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PRENSA IBERO
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• El primer lugar lo obtuvo "Transformando residuos en oportunidades", proyecto piloto para convertir neumáticos usados en aceite, gas, carbón y acero aprovechables • El segundo sitio lo ganó MedLoop CDMX, una plataforma digital para donar insumos médicos nuevos que los hospitales hoy tiran a la basura • El tercer puesto fue para De Clóset a Clóset, un intercambio de ropa sin dinero dentro del campus para frenar el fast fashion • En total, participaron 41 proyectos y 117 estudiantes; más de la mitad de las propuestas se enfocaron en el problema de los residuos
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Reportero de la IBERO

Un proyecto para transformar las llantas abandonadas en la Ciudad de México (CDMX) en materias primas obtuvo el primer lugar del Reto Estudiantil ante los Desafíos de Sustentabilidad en la Ciudad de México 2026, convocatoria de la Universidad Iberoamericana (IBERO) impulsada por el Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (CENTRUS) y la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (CUS).

El segundo lugar fue para MedLoop CDMX, una plataforma para redistribuir insumos médicos sin usar, y el tercero para De Clóset a Clóset, un sistema de intercambio de ropa entre estudiantes.

El reto pidió a las y los estudiantes dejar el diagnóstico y proponer soluciones concretas, viables y ubicadas en una alcaldía, colonia o territorio específico de la capital, en cuatro temas: residuos, agua, alimentación y biodiversidad.

La ceremonia de premiación contó con la presencia de Diana Laura Vázquez Mendoza, asesora técnica en economía circular de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), que ofreció a los equipos vincular sus ideas con programas que ya opera el gobierno capitalino.

"Cuando pensamos en problemas de sustentabilidad, pensamos en la selva maya o en Baja California, situaciones reales pero lejanas a nuestro día a día. De ahí que quisiéramos un reto para resolver problemáticas de la Ciudad de México: empecemos por donde habitamos", explicó el Mtro. Nahum Elías Orocio Alcántara, coordinador de la CUS IBERO.

El equipo ganador, integrado por María Balli Fernández Castello, Renata Cárdenas García y Karla Ramírez Cifuentes, con la asesoría del Dr. Jaime Wilk Núñez y del Dr. Carlos Manuel San Esteban Sosa, partió de un problema visible en las calles: los neumáticos que ya no sirven terminan en tiraderos clandestinos, en la vía pública o en zonas de valor ambiental, donde pueden provocar incendios y atraer plagas. Tan solo en 2024, la SEDEMA retiró más de 5,600 llantas de tiraderos clandestinos en Xochimilco y Gustavo A. Madero.

"Nos dimos cuenta de que esto no era solamente el problema, sino que se están desaprovechando materiales y recursos energéticos que todavía pueden recuperarse", explicaron las estudiantes.
Su propuesta es una planta piloto de pirólisis, proceso que descompone el caucho con altas temperaturas y sin oxígeno. De cada llanta se obtienen cuatro productos: un aceite que, tras tratarse, podría usarse en la industria; un gas que alimentaría de calor a la misma planta sin necesidad de energía externa; un material carbonoso que puede volver a usarse en productos de caucho o para mejorar el asfalto; y acero que puede regresar a la industria siderúrgica como materia prima.

Para conseguir las llantas, el equipo propone una red de acopio con vulcanizadoras y talleres automotrices, que recibirían entre 20 y 50 pesos por cada neumático que guarden y registren. Después se diseñarían rutas programadas de recolección, empezando por las alcaldías que más residuos de este tipo generan, como Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo.
El impacto se mediría con dos indicadores: cuántas llantas dejan de acumularse en los puntos intervenidos, a partir de censos periódicos, y qué porcentaje de los materiales recuperados realmente se reutiliza en otra industria. "Lo que estamos viendo es una oportunidad de recuperar estos recursos y promover la economía circular", concluyeron.
Isabel Bustamante Hernández, María José Flores Pelcastre y Lucas Ramírez Esparza, estudiantes de Ingeniería Biomédica asesorados por la Mtra. Fairuz Otila Loutfi Olivares, identificaron un desperdicio poco conocido: los hospitales tiran insumos médicos nuevos, cerrados y estériles que nunca tocaron a un paciente.

Las razones son tres. Por miedo a problemas legales, el sector opera con un modelo de "usar y tirar"; donar suele costar más que comprar nuevo por el transporte; y los trámites son largos para un personal de salud que ya trabaja bajo mucha presión.
MedLoop CDMX es una plataforma web que resuelve esos tres problemas. El personal deposita el insumo sellado en un área limpia, escanea su código de barras y llena una lista de verificación. Después, un algoritmo encuentra qué clínica lo necesita y traza la ruta que consume menos combustible. Al recibirlo, la clínica firma digitalmente una carta de donación y liberación de responsabilidad, el "blindaje legal" que hoy hace falta.
El equipo recordó que el sector salud genera el 4.4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y que el 70% de esa contaminación proviene de su cadena de suministro. Además, la propuesta tiene un impacto social: en muchas clínicas públicas y comunitarias faltan insumos, y los pacientes de bajos recursos terminan pagándolos de su bolsillo.
Andrea Pérez Félix, Sofía Flores Griera y Macarena Gutiérrez García, asesoradas por la Dra. Cinthia Cruz del Castillo, enfrentaron el fast fashion: la compra rápida y constante de ropa que hoy basta con un clic en el celular. En la CDMX se generan alrededor de 364 toneladas de residuos textiles al día, y en una encuesta que aplicaron a 76 estudiantes de la IBERO, el 93.4% dijo tener prendas en buen estado que casi no usa.

De Clóset a Clóset propone un intercambio sin dinero dentro del campus: cada prenda limpia y en buen estado se cambia por una ficha, y cada ficha por otra prenda. El equipo también respondió a los temores que detectó: para la higiene, que preocupaba al 51.3%, habrá revisión y limpieza con vapor; quien no encuentre algo que le guste, el 38.2%, podrá guardar su ficha para otra edición; y para quienes no tienen tiempo, el 30.3%, los puestos se instalarán en zonas de paso de la universidad.
La convocatoria recibió 41 proyectos de 117 estudiantes, 97% de licenciatura, de carreras como Psicología, Pedagogía, Ingeniería en Ciencia de Datos, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Biomédica, Ingeniería Civil y Sustentabilidad. Participaron tres estudiantes de intercambio y un equipo del programa Somos Uno Más de la IBERO. El 56% de las propuestas se enfocó en residuos, el 20% en agua y el resto en alimentación y biodiversidad; 18 académicos de la universidad acompañaron a los equipos.
Un comité de 13 especialistas, de la IBERO, la UNAM, la UAM Xochimilco, el World Resources Institute México y la SEDEMA, entre otras instituciones, evaluó la pertinencia, la fundamentación, la viabilidad, la contribución a la sustentabilidad y el vínculo con el contexto de cada propuesta.
La Dra. Alejandra Elizondo Cordero, directora del CENTRUS, reconoció a los equipos por "no solamente quedarse en hacer diagnósticos, sino proponer soluciones". "El reto es tan enorme que necesitamos todos entrarle desde nuestros escritorios, nuestras comunidades, nuestro todo", señaló.

Diana Vázquez, asesora técnica en economía circular de la SEDEMA, aseguró que todos los proyectos se alinean con alguna estrategia de la Secretaría e invitó a los equipos a conocer iniciativas como la Estación de Moda Circular y el Mercado de Trueque. "Una transición hacia la economía circular no se puede lograr solamente desde la política pública, sino también desde la ciudadanía, la academia y la sociedad civil", afirmó.
Finalmente, Christian González, coordinador del Centro de Emprendimiento de la IBERO, ofreció a los equipos programas de incubación y mentoría para convertir sus propuestas en emprendimientos de impacto social y ambiental.

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