PRENSA IBERO
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6 DE FEBRERO DE 2026
Por: Daniela Rivero Borrell Sahab, estudiante de la licenciatura en Comunicación
AUTOR

Artículo elaborado durante el servicio social en el **Prami de la Universidad Iberoamericana CDMX**
El cine va más allá de ser una extensión de nuestra percepción de la realidad. Permite ampliar nuestra mirada hacia el mundo, conocer distintos puntos de vista y observar lo que atravesamos día con día, a través del montaje audiovisual. Una película se puede entender como una interpretación, representación o espacio político que genera adoctrinamiento, o al contrario, cuestiona lo que acontece en la realidad. Es una forma de arte que comunica a través de secuencias de fotografías en movimiento. A través de historias documentales o ficciones, se tiene un acercamiento a la vida exterior, es decir, los hechos que ocurren, y al interior: la percepción humana. En la compleja realidad que vivimos existen un sinfín de realidades, de las cuales algunas tienen mayor documentación y difusión que otras.
La migración, el proceso en el que las personas se trasladan de un lugar a otro, no siempre se hace por deseo propio, sino por un conjunto de factores políticos, económicos, sociales y ambientales. Algunos ejemplos: una diferencia salarial entre el país de destino y el país de origen, la mala gobernanza, servicios públicos deficientes, pocas expectativas de mejora personal y social, la violencia y los conflictos internos (Red Jesuita con Migrantes, 2018).
Esta ha sido representada por el cine mexicano en diferentes contextos. Como se mencionó al inicio, nos permite tener un mayor acercamiento a lo que ocurre en el mundo, ya sea para narrar, criticar u observar aquello que pasa. Los testimonios de las personas migrantes han sido plasmados en la pantalla de distintas formas. Hay relatos crudos y violentos, como ocurre en La Bestia, documental dirigido por Pedro Ultreras (2010). En cambio, la comedia Welcome al norte aborda la migración interna mexicana con humor. Considero que es importante explorar la representación de estos procesos en el cine porque amplía la mirada sobre el tema y concientiza sobre los hechos. Al analizar diferentes películas, se tiene mayor conocimiento sobre cómo se interpreta la migración por aquellos que la retratan, o, en algunos casos, de quienes la viven directamente.
La relación entre cine y migración tiene varias implicaciones. A diferencia de algunas noticias que únicamente muestran los hechos con estadísticas y una mirada superficial, hay veces en que las películas comparten un lado más humano, al poner nombre y rostro a las historias. A grandes rasgos, este cruce entre un medio de comunicación y un proceso humano permite transmitir empatía con las personas migrantes, visibilizar la realidad, desafiar estereotipos, fomentar un debate social, construir y deconstruir imaginarios (Revista La Jiribilla, 2020).
Me interesó este tema porque fui migrante en su momento. A los trece años de edad, me mudé de San Antonio, Texas, a la Ciudad de México. No fue un proceso fácil: no por la cuestión de trámites, sino por adaptarse a una nueva cultura, idioma y estilo de vida. Por otra parte, hace un par de años, entré a un club de cine en la pandemia, en el que platicábamos sobre películas. Ahí adquirí mi gran amor a este arte, por lo que quise conocer más acerca de la conexión entre ambas.
En este artículo me guío por la pregunta de investigación inicial: ¿qué temas o problemáticas se encuentran presentes en el cine mexicano a partir del año 2000 sobre migración (por ejemplo, el tránsito, la frontera, la familia, la violencia, la identidad)? Para ello tomé en cuenta tanto obras documentales como ficciones. Elegí: Home is Somewhere Else, Ya no estoy aquí, La jaula de oro y El cielo es muy bonito. Cumplen con ser mexicanas, retratar la migración y haber salido en este milenio, por lo que son pertinentes para este texto. Aunque hay más que cumplen con dichos atributos, estas películas sirven para ejemplificar qué temas se tratan en las historias.
Para indagar más, el proceso fue buscar, ver y analizar filmes mexicanos que tratan sobre la migración e ir haciendo una lista de observaciones sobre las temáticas presentes, los personajes, lugares y las historias, identificar en qué aspectos se centran las películas y cuáles son sus enfoques. Utilicé críticas y reseñas sobre las obras para encontrar otras miradas.
Las situaciones con las que se enfrentan las personas migrantes se pueden analizar desde niveles micro y macro. Home is Somewhere Else (2022) es una película animada documental estadounidense-mexicana que refleja estos dos aspectos. Da ejemplos de discriminación hacia personas migrantes en espacios cotidianos, como la escuela, en la que se burlan de un estudiante por ser mexicano. A gran escala, muestra una serie de deportaciones, separaciones de familias y estigma que hay detrás de estos asuntos. Lo hace a través de tres capítulos. Me interesó porque muestra varios aspectos de la vida migratoria: el sentido de interculturalidad, cómo se van adquiriendo características de la cultura natal y a la que te estás adaptando y un constante sentido de resistencia. Al hacerlo en formato de animación, se vuelve amigable para varios públicos, como aquellos más jóvenes, a quienes les pueden atraer las ilustraciones.
En el primer capítulo, Jasmine, la ciudadana estadounidense de 13 años que vive con sus padres mexicanos indocumentados, corre el riesgo de que ellos se vayan, reflejando el tema de la familia. En el segundo, las hermanas Evelyn y Elizabeth se adoran, pero la primera tiene una gran responsabilidad al ser la única ciudadana estadounidense de su familia. Conforme se adentra en su vida adulta, su situación de vida provoca confusión y dolor, particularmente con Elizabeth. Aquí de nuevo se repite la cercanía de las personas y las complejidades de las separaciones. Considero que dar una mirada intergeneracional hace que la perspectiva hacia la migración sea más completa, dado que no solo son personas adultas las que migran, sino también niñas, niños y adolescentes.
El tercero se adentra en el hecho de ser arrestado de forma aleatoria. En su nueva vida en México, José Eduardo encontró el spoken word, un género de poesía performática para representar a quienes se encuentran en la misma situación que él. Muestra qué hacen las personas migrantes para combatir la injusticia. Esta película busca generar espacios de empatía y concientización. Se centra en el miedo cotidiano a la deportación, la inestabilidad familiar y el impacto emocional que tiene crecer en hogares donde algunos miembros son ciudadanos y otros no. De esa manera me acerco a lo que viven día a día las personas migrantes, más allá de estadísticas y noticias al respecto que consumimos de los medios de comunicación.
Destacan las violencias silenciosas: la ansiedad, la incertidumbre y la discriminación sistemática que atraviesa la vida de las personas migrantes. No presenta a los personajes únicamente como víctimas, sino que muestra sus estrategias de afrontamiento: el activismo, la expresión artística o la construcción de comunidad. Me parece que es valiosa esta parte, el lado humano de la migración y entrar al mundo interior de los individuos.
Ya no estoy aquí, a diferencia de la anterior, no es documental, sino ficción y muestra otros ángulos para abordar la migración. Ulises, chico de Monterrey, forma parte de la subcultura Kolumbia, en la que son amantes de la cumbia. Para evitar la amenaza de muerte que recibieron él y su familia, huyó del lugar que habitaba, cruzó la frontera México-Estados Unidos sin documentación y llegó a Queens en la ciudad de Nueva York. Esta película muestra cómo la migración forzada no se da por elección sino por sobrevivencia. Uli mantiene su identidad al seguir escuchando cumbia y a la vez se expone a otra cultura con un idioma y formas de pensar distintas. Él no decide migrar para buscar el sueño americano, sino para huir de la violencia que invade su barrio y comunidad. Esto permite identificar un tipo de migración menos visible en el cine: la que ocurre cuando un joven es desplazado por dinámicas locales de criminalización y actos violentos. Migrar sin tener más alternativas.
Sin tener más información o conocimiento sobre la migración, es fácil pensar lo siguiente: que la gente no lo hace por necesidad, sino por deseo. También hay quienes se cuestionan sobre por qué no se quedan en su país de origen o que van a “robarle trabajo a otras personas”, ser violentos o delincuentes. Sin embargo, estos solo son estereotipos que no benefician a nadie y refuerzan narrativas negativas. Lo que tiene dicha película es que, a través de momentos de humor, uno se da cuenta de que no todo es tan sencillo siempre y este fenómeno social es multifactorial. Escogí esta película porque me di cuenta de que muchas veces la narrativa hacia la migración es meramente política y se enfoca en el proceso de tránsito como tal. Aquí lo que me gustó es que hay más elementos, como la cumbia y la interacción entre amistades, que hace que la visión no se quede limitada.
La jaula de oro (2013) también tiene presente la música. Se usa para mostrar momentos felices y efímeros, donde las personas migrantes se distraen de sus preocupaciones. No obstante, esta, a diferencia de las dos anteriores, no se centra en la migración de México a Estados Unidos sino de Guatemala a nuestro país. Algunos factores se repiten entre sí, como violencia, riesgos y una travesía extensa. Otros personajes y elementos de la historia son “asaltantes, polleros, tratantes de personas, extorsionadores, policías, el servicio migratorio mexicano y, por supuesto, La Bestia, el tren que cobra vidas en cada viaje, son algunos de los peligros que los migrantes deben enfrentar, sin contar lo que les espera en el país destino” (UNAM, 2021). No romantiza la experiencia de tránsito.
Una de las frases que se me quedó pegada es “siento como si tuviera un zoológico en mi estómago de la emoción de que vamos a ir al otro lado”. Lo que aprecio de la relación entre cine y migración es cómo nos adentramos al pensamiento de los personajes y a sus distintas emociones: alegría, tristeza, frustración, incertidumbre, etc. En este caso, el migrante usó el recurso literario de la metáfora para describir la sensación de esperar con ansias un mejor futuro.
Con base en lo anterior, identifiqué algunas características que comparten las películas. Sin embargo, ninguna habla de los albergues. Estos espacios son el esfuerzo social más logrado en el acompañamiento y atención a los migrantes internacionales que transitan por México. Su labor es vital para la convivencia social en los lugares de actividad migratoria. Se encuentran a la par de la creciente demanda de atención por parte de quienes migran y la urgente necesidad de nuevos mecanismos de cooperación internacional (Casillas, 2021).
En prepa hacíamos una experiencia comunitaria, que implicaba acompañar a gente en un determinado contexto. Me acuerdo que varios compañeros fueron a albergues y quedaron contentos e impresionados con la experiencia, al darse cuenta de sus implicaciones, quehacer cotidiano y dinámicas. Aunque no he tenido la oportunidad de ir a uno, me quedé con la espinita de conocer más sobre ellos.
El cielo es muy bonito (2022), cortometraje documental mexicano dirigido por Aracely Méndez, sí explora estos espacios. Este se enfoca en la documentación de la experiencia en un albergue: las actividades diarias de las niñas, como colorear. En lugar de seguir el viaje migratorio, el documental se centra en quienes se quedan, principalmente mujeres, niñas y niños, y muestra cómo la migración reorganiza sus rutinas, sus economías familiares y sus vínculos afectivos. La película lo aborda como un proceso emocional y comunitario, más que como un desplazamiento físico: la espera, la incertidumbre y la dependencia de las remesas, es decir, el dinero que envían las personas migrantes a su país de origen. Narra la migración desde la intimidad al mostrar escenas de la vida diaria, conversaciones espontáneas, silencios y rituales domésticos que permiten ver cómo la ausencia de familia se vuelve parte de la rutina.
Una de las niñas en el albergue menciona que “quisiera que México y Honduras se pegaran para visitar México y visitar Honduras”. Me dio mucha ternura esta frase porque habla de la inocencia y los sueños que tiene. Podemos compartir con ella el deseo por tener un mundo más simple donde todos estarían unidos sin barreras ni fronteras.
A partir de estas películas, que son solo algunos ejemplos de las muchas que existen, identifiqué qué temas se encuentran presentes en el cine mexicano que aborda la migración: la separación entre las familias, violencia, mantener la cultura propia y adquirir aspectos de la nueva, el viaje que implica desplazarse de un lugar a otro y la conexión humana. Al explorar más filmes, logré ver cómo estos temas se conectan. El cine se adapta al mundo cambiante. Conforme avancen las políticas migratorias y los derechos de las personas, se podrán construir nuevas historias de estas narrativas. Me quedo con ganas de seguir explorando este ámbito, pues no cabe duda de que hay mucho por descubrir.
Bibliografía:
https://www.homeissomewhereelse.com/
https://es.wikipedia.org/wiki/Ya_no_estoy_aqu%C3%AD
https://blogs.acatlan.unam.mx/cineadictos/2021/03/03/la-jaula-de-oro-una-historia-de-suenos-rotos/
https://www.imcine.gob.mx/Pagina/Noticia?op=49864b8f-567c-4a21-8a9f-4393fe4c116a
https://jesuitas.lat/archivo/biblioteca/documentos-cpal-social/cpal-social/desafios-de-los-flujos-migratorios-desde-la-perspectiva-de-la-red-jesuita-con-migrantes-para-america-latina-y-el-caribe-rjm-lac
https://www.lajiribilla.cu/imaginarios-sociales-sobre-migracion-en-el-cine/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20si%20bien%20en%20muchas,latinoamericana%20un%20tratamiento%20f%C3%ADlmico%20desprejuiciado.
https://estudiosdeldesarrollo.mx/migracionydesarrollo/wp-content/uploads/2022/01/37-3.pdf
Por: Daniela Rivero Borrell Sahab, estudiante de la licenciatura en Comunicación
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