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PRENSA IBERO
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• Intercalar las bebidas alcohólicas con agua ayuda a reducir la deshidratación asociada con la resaca, recordaron especialistas de Ingeniería de Alimentos, y recordaron que comer antes de beber puede retrasar la absorción del alcohol, pero no neutraliza sus efectos ni elimina sus riesgos
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Además del pozole, los antojitos y los chiles en nogada, las bebidas alcohólicas suelen formar parte de algunas celebraciones del Grito de Independencia. Pero, cuando su consumo es excesivo, la fiesta puede terminar con sed, dolor de cabeza, náuseas y malestar gastrointestinal. El Dr. Fidel Villalobos Castillejo, coordinador del programa de Ingeniería de Alimentos de la Universidad Iberoamericana, explicó que el alcohol favorece la deshidratación, asociada con varios de los síntomas que se experimentan al día siguiente.
También es importante considerar que no todas las bebidas tienen la misma concentración de alcohol. Una cerveza comercial puede contener alrededor de 4% o 4.5%, mientras que un destilado como el tequila puede acercarse a 40%. Sin embargo, esto no significa que una presentación sea automáticamente más segura: también influyen la cantidad servida, el número de bebidas y la rapidez con la que se consumen.
La Dra. Diana Leyva Daniel, docente de Ingeniería de Alimentos de la IBERO, señaló que el organismo metaboliza el alcohol a una velocidad limitada. Beber más rápidamente no acelera ese proceso: únicamente hace que el alcohol se acumule y sus efectos aparezcan con mayor intensidad.
Villalobos recomendó evitar el consumo de alcohol con el estómago vacío. Tener alimentos en él puede retrasar su absorción, pero no neutraliza las bebidas ni elimina sus riesgos.
Además, las mezclas también cuentan. Combinar tequila u otro destilado con refrescos incrementa la cantidad de azúcar y el aporte calórico de la bebida. Por ello, observar únicamente las calorías de una cerveza o un “caballito” puede ofrecer una visión incompleta.
¿Qué hacer si ya llegó la resaca? La hidratación y el descanso son fundamentales. Las soluciones con electrolitos pueden ayudar cuando existe una deshidratación importante, pero los académicos advirtieron que no deberían convertirse en una bebida de consumo cotidiano cada vez que aparece la sed.
“Los sueros están formulados para dar una hidratación rápida y se recomiendan cuando realmente existe deshidratación, por ejemplo, por diarrea, mucho ejercicio o por el consumo de alcohol”, explicó Villalobos.
Algunas de estas bebidas contienen una concentración considerable de azúcar. Esto debe tomarse en cuenta especialmente en personas con diabetes, resistencia a la insulina u otros padecimientos relacionados con su consumo. Leyva explicó que la glucosa forma parte de la formulación tradicional porque interviene en la absorción de los electrolitos; sin embargo, consumir más de los necesarios tampoco ofrece beneficios adicionales.
Los alimentos grasosos o muy picantes no producen el mismo efecto en todas las personas. Quienes viven con gastritis, colitis o sensibilidad gastrointestinal podrían experimentar una mayor irritación después de consumir alcohol.
Para Villalobos, la respuesta depende de la alimentación habitual, el estado de la microbiota y la tolerancia individual. Una gordita frita o una salsa muy picante puede no representar un problema para alguien, pero ocasionar diarrea, inflamación o dolor en otra persona.
El especialista recomendó cuidar la salud gastrointestinal desde antes de la celebración: comer adecuadamente, incorporar fibra de distintas fuentes y no esperar que un solo producto compense los efectos de una noche de consumo excesivo.
Ningún alimento “cura” inmediatamente la resaca. El agua, el descanso, una comida tolerable para cada persona y, cuando sea necesario, una reposición adecuada de electrolitos pueden ayudar a sobrellevar el malestar mientras el cuerpo procesa el alcohol.
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