A pesar de que Santiago Mamalhuazuca, ubicada en el Estados de México, no fue reconocida por las autoridades como una comunidad afectada por el sismo del 19 de septiembre de 2017, padeció la caída de más de la mitad de las casas que la conforman. Con el transcurrir de los meses, esta situación ocasionó una ‘fractura’ social en la vida interna de la localidad, cuya población actual es de 2018 habitantes.
Por esta razón, el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco (TUVCH)—perteneciente al Sistema Universitario Jesuita (SUJ)— puso en marcha el proyectoFortalecimiento de capacidades de incidencia del Consejo de Barrios de Santiago Mamalhuazuca, uno de los ocho ganadores de la convocatoria#EsHoraDeUsarLaCabezaque organizó el Departamento de Economíay la Cátedra Dinámicas Territoriales y Bienestar de la IBERO.
El Dr. Óscar Castro, director del TUVCH, platicó que a través de la iniciativa organizan a la población para construir sus casas. Además, imparten talleres de autodiagnóstico para que los pobladores estén conscientes del individualismo y la desunión que provocó la forma en la que el gobierno del estatal y ciertas fundaciones entregaron dinero, tarjetas o materiales para la reconstrucción.
“Nuestro proyecto consiste en que juntos, como comunidad, realicemos la reconstrucción social de la vivienda, así como del tejido social. Con el apoyo de arquitectos del Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento (Copevi) de la IBERO y del Consejo de Barrios, tenemos un fondo para que las familias edifiquen sus casas con técnicas adecuadas para la zona”.
Añadió que parte del proyecto consiste en la edificación a través de faenas y de la organización comunitaria. Asimismo, dotarán de herramientas al Consejo de Barrios para que puedan dialogar con el gobierno y de esta manera organizar a la población.
Cada semana, desde que ocurrió el sismo, académicos y estudiantes del TUVCH acuden a Santiago Mamalhuazuca, perteneciente al municipio de Ozumba, para realizar trabajos y coordinar a la comunidad. En este lugar, la mayoría de sus habitantes son personas de la tercera edad, ya que hay un fenómeno de migración de jóvenes en la localidad.
"Luego del sismo, convocamos a alumnos y personal docente para apoyar. Formamos brigadas para recorrer comunidades y organizar el acopio de víveres y material. Como Universidad no podíamos quedarnos como espectadores, teníamos que reaccionar ante los sucesos", dijo Castro.
Los proyectos específicos puestos en marcha y que fueron dirigidos por estudiantes son:
- Administración de los materiales.
- Recuperar la experiencia de los pobladores para fabricar adobe.
- Características de cada familia para construir casas 'de acuerdo a sus necesidades'. Por ejemplo, si cuentan con adultos mayores o personas con alguna discapacidad.
Tras la presentación de los resultados parciales del proyecto, Castro señaló que el objetivo es que los pobladores dejen de pensar de forma individual, entiendan que la reconstrucción es más fácil en equipo y que no se repitan los problemas desatados por la entrega de apoyos gubernamentales y de fundaciones.
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Valentina González/ICM


