10 DE JUNIO DE 2026
Mundial 2026 pone a prueba idea de comunidad global unida pese a tensiones políticas, económicas y sociales: académico IBERO
PRENSA IBERO
10 DE JUNIO DE 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La expansión del torneo a 48 selecciones y su organización compartida entre México, Estados Unidos y Canadá buscan proyectar una imagen de integración internacional, pero las tensiones políticas, económicas y sociales del presente podrían desafiar esa narrativa, advierte el Dr. Roger Magazine en la más reciente edición de la revista IBERO
La Copa Mundial de Futbol 2026 será la más grande de la historia. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales y, también por primera ocasión, la organización será compartida entre tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Para millones de aficionados, el torneo representa una celebración deportiva sin precedentes; sin embargo, para el
En su artículo “El Mundial, las dos versiones de nación y la globalización”, publicado en el más reciente número de la revista IBERO, dedicado al Mundial de Futbol 2026, el experto analiza cómo la Copa del Mundo ha funcionado históricamente como un escaparate de convivencia internacional y como un símbolo de cooperación entre naciones. No obstante, advierte que el contexto actual podría dificultar que el torneo mantenga intacta esa función.
De acuerdo con Magazine, la ampliación del campeonato y la decisión de distribuir la sede entre tres países pueden interpretarse como un esfuerzo por reforzar la imagen de una comunidad global integrada, capaz de reunirse alrededor de una pasión compartida. Sin embargo, señala que esa visión convive con una realidad marcada por conflictos geopolíticos, tensiones migratorias, desigualdades económicas y disputas internacionales cada vez más visibles.
“El Mundial siempre ha ofrecido una narrativa en la que las naciones parecen encontrarse en igualdad de condiciones, unidas por reglas comunes y por el espíritu de la competencia deportiva”, plantea el académico. Sin embargo, detrás de esa imagen persisten problemas estructurales que forman parte de la vida cotidiana de los países participantes y anfitriones.
A lo largo de su reflexión, Magazine sostiene que los grandes eventos deportivos suelen proyectar una versión ordenada y armoniosa del mundo, mientras que muchas de las tensiones políticas y sociales permanecen fuera del encuadre. Desde esta perspectiva, el futbol se convierte en un escenario donde las rivalidades se trasladan al terreno de juego y donde, al menos temporalmente, parece posible imaginar una convivencia global basada en el respeto mutuo.
No obstante, el especialista considera que la edición de 2026 enfrenta circunstancias particularmente complejas. Entre ellas menciona el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, la violencia relacionada con el crimen organizado en México, las disputas geopolíticas que involucran a distintas potencias y los efectos persistentes de conflictos armados que continúan redefiniendo las relaciones internacionales.
Para el académico de la IBERO, estos fenómenos muestran que la globalización contemporánea está lejos de ser un proceso uniforme o libre de contradicciones. Por el contrario, evidencia profundas asimetrías económicas, disputas por recursos estratégicos y tensiones derivadas de la movilidad humana, factores que pueden influir en la percepción internacional del torneo.
La elección de México, Estados Unidos y Canadá como sedes compartidas adquiere así un significado simbólico particular. Se trata de tres países profundamente interconectados por el comercio, la migración y la cooperación regional, pero también atravesados por diferencias económicas, políticas y sociales que forman parte de los debates públicos actuales.
Magazine subraya que el Mundial no ocurre en un vacío. Cada edición refleja, de alguna manera, el momento histórico que viven las sociedades que lo organizan y participan en él. Por ello, considera que el torneo de 2026 podría convertirse en un espejo de las tensiones que caracterizan al mundo contemporáneo, incluso cuando su propósito principal sea celebrar el deporte.
La reflexión del Director del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas forma parte del número más reciente de la revista IBERO, dedicado a analizar el futbol como fenómeno cultural, político y social. En esta edición, especialistas de distintas disciplinas examinan temas como la identidad nacional, la globalización, la memoria histórica, el futbol femenil, la nutrición de alto rendimiento y las implicaciones éticas de los grandes eventos deportivos.
Aunque reconoce el poder del futbol para generar entusiasmo colectivo y construir experiencias compartidas entre personas de distintos países, Magazine invita a observar el Mundial más allá de la cancha. A su juicio, la justa de 2026 no solo mostrará el talento de las mejores selecciones del planeta, sino también las complejas realidades que atraviesan a las sociedades que integran ese escenario global.
En ese sentido, concluye, la próxima Copa del Mundo será una oportunidad para celebrar el deporte, pero también para reflexionar sobre las contradicciones, desafíos y posibilidades de convivencia que definen al mundo actual.
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