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PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

Un estudio publicado en la revista Sustainable Development (Wiley), elaborado por investigadoras de la Universidad Iberoamericana (IBERO) y la Universidad de Montreal, revisó 26 investigaciones sobre trabajadores migrantes temporales del sistema agroalimentario en países de altos ingresos.
La conclusión del trabajo académico reveló que las personas migrantes mientras sostienen la producción de comida en Estados Unidos (EU), Canadá, la Unión Europea y Australia, la mayoría enfrenta barreras estructurales para acceder a servicios de salud, y algunos países ni siquiera los contabilizan en sus sistemas de datos públicos.
Estos trabajadores se concentran en cuatro regiones: Norteamérica (22.6%), el norte, sur y occidente de Europa (23.3%), los Estados árabes (13.5%) y el sudeste asiático y el Pacífico (8.3%).
En el sistema agroalimentario, 24.3% labora en la industria —incluida la manufactura de alimentos— y 7.4% en agricultura. Al menos la mitad de los 38 países de la OCDE tiene programas de trabajo de temporada. Pese a ello, 69% de la literatura revisada se concentra en EU (18 de 26 estudios) y Canadá (6); Europa, Asia y los Estados árabes, también grandes receptores, están casi sin documentar.
A diferencia de trabajadores "calificados" en otros sectores —con permisos abiertos y rutas a la residencia permanente—, los del agro son clasificados como mano de obra "de baja calificación", con permisos casi siempre atados a un solo empleador.
Esa dependencia los obliga a elegir entre denunciar abusos o conservar el trabajo: en Canadá, solo 31% de las quejas por abuso laboral desencadena una inspección. El estudio documenta que tienen tres veces más probabilidades de laborar en condiciones de esclavitud moderna, y que el agro está entre los cinco sectores con más casos de tráfico para trabajo forzado en el mundo.
El acceso médico depende del estatus legal: tener papeles en regla aumenta de forma significativa el uso de servicios de salud. Sin ese estatus se acumulan las barreras: falta de transporte, horarios incompatibles con las citas médicas, idioma y estigma.
En el agro estadounidense carecen de seguro médico, aunque clínicas móviles en alianza con iglesias han ampliado el acceso en algunas comunidades.
La invisibilidad también es estadística. De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, solo el indicador 8.8.1, sobre lesiones laborales, está desagregado por estatus migratorio, y Canadá —según su propia Oficina del Auditor General— carece de datos públicos de salud sobre personas migrantes y los excluye de sus reportes de cumplimiento.
El equipo, encabezado por Théa Demmers y con participación de investigadoras de la IBERO como la Dra. Soraya Burrola-Méndez y el Dr. Pablo Gaitán Rossi, plantea usar el marco de "transformaciones" de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.
Esto con la finalidad de vincular la promoción de la salud con reformas de fondo para las personas migrantes: permisos de trabajo no atados a un solo empleador, vivienda digna, transporte y acceso garantizado a servicios médicos, además de incluir explícitamente a estos trabajadores en los sistemas nacionales de monitoreo de salud.
En este enlace puedes consultar la investigación completa.
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