PRENSA IBERO
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29 DE ABRIL DE 2026
Por: Luis Reyes
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Alrededor de 840 mil personas mueren cada año en el mundo por riesgos psicosociales en el trabajo, mientras se pierden 45 millones de años de vida saludable y hasta 1.37% del PIB global por esta crisis, de acuerdo con datos recién divulgados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y presentados en la IBERO.
En este contexto, la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales en México abre un momento clave para replantear las condiciones de trabajo, no solo en términos de productividad, sino de bienestar emocional.
Durante las Segundas Jornadas de Salud Mental, Laboral y Ocupacional organizadas por el Observatorio de Salud Mental Laboral y Ocupacional de la Universidad Iberoamericana (IBERO), especialistas, académicas, investigadoras y representantes empresariales coincidieron en que en México la salud mental laboral es un reto pendiente, pero hoy en día se enfrenta un momento decisivo para replantear las condiciones laborales desde una perspectiva más humana, preventiva y sostenible.
Bajo el lema “Cuidar el trabajo es cuidar la vida”, el encuentro que fue moderado por la Dra. Areli Reséndiz Rodríguez, puso sobre la mesa una realidad contundente: la salud mental ya no puede ser un tema periférico dentro de las organizaciones, sino un eje central de las decisiones institucionales.

En la inauguración del evento, la Dra. Graciela Teruel Belismelis, Directora de la División de Estudios Sociales, destacó que el tema cobra una relevancia especial en un contexto donde la salud mental laboral se vuelve cada vez más recurrente y preocupante.
Señaló que una universidad como la IBERO, con una larga tradición humanista y jesuita, tiene la responsabilidad de involucrarse no solo en el análisis académico, sino también en la construcción de soluciones junto con las empresas.

Subrayó que el Observatorio de Salud Mental, Laboral y Ocupacional surge en un momento clave, pues permite vincular la investigación con la práctica real, generando metodologías, diagnósticos y propuestas de intervención que tengan impacto directo en los centros de trabajo.
“El trabajo no es únicamente una función productiva; también es identidad, sustento, pertenencia y propósito. Pero cuando las condiciones no son adecuadas, puede convertirse en una fuente de desgaste e invisibilización”, señaló.
La Dra. Sandra Montes de Oca Mayagoitia, Directora del Departamento de Psicología, enfatizó que el cuidado no se decreta, sino que se practica. Explicó que hablar de salud mental laboral ya no implica únicamente sensibilizar sobre el problema, sino construir cambios reales, medibles y sostenibles en el tiempo.

“Necesitamos pasar del diagnóstico a la implementación, de la intención a la acción y de la reflexión individual a la corresponsabilidad institucional”, afirmó.
Añadió que los entornos laborales saludables no dependen únicamente de programas aislados de bienestar, sino de liderazgos coherentes, políticas consistentes y culturas organizacionales que realmente coloquen a las personas en el centro.
Uno de los principales temas abordados en el encuentro fue la reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales, una reforma que ya comenzó su proceso de implementación y que representa uno de los mayores retos para el mundo empresarial y laboral en México.

Aunque esta propuesta busca mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores, también genera inquietudes importantes entre empresarios por el impacto económico que podría representar en términos de productividad, contrataciones, cuotas patronales y sostenibilidad financiera.
Especialistas coincidieron en que el desafío no debe entenderse como una confrontación entre empleadores y trabajadores, sino como una oportunidad para replantear la cultura organizacional y construir modelos más saludables y eficientes.
Apuntaron que el éxito de la reforma laboral en México –que reducirá gradualmente la jornada máxima de 48 a 40 horas semanales— dependerá en gran medida de la corresponsabilidad entre trabajadores, empresas y gobierno.
Detallaron que no basta con aprobar leyes, pues será necesario garantizar mecanismos reales de aplicación, supervisión y acompañamiento para evitar que las nuevas disposiciones queden únicamente en el papel.
Por: Luis Reyes
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