PRENSA IBERO
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11 DE FEBRERO DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

¿Podemos sentirnos queridos y queridas aunque no tengamos pareja?, ¿es malo saltar de relación en relación?, ¿en qué se diferencian las relaciones de las y los jóvenes respecto a los vínculos que se daban en el pasado?, ¿y cómo sobrevivir al término de una relación amorosa? De cara al 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, la Dra. Carolina Armenta Hurtarte, adscrita al Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, analiza cómo se relaciona el ser humano.
La especialista en relaciones interpersonales, sexualidades y normas culturales, que realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de Arizona, colaborando con el grupo de investigación de Salud y Sistemas de Relaciones Interpersonales, ahondó en los cuestionamientos contra quienes ‘saltan’ de relación en relación.
“Aquí nos planteamos varias cosas sobre lo que son las parejas. A veces pensamos que existe una monogamia única, es decir, que encuentras una pareja y es la misma que vas a tener toda la vida, pero hay que considerar que no es así”, expresó la académica en entrevista con PRENSA IBERO: “Las relaciones afectivas y la atracción se pueden sentir por múltiples personas a lo largo de la vida; entonces, los seres humanos tenemos la capacidad de sentir amor y afectividad por diferentes personas de manera serial, por lo que sí es posible construir un lazo amoroso con alguien más cuando terminamos un vínculo”.
Para la entrevistada, sobre este tema, es interesante analizar cómo a lo largo del tiempo se han registrado cambios respecto a la durabilidad o la temporalidad de las relaciones de pareja, dado que en el último lustro se ha observado una menor durabilidad en estos vínculos: “ya no prevalece este mandado de ‘juntos hasta la muerte’ y parece que las personas están siendo capaces de terminar sus relaciones cuando éstas no contribuyen a su bienestar”.
Igual de importante, consideró Armenta Hurtarte, es que las personas aprendan a fijar y respetar reglas y límites: “si hay compromiso o simplemente se está explorando a través del vínculo, o incluso si ambas partes conviene la monogamia o mejor una relación abierta; que todos y todas las involucradas sepan a ‘qué le están tirando’, porque tenemos que entender que hay quien se involucra con ideas preconcebidas de lo que se conoce como ‘relación tradicional’, cuando la otra persona está pensando o buscando otra cosa”.
Sobre las señales de alerta que indicarían que una relación de pareja no es sana o dejó de aportar a nuestro bienestar, la profesora de la IBERO pidió, en primera instancia, no hacer caso a las ideas que llaman a “aguantar todo” cuando de amor se trata; y prestar atención a hechos como:
Burlas, humillaciones o descalificaciones
Aspectos de control que vulneran la autonomía (como monitoreo constante del tiempo, la ubicación; o las relaciones con otros u otras)
Celos
El obligar al otro o la otra a actuar de alguna manera bajo el pretexto de una “prueba de amor”
Falta de afectividad
Violencia de todo tipo
“Es importante que una pareja construya intimidad y cercanía, y que lleve a cabo actividades conjuntas y de convivencia, pero sin olvidar que se debe respetar la autonomía del otro o la otra”, afirmó la experta: “Cuando se rompe esta autonomía, me parece que es el punto más importante para reconocer que un vínculo ya no es sano; no debemos de invisibilizar las violencias justificándolas”.
Para la docente universitaria, quienes terminan una relación deben recordar que están pasando por un duelo. Y que experimentarán dolor. Que van a extrañar. Y que probablemente van a llorar. Identificar y permitirse vivir este proceso, dijo la investigadora, brinda la posibilidad de transitar con apoyos emocionales como amistades y familiares: “y nuestras redes de apoyo puedan ayudarnos a reflexionar e identificar qué tipos de vínculos amorosos queremos en el futuro, o incluso qué actividades vale la pena hacer sin la necesidad de estar en pareja”.
Para la entrevistada, el rompimiento de una pareja también brinda la oportunidad de que las partes hagan una evaluación de lo aprendido, de lo que se hizo, lo que no se hizo, y lo que pudo hacerse mejor, pero sin culpabilizarse.
La Dra. Carolina Armenta Hurtarte pidió no descartar la búsqueda de acompañamiento psicológico profesional cuando los sentimientos y pensamientos negativos asociados a una ruptura parecen desbordarse, o cuando pareciese que el acompañamiento de las amistades y los seres queridos no está siendo de ayuda: “es una herramienta para transitar de manera saludable y salir adelante”.
A quienes atraviesan por una ruptura, la académica del Departamento de Psicología llamó a cuidar lo cotidiano, como las rutinas de sueño, alimentación, esparcimiento, y buscar actividades que generen placer y que no estén vinculadas a la pareja. De igual forma, la experta recomendó el contacto cero, y tratar de evitar obtener información sobre lo que hacen las y los ex: “mantener una distancia también nos permite identificarnos nuevamente como seres individuales sin pareja”.
Para la profesora de la IBERO, al hablar de vínculos afectivos vale la pena recordar que “los seres humanos somos seres sociales y siempre vamos a buscar afectividad y cariño, pero también tenemos que tener claro que estos sentimientos no vienen sólo de una relación romántica, y que se pueden obtenerse de vínculos como la amistad o la familia”.
Para la entrevistada, es cada vez más común que se vengan abajo creencias que indican que “sin pareja no somos felices”, y que el tener un novio, novia, esposo o esposa ya no es un indicador de éxito como en el pasado.
La Dra. Carolina Armenta Hurtarte ha indagado en las relaciones interpersonales desde 2005, pero compartió que las investigaciones en torno a estos vínculos datan de la época de los 80. Para la también integrante del Padrón Nacional de Jóvenes Investigadores, hay patrones de conducta de las nuevas generaciones en el tema del amor que vale la pena identificar:
Mayor visibilidad y aceptación de las parejas diversas, tanto a nivel social como a nivel investigación.
Cambio en torno a las creencias del amor romántico: “creo que para las y los jóvenes ya no son tan relevantes las creencias en torno al ‘alma gemela’, o la ‘media naranja’. Sin embargo, sobre este tema, afirmó la experta, se siguen manteniendo estructuras e ideas que pueden desencadenar en violencia y que vale la pena identificar, en primera instancia, para erradicar.
El compromiso se da más a nivel pareja y deja de lado a las instituciones: “es más el ‘yo decido estar contigo’ porque así alcanzamos nuestro bienestar”.
Caída en el número de matrimonios, pero auge de la cohabitación a modo de exploración: “y es que los estudios refieren que cuando decides cohabitar inicias un proceso para detectar compatibilidad en torno a estilos de vida”.
Mayor apertura a aceptar que a veces la pareja no funciona, y que vale la pena terminar cuando no hay una dinámica saludable.
Por: Jorge Luis Cortés
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