PRENSA IBERO
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6 DE MAYO DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
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Docentes de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana consideraron que la intención del gobierno de Donald Trump de revisar modelos avanzados de inteligencia artificial antes de que sean liberados al público responde principalmente a una estrategia para mantener la hegemonía política, militar y económica de Estados Unidos, más que a una preocupación genuina por el bienestar de la ciudadanía.
De acuerdo con un reporte publicado por The New York Times, la administración estadounidense analiza crear mecanismos para revisar modelos avanzados de IA antes de su publicación, bajo el argumento de que podrían representar riesgos para la seguridad nacional o ser utilizados con fines maliciosos. La discusión ocurre en medio de un no muy común consenso entre republicanos y demócratas sobre la necesidad de vigilar el desarrollo acelerado de esta tecnología.
Para el Dr. Alexandro López González, Coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, detrás de este debate existe una disputa global por el control del espacio digital y por el liderazgo tecnológico frente a potencias como China: “Es un tema de hegemonía digital. Estados Unidos se está perdiendo en muchas áreas productivas, sociales, económicas y militares. El espacio digital también es un campo de batalla”.
El académico explicó que actualmente la inteligencia artificial no sólo tiene aplicaciones comerciales o cotidianas, sino también capacidades vinculadas con ciberseguridad, espionaje, defensa y guerra digital: “Necesitas modelos poderosos de ataque y defensa en el ciberespacio. Entonces Estados Unidos está viendo que algunos modelos pueden ser muy fáciles de usar o abusar, ya sea para ataques o para defensa”.
Desde la perspectiva de López González, el discurso de protección ciudadana funciona más como una narrativa política que como el motivo real detrás de las posibles restricciones: “Lo van a maquillar diciendo que es porque pueden ser muy peligrosos para las personas, pero esta decisión iría más bien en un tema político o armamentista”.
Durante la entrevista, tanto López González como el Dr. Manuel Mager Hois, quien forma parte del equipo docente de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, defendieron la importancia de la ciencia abierta y del desarrollo open source como mecanismos para acelerar la innovación y democratizar el conocimiento.
Mager Hois explicó que existen dos grandes visiones sobre el desarrollo científico: la ciencia abierta, basada en colaboración y transparencia, y la ciencia cerrada, sustentada en grupos reducidos que limitan el acceso al conocimiento: “La ciencia abierta permite que el conocimiento pueda ser reproducido, discutido y utilizado por la comunidad científica. Eso acelera el progreso y fortalece la transparencia”.
Por el contrario, afirmó Mager Hois, la ciencia cerrada puede ralentizar el avance tecnológico y generar monopolios de conocimiento difíciles de supervisar éticamente: “Lo que lleva es a un desarrollo mucho más lento y no comprobable”.
Ambos especialistas señalaron que muchos de los avances recientes más relevantes en inteligencia artificial han surgido precisamente desde modelos de investigación abiertos, particularmente desde China.
“Los últimos breakthroughs que hemos tenido en inteligencia artificial han venido de modelos desarrollados en China”, dijo Manuel Mager Hois, y señaló que la distancia tecnológica entre Estados Unidos y China podría reducirse todavía más en los próximos meses.
“No hay estimaciones de que China vaya más de tres a seis meses atrás de cualquier desarrollo”, añadió López González.
En ese sentido, ambos profesores mencionaron el caso de Mythos, un modelo recientemente presentado y relacionado con tareas avanzadas de ciberseguridad, sobre el cual estiman que China podría desarrollar un equivalente, o incluso uno más avanzado, en apenas unos meses.
Los académicos también advirtieron que las decisiones políticas alrededor de la inteligencia artificial pueden tener impactos directos en los mercados financieros y beneficiar económicamente a actores políticos.
López González recordó que integrantes del Congreso estadounidense pueden invertir legalmente en bolsa mientras participan en discusiones regulatorias que afectan a empresas tecnológicas: “Este tipo de acciones por parte del gobierno generalmente tiene impactos directos en las bolsas de valores y en todas las acciones especulativas sobre el desempeño de las empresas”.
Por ello, el coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO consideró necesario analizar las motivaciones económicas detrás del aparente consenso bipartidista en torno a la regulación de la tecnología: “Siempre que el Congreso completo está de acuerdo con algo hay que ver cuál es la motivación económica detrás de eso”.
Los docentes de la IBERO advirtieron además que permitir que un gobierno determine qué modelos de inteligencia artificial pueden o no hacerse públicos podría generar escenarios de opacidad y concentración de conocimiento estratégico.
López González comparó la situación con el desarrollo de la energía nuclear: una tecnología capaz tanto de destruir como de generar beneficios masivos para la humanidad: “Una tecnología puede usarse para llevarnos a una destrucción tremenda o para llevarnos a una soberanía energética mundial. Es lo mismo con la inteligencia artificial”.
El coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial afirmó que restringir el acceso al conocimiento bajo el argumento de seguridad nacional también puede impedir aplicaciones médicas o científicas de alto impacto social: “Tal vez ese modelo era muy bueno para detectar ciertos tipos de cáncer, pero el gobierno podría decidir retenerlo porque también podría utilizarse para fines militares”.
Frente al escenario global de competencia tecnológica y militarización de la inteligencia artificial, la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO busca formar profesionistas capaces de desarrollar tecnología con responsabilidad ética y visión social. De acuerdo con su coordinador, el programa incorpora de manera transversal el análisis de normativa internacional, geopolítica tecnológica, ética y pensamiento crítico: “Nos enfocamos en que nuestros ingenieros e ingenieras sean súper conscientes del poder que tienen en las manos para el desarrollo y la guía de la inteligencia artificial”.
López González añadió que el programa parte de la visión universitaria de formar “personas mejores para el mundo”, capaces de comprender las implicaciones sociales y políticas de la tecnología.
Por su parte, Mager Hois señaló que el objetivo central es impulsar una inteligencia artificial “para el bien”.
“La idea central es aplicar y utilizar esta tecnología en beneficio de la sociedad”, expresó el profesor, y destacó que dentro del plan de estudios se discuten temas sensibles como el uso militar de la inteligencia artificial, la automatización de decisiones y las implicaciones éticas de delegar procesos críticos a algoritmos.
“Queremos evitar la utilización de la inteligencia artificial en cuestiones donde no creemos que se deban hacer sin una fuerte discusión con toda la sociedad”, concluyó Mager Hois.“Queremos evitar la utilización de la inteligencia artificial en cuestiones donde no creemos que se deban hacer sin una fuerte discusión con toda la sociedad”, concluyó Mager Hois.
Por: Jorge Luis Cortés
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