16 DE JUNIO DE 2026
Mundial 2026, negocio global que vende emociones, identidad y entretenimiento: Académico IBERO
PRENSA IBERO
16 DE JUNIO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El Mtro. José Samuel Martínez López, del Departamento de Comunicación, señala que la Copa del Mundo es una industria global que combina medios de comunicación, nacionalismo, publicidad y entretenimiento
México hizo historia al convertirse en el primer país que alberga partidos de tres Copas del Mundo masculinas y la Ciudad de México será la primera sede de tres partidos inaugurales
Detrás del Mundial 2026, la fiesta futbolística más importante del planeta existe una compleja maquinaria económica, política y mediática que se ha transformado en uno de los productos de entretenimiento más rentables de la historia moderna. Aportará hasta 41 mil millones de dólares al PIB mundial, según estimaciones realizadas por el banco de inversión suizo UBS.
Para el Mtro. José Samuel Martínez López, Académico del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (IBERO), entender el Mundial como un torneo deportivo resulta insuficiente: Es un fenómeno cultural y económico que refleja la evolución de los medios de comunicación, las formas de consumo y las dinámicas del capitalismo contemporáneo.

"El Mundial es una competencia deportiva organizada por la FIFA, pero también es un espectáculo global que se ha convertido en uno de los productos de entretenimiento más exitosos del mundo", señaló.
Sin embargo, detalló que los mundiales siempre han dependido de los medios y su carácter de evento global existe porque millones de personas lo consumen a través de distintas plataformas. “Sin los medios de comunicación, sería solamente una competencia vista por quienes asisten al estadio", afirmó.
La historia de los mundiales está estrechamente ligada a la evolución tecnológica. Desde la radio y la prensa en la década de 1930 hasta la televisión satelital en los años sesenta, cada transformación mediática ha redefinido la forma en que se vive el futbol.

El Mtro. Martínez López indicó que el Mundial de México 1970 representó un punto de inflexión, ya que coincidió con la época dorada de la televisión y consolidó una nueva forma de producir y consumir espectáculos deportivos a escala global.
Décadas después, dijo, internet, los teléfonos inteligentes, las plataformas digitales y las redes sociales modificaron nuevamente las reglas del juego.
"Hoy vivimos en una sociedad distinta. El consumo ya no es colectivo ni está centralizado en la televisión. Cada persona puede seguir el Mundial desde su teléfono móvil, en tiempo real o de manera diferida. Eso transforma la experiencia emocional del evento", abundó.
Uno de los elementos centrales del Mundial es el nacionalismo deportivo. La edición de 2026 marcó un momento sin precedentes para el país. México se convirtió en la primera nación en albergar partidos de tres Copas del Mundo, tras haber sido sede en 1970 y 1986.

Además, la Ciudad de México hará historia al ser la primera ciudad del mundo en recibir tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo, consolidando su papel como una de las capitales deportivas más relevantes del planeta.
A diferencia del nacionalismo político o cultural, explicó el Mtro. Martínez López, el nacionalismo que aparece durante los eventos deportivos funciona como una representación simbólica donde las selecciones nacionales se convierten en emblemas de identidad colectiva.

Señaló que los himnos, las banderas y los colores nacionales generan una sensación de pertenencia que permite a millones de personas sentirse parte de una misma comunidad, aunque el resultado deportivo no altere la realidad cotidiana de un país.
En México, este fenómeno ha sido impulsado históricamente por los medios de comunicación, que durante décadas construyeron narrativas, símbolos y expectativas alrededor de la Selección Mexicana.
"Muchas de las ideas que la gente tiene sobre el futbol provienen de los medios. Los periodistas, narradores y comentaristas ayudan a construir una imagen de lo que representa la selección y, en cierto sentido, de lo que representa México", explicó.
Para el académico de nuestra IBERO, el Mundial debe entenderse como un negocio global. La FIFA, las cadenas de televisión, las plataformas digitales, los patrocinadores, las marcas comerciales, los hoteles, las aerolíneas y las empresas turísticas forman parte de un ecosistema que genera miles de millones de dólares.

En ese contexto, agregó, el futbol deja de ser únicamente una competencia atlética para convertirse en un producto de entretenimiento diseñado para captar atención y generar consumo.
"Vivimos en una sociedad donde el entretenimiento ocupa un lugar central. El Mundial ofrece emociones, experiencias y momentos de diversión que permiten a las personas desconectarse temporalmente de las preocupaciones cotidianas", agregó.
Manifestó que, desde la perspectiva económica, los principales beneficiarios son la FIFA, los socios comerciales, los medios de comunicación y las empresas asociadas al evento, mientras que la población obtiene una experiencia emocional.

"Lo que gana el aficionado es bienestar simbólico. Si su selección triunfa, siente alegría, entusiasmo y orgullo, pero cuando termina el partido, la realidad social, económica y política del país sigue siendo la misma", expuso.
Por ello, consideró que el Mundial funciona como un espejo de la sociedad contemporánea: una combinación de deporte, identidad, consumo y espectáculo donde convergen intereses económicos, emociones colectivas y nuevas formas de comunicación.
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