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PRENSA IBERO
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Egresado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales y colaborador de Prensa IBERO

Si bien los encuentros clasificatorios para el Mundial 2030 aún no comienzan, la Fecha FIFA de septiembre/octubre 2026 es importante para varias selecciones, incluida la nuestra, debido a que inicia en el banquillo como DT Rafael Márquez, con miras a la clasificación al Mundial.
Para nadie es sorpresa el gran apoyo que tiene actualmente la selección, pero debemos ser conscientes de que fuimos sede del Mundial. El apoyo en 2022 y aún al inicio de este año 2026 estaba en uno de los niveles más bajos del siglo. El desempeño en el torneo ayudó, provocando grandes ilusiones para el siguiente Mundial.
Pero para ello hay que superar lo que podemos llamar “La Maldición PostSede” que tiene nuestro país después de ser sede del campeonato de futbol. Con esto me refiero a lo ocurrido antes de 1974 y 1990, cuando México no participó en esas
Rafa Márquez tiene como objetivo clasificar al Mundial 2030. De lograrlo, no solamente sería la clasificación en sí un triunfo, sino que rompería la racha; es decir, impondría un nuevo récord: poder llevar a la representación nacional después de haber sido sede.
Recordemos que, para la clasificación de Alemania 74, de una manera sorprendente, se llevó a cabo un torneo en Haití por el único boleto. Pesaba mucho la localía, algo que supo aprovechar Haití, donde también existía demasiada presión política por el dictador Duvalier “Baby Doc”. Se habla de amenazas de muerte a jugadores, se habla de que el arbitraje perdió objetividad por presión local, etc. El resultado fue la clasificación de Haití por primera vez en la historia y una derrota sorprendente para nuestro país.
Después de nuestro Mundial de 1986, el futbol mexicano se proyectaba hacia un mejor futuro, pero, como todos sabemos, se dio el caso de los famosos “cachirules”, donde jugadores no cumplían estrictamente con la edad Sub-20 que debían tener y se descubrieron alteraciones en las actas de nacimiento.
Esto provocó una sanción por parte de la Concacaf en el torneo juvenil, pero, a pesar de la trampa, el caso fue apelado y llevado a la FIFA, la cual ratificó la sanción de la selección juvenil y la amplió a todas las selecciones.
La FIFA sancionó la participación de México en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, clasificación que estaba obtenida y que se le dio a Guatemala, y dentro de la eliminatoria para Italia 90 ni siquiera pudimos participar, lo que provocó que el excelente trabajo de 1986 tuviera un rompimiento de ocho años.
Hugo Sánchez, el mejor jugador de México y, en aquel entonces, uno de los más relevantes del planeta, quedó fuera del Mundial, así como muy probablemente Marcelino Bernal, Javier Aguirre, Benjamín Galindo, Manuel Negrete, “Zague”, Ricardo Peláez, Aspe y hasta Carlos Hermosillo, entre otros más.
Hago un llamado a que tanto los federativos, los jugadores, los patrocinadores y todos aquellos que tengamos que ver con la clasificación de nuestro país al siguiente Mundial hagamos lo mejor posible y revisemos absolutamente todo. Apoyemos a la selección y a nuestro nuevo director técnico, Rafa Márquez.
Hagamos el trabajo administrativo, de patrocinio, de salud de los atletas, entre tantas cosas más, para que nada salga mal y rompamos la maldición, pues “México quiere volar”.
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