopolítico, con asignaturas como Política Global, Geopolítica en los Negocios Globales, Comercio Global, Derecho Comercial Internacional, Finanzas Globales y Planeación Estratégica Global.
Su objetivo es formar profesionales capaces de generar y gestionar modelos de negocios en entornos internacionales, con una visión estratégica, interdisciplinaria y socialmente responsable.
Las personas egresadas pueden desarrollarse en empresas internacionales, agencias aduanales, organismos gubernamentales, embajadas, comercio electrónico, consultoría y áreas vinculadas con asuntos comerciales globales.
La Licenciatura en Negocios Globales de la IBERO tiene una duración de cuatro años y ofrece periodos de ingreso en enero y agosto, por lo que quienes deseen comenzar su formación universitaria podrán hacerlo en enero de 2027.
Conoce más sobre el programa y consulta su plan de estudios en: https://ibero.mx/es-MX/licenciatura/negocios-globales
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