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PRENSA IBERO
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• La publicación refiere que “vivir bien” depende primero de contar con alimentación suficiente, hacer comunidad y tener redes de apoyo • La investigación del Dr. Óscar A. Martínez-Martínez, del EQUIDE IBERO propone replantear cómo se mide el bienestar en México • Medir únicamente el ingreso o la satisfacción con la vida resulta insuficiente si se pretende conocer el bienestar real de la población, detalla
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

¿Qué significa realmente vivir bien? Durante décadas, se pensó que era tener mayores ingresos. Sin embargo, una investigación encabezada por el Dr. Óscar A. Martínez-Martínez, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la Universidad Iberoamericana (IBERO), demuestra que para las y los mexicanos el bienestar se construye de una forma mucho más compleja y que el dinero, por sí solo, está lejos de explicar cómo las personas valoran su calidad de vida.
El estudio, publicado en el
Los resultados muestran que en primer lugar aparece el bienestar objetivo, es decir, las condiciones materiales indispensables para vivir dignamente. Dentro de esta dimensión, la alimentación ocupa el lugar más importante. Para las personas entrevistadas, contar con alimentos suficientes y nutritivos constituye el punto de partida para hablar de bienestar.
Después aparecen otros elementos como la educación, la calidad de la vivienda y el acceso a actividades culturales, mientras que variables tradicionalmente usadas para medir el bienestar, como el ingreso o incluso el empleo, tienen un peso menor dentro de la forma en que las personas construyen esta idea.
Uno de los hallazgos más novedosos del estudio es la relevancia del bienestar comunitario. Lejos de ser un aspecto secundario, la investigación muestra que la confianza entre vecinos, la solidaridad, la organización comunitaria y las redes de apoyo —lo que la literatura denomina capital social— ocupan un lugar más importante que la propia satisfacción personal al momento de evaluar el bienestar.
En otras palabras, las personas consideran que vivir en una comunidad donde pueden confiar en los demás y colaborar para resolver problemas cotidianos resulta más determinante que muchos indicadores individuales utilizados habitualmente por gobiernos y organismos internacionales.
En contraste, el bienestar subjetivo aparece en tercer lugar dentro de esta jerarquía. No obstante, el estudio identifica una diferencia relevante: cuando las personas hablan de su bienestar recurren con mayor frecuencia a la felicidad que a la satisfacción con la vida. Es decir, las emociones cotidianas parecen tener un peso mayor que las evaluaciones racionales sobre el conjunto de su trayectoria personal.
La investigación también cuestiona una de las principales premisas de los indicadores internacionales de bienestar. Mientras muchos modelos asignan el mismo peso a dimensiones como ingreso, satisfacción con la vida o salud, los resultados muestran que las prioridades cambian según el contexto social y territorial. En México, donde persisten desigualdades estructurales y altos niveles de vulnerabilidad, las necesidades materiales y las relaciones comunitarias organizan la manera en que las personas entienden una buena vida.
Para el equipo encabezado por el Dr. Martínez-Martínez, estos hallazgos tienen implicaciones directas para las políticas públicas. Medir únicamente el ingreso o la satisfacción con la vida resulta insuficiente si se pretende conocer el bienestar real de la población. Los instrumentos nacionales deberían incorporar variables relacionadas con el capital social, la calidad de los barrios, los espacios públicos y las redes de apoyo comunitario.
El estudio plantea una pregunta de fondo: si las personas construyen su bienestar desde la alimentación, la comunidad y las relaciones sociales, ¿por qué las políticas públicas continúan evaluándolo principalmente a partir del ingreso? La respuesta, concluyen los autores, pasa por replantear la forma en que México entiende, mide y promueve el bienestar social. En este enlace puedes consultar el estudio completo.
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