8 DE JUNIO DE 2026
Mundial 2026 en México: Especialistas IBERO analizan seguridad, economía, trata y movilidad
PRENSA IBERO
8 DE JUNIO DE 2026
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Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional

Despliegue de 99 mil efectivos, 2 mil 136 vehículos militares, 33 drones y 145 aeronaves para resguardar el torneo
Académicas y académicos llaman a evaluar el legado del Mundial más allá de la derrama económica y la infraestructura construida
México desplegará 99 mil elementos de seguridad, 2 mil 136 vehículos militares, 33 drones, 145 aeronaves de vigilancia, equipos antiexplosivos, detectores de materiales químicos, biológicos, radiológicos y nucleares, además de tecnología de reconocimiento facial para resguardar la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Sin embargo, para Ernesto López Portillo, coordinador del
Durante la mesa de análisis “México 2026: ¿Estamos listos para el Mundial?”, organizada por la IBERO, el especialista advirtió que mientras la atención pública se concentra en los dispositivos de seguridad para proteger selecciones, mandatarios y turistas, existen riesgos menos visibles que podrían intensificarse con la llegada de más de cinco millones de visitantes a Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
“La seguridad se estudia hoy bajo una pregunta que nos ayuda a ser mucho más precisas y precisos: ¿seguridad para quién?”, planteó López Portillo.
El académico explicó que el llamado “relato oficial” del Mundial está centrado en un despliegue sin precedentes que incluye francotiradores, fuerzas especiales, videovigilancia, vigilancia aérea, monitoreo del ciberespacio y protección de instalaciones estratégicas. No obstante, consideró necesario observar también los efectos que estas medidas pueden tener sobre el ejercicio de derechos y sobre sectores históricamente vulnerables.
López Portillo señaló que uno de los riesgos menos discutidos es el posible incremento de la explotación sexual infantil asociada a grandes concentraciones turísticas. Al respecto, citó al investigador Emilio Maus Ratz, Director de Investigación de la Fundación Freedom, quien ha alertado sobre la vulnerabilidad que generan los grandes eventos internacionales para niñas, niños y adolescentes. Citó estimaciones según las cuales más de cinco millones de personas visitarán las ciudades sede del torneo y recordó que, de acuerdo con cifras presentadas durante la mesa, alrededor de 21 mil menores son captados cada año por redes de trata.
“El punto más duro, más difícil y más doloroso es lo que le llamo hoy el punto ciego”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre la necesidad de fortalecer la supervisión del uso de la fuerza pública durante el torneo y de monitorear los posibles impactos que los operativos de seguridad puedan generar sobre poblaciones en situación de vulnerabilidad.
La Dra. Jimena de Gortari Ludlow, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura de la IBERO, cuestionó si las inversiones realizadas con motivo del Mundial responden a necesidades estructurales de la ciudad o a requerimientos temporales vinculados al evento.
“La pregunta no es cuánto se invirtió. La pregunta es si se está invirtiendo para esos cinco partidos o si se está utilizando esos cinco partidos para acelerar las transformaciones que la ciudad necesitaba hace décadas”, señaló.
La académica distinguió entre la “infraestructura de visibilidad”, aquella diseñada para proyectar una imagen internacional de la ciudad, y la “infraestructura de bienestar”, que mejora la movilidad, el acceso a servicios y la calidad de vida de las personas.
También llamó a evaluar en los próximos años si las obras asociadas al Mundial generan beneficios duraderos para la población o si responden únicamente a las exigencias de un evento temporal.
Desde la perspectiva económica, el Dr. César Velázquez Guadarrama, docente investigador del Departamento de Economía, advirtió que la discusión no debe limitarse a las expectativas de derrama económica, turismo o creación de empleos.
“La pregunta que nos debemos hacer como sociedad, como país, es no si el Mundial va a traer recursos económicos al país, sino si estos beneficios van a superar los costos”, sostuvo.
El especialista explicó que existen factores que suelen quedar fuera de las proyecciones optimistas, entre ellos el “efecto carnaval”, cuando turistas habituales deciden no visitar una ciudad durante un megaevento; el “efecto sustitución”, mediante el cual el gasto simplemente cambia de destino; y el costo de oportunidad asociado al uso de recursos públicos.
Velázquez Guadarrama consideró que será necesario esperar varios años para conocer con precisión el balance económico real que dejará el Mundial.
Por su parte, el Dr. Jorge Rosendo Negroe Álvarez, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, reflexionó sobre la creciente comercialización del futbol y las dificultades de acceso para amplios sectores de la población.
“Estamos ante otro nuevo formato de Mundial totalmente enfocado en el capitalismo global, donde los verdaderos clientes son las marcas, los espacios publicitarios y los contratos de transmisión”, afirmó.
El académico distinguió entre el futbol como práctica social y comunitaria y el espectáculo global administrado por organismos y corporaciones internacionales. También cuestionó los altos costos de acceso a los partidos y señaló que cada vez más personas quedan excluidas de un evento históricamente asociado con la cultura popular.
Pese a los cuestionamientos planteados, las y los especialistas coincidieron en que disfrutar del Mundial y mantener una mirada crítica no son posturas incompatibles.
Desde distintas disciplinas, llamaron a analizar los efectos que generan los megaeventos deportivos sobre la seguridad, la movilidad, la economía, los derechos humanos y el espacio público, así como a exigir transparencia y rendición de cuentas sobre las inversiones y decisiones que acompañan la organización del torneo.
Para las y los participantes, el verdadero legado del Mundial 2026 no se medirá únicamente por la cantidad de turistas recibidos o por los partidos disputados, sino por los beneficios concretos que deje para las ciudades sede y para la población que las habita.
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