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PRENSA IBERO
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• Sextorsión, deepfakes, robo de identidad y fraudes dentro de videojuegos son amenazas que pueden pasar inadvertidas para madres y padres, señala la Mtra. María del Carmen García • La especialista en machine learning aplicado a los negocios recomienda sustituir la vigilancia secreta por acuerdos de confianza y una revisión periódica de cuentas, dispositivos y privacidad
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

La Mtra. María del Carmen García, Académica del Departamento de Estudios de Ingeniería para la Innovación de la Universidad Iberoamericana (IBERO), advierte sobre fenómenos como la sextorsión, los deepfakes, el robo de identidad infantil
Uno de los casos que más preocupa es la “sextorsión financiera”, que no afecta únicamente a niñas. También puede alcanzar a adolescentes varones. Un patrón identificado consiste en que alguien se hace pasar por una persona de su edad, obtiene una imagen íntima y, en cuestión de minutos u horas, comienza a exigir dinero.
La velocidad es precisamente uno de los factores que desarma a las familias. No necesariamente existe un largo proceso de acercamiento. El engaño puede ocurrir prácticamente el mismo día.
Otro tipo de riesgos son los deepfakes elaborados con Inteligencia Artificial (IA). Existen aplicaciones capaces de manipular fotografías para crear imágenes íntimas falsas a partir de una imagen cotidiana. En estos casos, advierte la especialista, el agresor puede no ser un desconocido de internet, sino un compañero de escuela.
También es necesario mirar más allá de Instagram o TikTok. Los chats integrados en videojuegos y plataformas como Roblox, Free Fire, Fortnite o Discord pueden convertirse en espacios de contacto con personas desconocidas. Un aspecto preocupante es el chat de voz, porque las conversaciones pueden no dejar registro sencillo para los padres.
A esto se suma el “robo de identidad infantil”. Los datos personales de un menor pueden ser utilizados para cometer fraudes y permanecer ocultos durante años. Por ello, la Mtra. García recomienda ser cuidadosos con documentos e información que se entregan a escuelas, clubes, aplicaciones y otros servicios.
La huella digital también puede comenzar a construirse desde casa. El llamado sharenting consiste en compartir información sobre las y los hijos que, acumulada, puede revelar datos como su nombre completo, uniforme escolar, ubicación o rutinas.
Otro fenómeno que comienza a llamar la atención son los llamados “compañeros de IA”: chatbots que pueden convertirse en una relación emocional importante para un adolescente aislado, sin que exista un filtro clínico detrás de esa interacción.
Además, los menores pueden ser víctimas de dark patterns, diseños de aplicaciones y sitios web que buscan manipular al usuario para que compre algo, se suscriba accidentalmente, entregue datos personales o encuentre dificultades para cancelar un servicio.
Las estafas relacionadas con skins, cuentas, regalos y artículos digitales son otra puerta de entrada al fraude. Para muchos menores, las transacciones dentro de un videojuego pueden no sentirse como “dinero real”, aunque impliquen cargos económicos.
Por ello, una medida básica es evitar dejar tarjetas guardadas en tiendas de aplicaciones o consolas y establecer un PIN obligatorio para compras. También pueden utilizarse tarjetas de prepago o saldos limitados.
La señal más confiable de que algo puede estar ocurriendo no es una conducta específica, sino un cambio en el comportamiento del menor.
Es importante prestar atención si comienza a esconder el celular, cambia de pantalla cuando alguien se acerca, muestra ansiedad ante las notificaciones, abandona repentinamente una aplicación que disfrutaba, crea cuentas secretas, recibe dinero o regalos que no puede explicar o establece una relación secreta con alguien mayor.
También pueden aparecer aislamiento, alteraciones del sueño, irritabilidad, rechazo a acudir a la escuela o conocimientos sexuales que no corresponden con su edad.
En casos de fraude, algunas señales pueden ser cargos desconocidos, suscripciones no reconocidas o contraseñas que dejan de funcionar.
La especialista plantea una advertencia para las familias: muchos menores no cuentan lo que les ocurre porque temen que sus padres o madres les quiten el dispositivo o los castiguen.
Por ello, leer conversaciones a escondidas o instalar aplicaciones de vigilancia sin transparencia puede terminar destruyendo una de las principales herramientas de protección: que el menor decida contar lo que sucede a tiempo.
La recomendación es establecer acuerdos claros y adecuados. Si algo se sale de control, el niño, niña o adolescente debe saber que puede acudir con sus padres o madres y contar lo ocurrido sin temor a perder su celular o ser castigado.
García propone comenzar con una revisión familiar de seguridad digital:
Hacer un inventario de cuentas y dispositivos y activar autenticación de dos factores en las cuentas más importantes
Revisar perfiles, permisos, ubicación, cámara y micrófono junto con las y los hijos
Mantener actualizados sistemas, aplicaciones y router
Cerrar la posibilidad de compras no autorizadas y revisar cargos y suscripciones
Establecer un plan de emergencia familiar ante una situación de riesgo
Ese plan de emergencia familiar debe contemplar qué evidencia conservar y a quién acudir. Ante una sextorsión, la recomendación es no pagar, no borrar la evidencia, tomar capturas, bloquear y reportar.
La seguridad digital, concluye la especialista, no debe reducirse a prohibir dispositivos. La tecnología es un espacio donde niñas, niños y adolescentes aprenden, crean y hacen amistades.
El reto para las familias es acompañarlos, conocer los entornos que utilizan y construir la confianza necesaria para que pidan ayuda cuando algo salga mal. La recomendación es hacer revisiones de dispositivos al menos cada tres meses porque el entorno digital cambia constantemente.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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