22 DE MAYO DE 2026
¿Por qué gobiernos y autoridades usan imágenes violentas para generar miedo? Experto IBERO advierte nueva lógica de poder basada en espectáculo
PRENSA IBERO
22 DE MAYO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El Dr. Edwin Culp explica cómo gobiernos y actores autoritarios utilizan redes sociales, videos virales y discursos de enemistad para controlar narrativas y normalizar la violencia
Las imágenes de personas sometidas, detenidas violentamente o exhibidas públicamente por autoridades ya no circulan únicamente como filtraciones periodísticas o denuncias clandestinas. Hoy, advierte el Dr. Edwin Culp, académico adscrito al Departamento de Comunicación y al Centro de Estudios Críticos de Género y Feminismos
Para el especialista en medios de comunicación, género e inclusión, y cine contemporáneo, el fenómeno no es nuevo, pero sí ha cambiado profundamente su lógica y alcance.
“El exhibir imágenes y construir a través de imágenes la lógica del enemigo ha sido siempre muy importante en la producción del discurso vencedor en las guerras y en el ejercicio de la violencia”, explicó.
El académico recordó casos emblemáticos como las torturas en la prisión de Abu Ghraib durante la guerra de Irak. Sin embargo, señaló una diferencia fundamental entre aquellas imágenes y las actuales: antes eran filtraciones; hoy son los propios gobiernos quienes producen y distribuyen deliberadamente el contenido.
“Lo que cambia ahora es que las imágenes ya no se escapan: los Estados las difunden directamente”, señaló.
De acuerdo con el Dr. Culp, distintos gobiernos y movimientos de corte autoritario han recuperado la figura del “terrorista” como una herramienta para justificar políticas de sometimiento, exclusión y violencia.
Indicó que este discurso resurgió con fuerza tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero actualmente se utiliza para construir nuevos enemigos sociales: personas migrantes, disidentes políticos o sectores ideológicamente incómodos.
“Los Estados autoritarios hoy regresan a esta figura del terrorismo para hacer un sometimiento desde la lógica del Estado y construir este enemigo desde la lógica del sometimiento corporal”, explicó.
Añadió que las imágenes suelen mostrar cuerpos vulnerables, agachados, sometidos físicamente y colocados en posiciones humillantes, con el objetivo de transmitir poder y control: “Lo que se vuelve llamativo es quién se está volviendo el enemigo y cómo se está produciendo esa figura”.
El especialista de la IBERO consideró que el auge de plataformas como TikTok, Instagram o X ha transformado la manera en que circula la violencia política y simbólica.
Vivimos, dijo, en una época marcada por el espectáculo permanente, donde todo se convierte en contenido visual consumible: “Estamos viviendo en una época de show. Todo el tiempo vemos qué hace el otro, glamorizamos nuestras vidas y eso también alcanza a este tipo de videos”.
El académico explicó que muchas veces las imágenes de detenciones o actos violentos son editadas con música pop, tendencias visuales o códigos de entretenimiento juvenil para aumentar su impacto y circulación. Esto provoca que la violencia deje de verse únicamente como un acto escandaloso o excepcional y empiece a funcionar también como advertencia colectiva: “No solamente es ‘esto es lo que pasa’, sino ‘esto es lo que te puede pasar’”.
El Dr. Edwin Culp planteó que el crecimiento de este tipo de estrategias visuales también refleja una crisis profunda de los modelos liberales contemporáneos.
Según explicó, existe una discusión importante sobre si el Estado liberal realmente está entrando en crisis o si siempre sostuvo mecanismos de violencia que simplemente permanecían ocultos: “La pregunta es si realmente se está fragmentando el Estado liberal o si el Estado liberal siempre estuvo en crisis y lo único que cambió es su régimen de visibilidad”, comentó.
Para el académico especializado en cine contemporáneo y análisis de medios, actualmente la lógica estatal ya no se centra únicamente en defender soberanía territorial, sino en proteger flujos económicos y sistemas de acumulación de capital.
En ese contexto, el enemigo deja de ser solamente quien amenaza las fronteras y pasa a ser quien “estorba” económica o políticamente.
Uno de los ejemplos más claros de esta lógica, afirmó el especialista del Cecrige, es la criminalización de las personas migrantes.
El miedo y la exhibición pública de violencia, dijo, sirven para precarizar vidas y limitar derechos: “Elevar el costo de la migración precariza esas vidas trabajadoras. Van a trabajar por menos dinero porque cada vez su vida es más precaria”.
Añadió que este tipo de políticas afectan incluso el acceso al crédito, la vivienda y otros mecanismos básicos de integración social.
El académico de la IBERO señaló además que existe un cambio importante en la relación entre poder, medios e imágenes.
Durante décadas, explicó, muchas de las imágenes de abusos estatales eran difundidas por periodistas, activistas o defensores de derechos humanos como mecanismos de denuncia. Hoy ocurre algo distinto: el propio poder utiliza esas herramientas visuales para reafirmarse: “Es tomar los propios medios de denuncia”.
A su juicio, esto representa una ruptura importante con el orden liberal internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial.
El Dr. Edwin Culp también alertó sobre el crecimiento de discursos políticos basados en la exclusión, el resentimiento identitario y el autoritarismo. Señaló que muchas derechas contemporáneas han aprendido a utilizar herramientas discursivas originalmente asociadas con movimientos progresistas para presentarse ahora como grupos “agraviados”.
“Las derechas han aprovechado el mismo discurso identitario para posicionar como minoría agraviada a los hombres, a los blancos o a las sexualidades cis”, explicó.
El especialista aclaró que la defensa de derechos nunca debe entenderse como algo negativo, pero advirtió que existe un riesgo cuando las discusiones públicas abandonan la ampliación de derechos y se convierten únicamente en ejercicios morales o punitivos: “Cuando la denuncia se volvió linchamiento mediático, el problema fue que reinó la lógica moral del castigo y se olvidó la adquisición de derechos”.
Finalmente, el experto en cine contemporáneo sostuvo que muchas obras de ficción y distopías contemporáneas ya advertían sobre los riesgos del uso político de los medios y las imágenes.
Series y novelas como El cuento de la criada, 1984 o incluso sagas como Star Wars funcionan, dijo, como herramientas críticas para reflexionar sobre el presente: “Estas obras sirven para abrir la crítica al momento presente y generar horizontes de aquello a lo que no queremos llegar”.
Sin embargo, insistió en que el objetivo no debe ser construir visiones cerradas o autoritarias del futuro, sino defender la imaginación crítica y colectiva.
“Lo importante es imaginar sociedades donde nadie quede fuera”, concluyó.
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