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• La llegada de un gobierno colombiano alineado con Washington reduce el margen de influencia regional de México en un momento clave para la revisión de la relación bilateral con Estados Unidos. Así lo advierte el Dr. Gerardo Herrera, académico de la IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La victoria de Abelardo De La Espriella, candidato cercano ideológicamente a la administración de Donald Trump en Colombia tendrá consecuencias que van mucho más allá de la política interna de ese país. Para México, el resultado representa un cambio en el equilibrio geopolítico de América Latina que llega en uno de los momentos más delicados de la relación con Estados Unidos.
Así lo explicó el Dr. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, quien considera que la creciente alineación de varios gobiernos latinoamericanos con Washington podría restar capacidad de negociación a México en la revisión del
"Estamos observando una tendencia en la que varios gobiernos de la región se acercan cada vez más a Estados Unidos. Esto tiene implicaciones geopolíticas importantes para México", señaló.
El especialista explicó que la nueva administración colombiana ha manifestado posiciones favorables a iniciativas impulsadas desde Estados Unidos y forma parte de una tendencia más amplia que incluye a otros gobiernos latinoamericanos con agendas cercanas a Washington.
En este contexto, México enfrenta el riesgo de perder una de las herramientas diplomáticas que históricamente le permitieron ejercer liderazgo regional.
"Durante décadas, México tuvo la capacidad de actuar como interlocutor, mediador o articulador de posiciones latinoamericanas frente a Estados Unidos. Esa capacidad se ha ido reduciendo", afirmó.
Herrera recordó que, en distintos momentos de la historia reciente, México desempeñó un papel central en procesos diplomáticos regionales y en la construcción de consensos entre países latinoamericanos.
Sin embargo, conforme más gobiernos optan por una relación directa con Washington, la posibilidad de que México encabece posiciones comunes disminuye.
Para el académico, el principal impacto de este nuevo escenario se relaciona con la capacidad de influencia regional que México puede ejercer durante negociaciones estratégicas.
"Si México pierde capacidad de convocatoria en América Latina, también pierde una carta política importante en su relación con Estados Unidos", explicó.
Aunque ningún país latinoamericano está en condiciones de sustituir a México como principal socio comercial estadounidense, la influencia geopolítica sigue siendo un activo valioso.
"Una cosa es el comercio y otra la geopolítica. México seguirá siendo un socio comercial indispensable por razones geográficas y económicas, pero el liderazgo regional también cuenta al momento de negociar", sostuvo.
Herrera recordó que la revisión del T-MEC coincide con un periodo en el que temas como seguridad, migración y combate al crimen organizado se han vuelto parte central de la conversación bilateral.
Por ello, considera que las negociaciones actuales no se limitan a cuestiones estrictamente comerciales.
"Lo que estamos viendo no es únicamente una revisión comercial. En realidad se está revisando toda la relación entre México y Estados Unidos", afirmó.
El académico destacó que, a diferencia de procesos anteriores, hoy existe una mezcla constante entre temas económicos, políticos y de seguridad.
"La seguridad, la migración y la cooperación bilateral ya forman parte de la discusión. Todo está interconectado", señaló.
Ante la posible pérdida de aliados regionales y el fortalecimiento de gobiernos más cercanos a Washington, Herrera considera que México deberá fortalecer otros elementos de su estrategia diplomática y económica.
También advirtió que el resultado colombiano podría anticipar transformaciones adicionales en la región, especialmente si otros procesos electorales terminan favoreciendo a candidatos alineados con la Casa Blanca.
"América Latina está viviendo una reconfiguración política importante. México tendrá que adaptarse a ese nuevo contexto y encontrar nuevas formas de defender sus intereses nacionales", concluyó.
Para el especialista, la revisión del T-MEC será una de las pruebas más importantes para la política exterior mexicana en las próximas décadas, precisamente porque se desarrollará en una región cada vez más distinta a la que existía cuando se negoció el tratado original.
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