17 DE JUNIO DE 2026
¿Por qué gastamos en estampitas en tiempos de IA? Especialista IBERO explica el fenómeno del álbum Panini
PRENSA IBERO
17 DE JUNIO DE 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La Mtra. Claudia Arruñada, del Departamento de Estudios Empresariales, afirma que la colección de estampas genera emociones, nostalgia y pertenencia
Indica que se activan mecanismos cerebrales relacionados con la recompensa cuando intercambiamos, coleccionamos y completamos las páginas
Si ya tienes tu álbum Panini de la Copa Mundial 2026 sabes lo que significa que quede incompleto. Cada cuatro años puede ser una obsesión gastar dinero para lograr llenarlo: 980 estampas de 48 selecciones reunidas en 112 páginas que generan tanta emoción.

Millones de personas compran sobres, intercambian estampas y dedican horas para tal fin y lo que parece una actividad sencilla es
Para Claudia Arruñada Sala, Académica del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana (IBERO), el éxito del álbum radica en que trasciende por completo su función básica.
“No estamos hablando simplemente de un librito con estampitas. Estamos hablando de un fenómeno que satisface necesidades emocionales, de pertenencia y de conexión con otras personas”, explicó.
Desde el marketing, señaló, el álbum es un ejemplo perfecto de cómo un producto adquiere valor más allá de lo tangible, pues la estampa deja de ser un simple pedazo de papel para convertirse en un símbolo cargado de recuerdos, emociones y experiencias compartidas.

Por ello, para muchas aficionadas y aficionados, completar el álbum no significa únicamente reunir imágenes de futbolistas, sino revivir momentos de la infancia o fortalecer vínculos familiares.
La especialista de nuestra casa de estudios apuntó que uno de los elementos más importantes es la construcción de capital social. Aunque algunas personas intentan llenar el álbum por su cuenta, la experiencia se vuelve más rica cuando se comparte con amistades, familiares, compañeros de trabajo o incluso desconocidos.
Además, refirió, el álbum funciona como una ventana para conocer el mundo. Desde edades tempranas, permite descubrir países, culturas, fenómenos migratorios e incluso aspectos de geografía e historia. Observar la conformación de las selecciones nacionales también ofrece pistas sobre los procesos de globalización que han transformado al futbol y a las sociedades contemporáneas.

La Mtra. Arruñada Sala explicó que el acto de coleccionar activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y el placer. Cada estampa nueva produce satisfacción, mientras que cada espacio vacío genera una necesidad casi automática de completarlo.
“Este mecanismo, conocido como necesidad de cierre, impulsa a las personas a seguir buscando las piezas faltantes. A ello se suma el factor sorpresa. Cada sobre representa una incógnita: nadie sabe qué encontrará al abrirlo”, acotó.
Indicó que esa incertidumbre genera expectativas similares a las que producen otras experiencias gratificantes. Cuando aparecen estampas difíciles de conseguir, la emoción aumenta; cuando salen repetidas, surge el deseo de seguir intentando.

Las y los adultos que hoy compran álbumes comenzaron a hacerlo en su niñez. Describió que este fenómeno se conoce como “marketing de la nostalgia”: productos capaces de conectar a las personas con recuerdos felices de etapas anteriores de su vida. En ese sentido, dijo, el álbum del Mundial logra unir generaciones enteras alrededor de una misma actividad.

Aclaró que, aunque con frecuencia circulan teorías sobre estampas más escasas que otras, diversos estudios estadísticos apuntan a que la distribución suele ser uniforme.
“Lo que ocurre es que, conforme se acerca el final de la colección, la probabilidad de encontrar las piezas faltantes disminuye de forma natural. Los intercambios se vuelven indispensables y aparecen mercados alternativos donde coleccionistas buscan completar sus páginas”, señaló.
Frente al avance de lo digital y de la Inteligencia Artificial, podría pensarse que productos físicos como el álbum tienen los días contados. Sin embargo, la académica considera que ocurre exactamente lo contrario.

Explicó que en un entorno cada vez más virtual, los objetos tangibles adquieren un valor especial: Poder tocarlas, ordenarlas y conservar las estampas en una colección ofrece una sensación de control y permanencia difícil de replicar en formatos digitales.
Por ello, agregó, más que desaparecer, el álbum parece destinado a evolucionar, y las redes sociales, los grupos de intercambio y las comunidades en línea amplifican la experiencia, pero el fenómeno sigue siendo la emoción de abrir un sobre, encontrar una estampa que hacía falta y compartir la alegría con otras y otros.
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