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PRENSA IBERO
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• La Dra. Cimenna Chao Rebolledo, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación, señaló que las redes sociales no necesariamente están ayudando a construir amistades; el informe Jóvenes en México 2026 revela que cuatro de cada 10 jóvenes enfrentan problemas para sentirse acompañados o encontrar su lugar
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

En momentos en que la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció nuevas reglas para limitar el uso de celulares y otros dispositivos digitales en las escuelas, el reto educativo no debería agotarse en alejar las pantallas de las aulas: también es necesario trabajar para recuperar los vínculos humanos y los espacios de convivencia entre las y los jóvenes, planteó la Dra. Cimenna Chao Rebolledo, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Durante la presentación en la IBERO del informe
El evento se organizado en alianza con el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación, o Centro INIDE de la IBERO, que imparte la Licenciatura en Pedagogía.
“En ninguna otra generación se había tenido estos niveles de soledad percibida, no deseada”, advirtió la especialista, quien subrayó que no es lo mismo decidir estar a solas que sentirse solo sin quererlo.
Y estar permanentemente conectado, agregó, tampoco equivale necesariamente a construir amistad. Los resultados del estudio, explicó, muestran que las y los jóvenes no encuentran necesariamente en las redes sociales los vínculos afectivos que necesitan, pese a que estos espacios digitales atraviesan cada vez más sus relaciones cotidianas.
La reflexión adquiere relevancia luego de que la SEP publicara el 22 de septiembre el Acuerdo 09/09/26, que establece medidas diferenciadas para regular dispositivos digitales personales en el Sistema Educativo Nacional. Para educación básica se establece que el celular no deberá utilizarse durante la jornada escolar, salvo las excepciones previstas; las disposiciones entrarán en vigor el 3 de noviembre de 2026. La propia SEP ha señalado entre los objetivos fortalecer la atención, el contacto humano y la comunidad.
Los datos de Jóvenes en México 2026 ayudan a dimensionar el problema señalado por Chao. La investigación encontró que 41% de las y los jóvenes no tiene con quién platicar sus problemas, mientras que 31.3% señaló que, pese a tener amistades, en ocasiones se siente triste o solo.
Además, alrededor de 38% manifestó una sensación que las y los investigadores resumieron con la expresión “no me hallo aquí”, relacionada con la dificultad de encontrar un espacio de pertenencia dentro de su entorno.
Las diferencias son mayores entre las mujeres jóvenes: 35% señaló sentirse triste aun teniendo amistades, frente a 27% de los hombres; asimismo, 42% de ellas expresó esa sensación de no encontrar su lugar, contra 34% de los varones.
Para Cimenna Chao, esta realidad obliga a mirar qué papel pueden desempeñar las instituciones educativas. La especialista consideró que la respuesta al malestar de las juventudes no tendría que quedar únicamente en el terreno individual ni desembocar sólo en el consumo tecnológico, las redes sociales o, cada vez más, en interacciones con herramientas de inteligencia artificial.
Por el contrario, planteó que las escuelas pueden convertirse en espacios que convoquen nuevamente al involucramiento y a la construcción colectiva, particularmente ante juventudes que, pese a estar hiperconectadas, pueden encontrarse socialmente más aisladas.
Otro de los fenómenos destacados por Chao es la búsqueda de relaciones “sin fricción”: vínculos que no sumen más estrés o ansiedad a la vida cotidiana, pero que tampoco necesariamente ayuden a las personas a confrontar sus problemas, discutirlos o cuestionar su realidad.
La académica apuntó que las formas de relación virtual pueden favorecer este tipo de intercambios y advirtió que con ello también podría perderse el valor que tiene cierta incomodidad emocional para aprender a convivir, enfrentar diferencias y desarrollarse junto con otras personas.
Por ello, hacia el cierre de la conversación sostuvo que una de las tareas de las instituciones sociales y, particularmente, de las escuelas debe ser “recrear los vínculos humanos”, revalorando incluso la incomodidad propia de relacionarnos con otras personas para no “ceder a la soledad”.
El Mtro. Enrique Pérez Reséndiz, uno de los investigadores de Jóvenes en México 2026, coincidió en que la discusión educativa necesita ir más allá de decidir si se permite o se prohíbe un dispositivo.
A su juicio, el reto consiste en encontrar puntos de encuentro entre la cultura escolar, la cultura juvenil y la cultura digital, tres ámbitos que hoy funcionan con dinámicas y lenguajes distintos.
Sobre las restricciones al uso de dispositivos, fue directo: una discusión centrada únicamente en “si lo prohíben o no lo prohíben”, dijo, “no va a resolver nada en el fondo”, porque puede limitarse a trasladar el uso de las tecnologías de la escuela al hogar.
El propio informe también encontró señales de cansancio frente a la vida permanentemente conectada: alrededor de 70% de las y los jóvenes encuestados manifestó sentirse saturado del ecosistema digital y preferir momentos para desconectarse.
Presentado el 22 de septiembre en la Universidad Iberoamericana, Jóvenes en México 2026 ofrece una radiografía que va más allá de educación y empleo e incorpora temas como relaciones afectivas, cultura digital, participación, desafiliación, medio ambiente, uso del tiempo y cuidados, con la intención de entender cómo están cambiando las experiencias y expectativas de las nuevas generaciones.
En ese escenario, para Cimenna Chao el desafío de las instituciones educativas no termina cuando una pantalla se guarda: implica también volver a ofrecer espacios donde las y los jóvenes puedan encontrarse, relacionarse y construir comunidad.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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