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PRENSA IBERO
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• Leticia Villar Reyes, estudiante de Ingeniería Biomédica, colaboró con la Dirección General de Modernización del Sector Salud en una propuesta para homologar los sistemas que almacenan y administran estudios de imagen • El proyecto busca evitar la repetición innecesaria de pruebas, reducir los tiempos de espera y facilitar la continuidad de los tratamientos
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Como parte de su proyecto de titulación, Leticia Villar Reyes, estudiante de Ingeniería Biomédica de la Universidad Iberoamericana, colaboró con la Dirección General de Modernización del Sector Salud en la elaboración de una propuesta técnica construida junto con instituciones públicas, especialistas clínicos y empresas proveedoras. El proyecto busca establecer las bases para que hospitales e instituciones públicas puedan compartir tomografías, radiografías y otros estudios de imagen. De acuerdo con una estimación del equipo responsable, su implementación podría beneficiar potencialmente a más de 90 millones de personas usuarias del sistema público de salud.
La cifra representa a quienes podrían requerir atención en alguna institución pública y beneficiarse, en el largo plazo, de que su información clínica pueda consultarse aunque cambien de hospital, institución o lugar de residencia. El alcance dependerá de la aprobación de la propuesta y de su implementación gradual en el país.
Actualmente, cuando una persona cambia de institución, sus estudios no necesariamente pueden ser consultados por el nuevo equipo médico. Las imágenes pueden permanecer almacenadas en sistemas tecnológicos que no se comunican con los utilizados por otros hospitales.
Ante la imposibilidad de acceder a los archivos originales, el personal médico puede necesitar solicitar nuevamente una tomografía o radiografía para comparar resultados, conocer la evolución de una enfermedad o determinar el avance de un tumor.
Además de retrasar el tratamiento, la repetición de estudios incrementa las listas de espera y genera gastos adicionales para las instituciones. Cuando se trata de procedimientos que utilizan radiación ionizante, también puede representar una nueva exposición para el paciente.
“Los estudios radiológicos se quedan en los servidores de cada hospital. Esto impide que la información acompañe al paciente”, explica Leticia en entrevista con Prensa IBERO.
El trabajo de titulación de la estudiante IBERO se concentró en la homologación de los sistemas RIS-PACS y en la consolidación de una propuesta para crear la primera Cédula de Especificaciones Técnicas de estas tecnologías.
Los Sistemas de Información Radiológica, conocidos como RIS, administran procesos como la programación de estudios, las listas de trabajo, la asignación de salas y la elaboración de informes.
Los PACS, o Sistemas de Archivo y Comunicación de Imagen, permiten almacenar, transmitir, visualizar y procesar las imágenes obtenidas mediante tomografías, radiografías, resonancias magnéticas y otros procedimientos.
El problema aparece cuando los hospitales adquieren plataformas de distintos proveedores que no necesariamente tienen la capacidad de comunicarse entre sí. Esta fragmentación dificulta que una imagen generada en una institución pueda recuperarse y consultarse desde otra, incluso cuando ambas pertenecen al sector público.
La cédula desarrollada por el equipo establece las características mínimas, normas y requerimientos que deberían cumplir estos sistemas para incorporarse al Compendio Nacional de Insumos para la Salud, catálogo oficial que orienta las adquisiciones de medicamentos, equipos y tecnologías de las instituciones públicas.
Entre los criterios propuestos se encuentran el uso de estándares internacionales para intercambiar información, la compatibilidad entre plataformas de diferentes fabricantes, la consulta de estudios desde navegadores web, la protección de los datos clínicos y la migración completa de los historiales sin cobros ocultos.
La aprobación de la cédula no conectaría automáticamente a todos los hospitales del país, pero establecería un piso técnico y normativo para que las tecnologías adquiridas puedan comunicarse entre sí.
Para elaborar la propuesta se realizó una revisión científica, técnica y normativa, acompañada de un diagnóstico sobre la infraestructura disponible en el Sistema Nacional de Salud.
El proceso reunió información de los 12 institutos nacionales y hospitales de alta especialidad consultados, las 23 unidades médicas de Pemex convocadas, así como de 98 unidades del ISSSTE y 672 de IMSS-Bienestar que respondieron el diagnóstico.
También se desarrollaron mesas de trabajo con representantes del IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE, Pemex y la Secretaría de la Defensa Nacional, además de especialistas en radiología, física médica, tecnologías de la información e ingeniería biomédica.
Empresas proveedoras como Siemens, Fujifilm, Philips y PaxeraHealth participaron en la revisión de los criterios. Durante varios meses, instituciones, especialistas y compañías analizaron los requisitos hasta integrar una propuesta técnica y clínicamente viable.
Para Leticia, participar como estudiante en reuniones con autoridades, profesionales de la salud y representantes de empresas internacionales significó trasladar su formación universitaria a un proyecto con posibles repercusiones nacionales.
“Apenas soy estudiante de Ingeniería Biomédica y no tengo la experiencia ni el conocimiento de todas las necesidades que tienen los especialistas clínicos. Lograr un acuerdo con todos fue complicado”, relata.
Su acercamiento a la Dirección General de Modernización del Sector Salud comenzó durante una práctica profesional realizada como parte de la carrera. Cuando llegó el momento de elegir su proyecto de titulación, solicitó integrarse nuevamente a uno de sus equipos y encontró una iniciativa relacionada con la imagenología médica, una de sus áreas de interés.
La incorporación de inteligencia artificial fue uno de los puntos discutidos durante la elaboración de la cédula. La propuesta contempla el uso de herramientas avanzadas para apoyar el procesamiento y análisis de imágenes, pero determina que ningún sistema deberá emitir por sí solo el diagnóstico definitivo.
“¿Cómo un documento que regula la tecnología no va a incluir inteligencia artificial?”, plantea la estudiante.
Leticia considera necesario anticipar la evolución de estas plataformas, aunque subraya que deben funcionar como herramientas de apoyo. La interpretación y validación final de los estudios debe mantenerse bajo la responsabilidad del personal médico.
La regulación de estas funciones representa un desafío, ya que cualquier tecnología capaz de influir en un diagnóstico o tratamiento debe cumplir requisitos sanitarios específicos.
La propuesta fue sometida el 12 de mayo al Consejo de Salubridad General. En caso de aprobarse, sería la primera cédula de especificaciones para sistemas RIS-PACS incorporada al Compendio Nacional de Insumos para la Salud.
A largo plazo, la homologación permitiría avanzar hacia un escenario en el que una persona pueda cambiar de institución o trasladarse a otro estado sin perder el acceso a sus estudios anteriores. Su nuevo equipo médico podría consultar las imágenes originales, compararlas con resultados recientes y continuar el tratamiento sin comenzar nuevamente el proceso.
La propuesta también sentaría las bases para futuros centros de diagnóstico a distancia, desde los cuales especialistas podrían interpretar estudios generados en hospitales con menor disponibilidad de personal.
Así, el proyecto de titulación de Leticia Villar trasciende el ámbito académico: su participación en la construcción de esta regulación podría contribuir a que las tomografías, radiografías y otros estudios acompañen a las personas a lo largo de su atención, sin depender únicamente del hospital donde fueron realizados.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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