PRENSA IBERO
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16 DE ABRIL DE 2026
Por: Mariana Domínguez Batis
AUTOR
Jefa de Prensa de la Dirección de Comunicación Institucional

• Especialistas ven en el país talento y capacidades para liderar en América Latina y en el sur global
• El Primer Simposio de Ingeniería en Biotecnología apuesta por formar a quienes transformarán la ciencia en soluciones
“Rusia ya tiene vacunas contra el cáncer, China ya tiene vacunas contra el VIH… pero en México nos afecta el sarampión”. La frase del Dr. Alejandro Torres Haro, coordinador de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Iberoamericana, no solo evidenció una brecha, sino una oportunidad: la de formar a las y los profesionales que pueden cambiar ese escenario.
Ese fue el punto de partida del Primer Simposio de Ingeniería en Biotecnología de la IBERO, un espacio que reunió a academia, industria y estudiantado para discutir el presente del campo y, sobre todo, su potencial en México.

Lejos de un diagnóstico pesimista, especialistas coincidieron en que México tiene los elementos necesarios para convertirse en un referente biotecnológico.
“Tenemos todos los ingredientes para que esto suceda”, afirmó Alejandro Esquivel Fabián, CEO de Noxgen Biotech, al referirse a la combinación de talento, mercado, centros de investigación y sector productivo.
El reto, subrayó, no es crear capacidades desde cero, sino articularlas. “Lo que buscamos es que la Ciudad de México sea el mayor hub de innovación en América Latina y el sur global”, añadió.

En ese contexto, la IBERO presentó su apuesta estratégica: la nueva Ingeniería en Biotecnología, lanzada en primavera de 2026 como respuesta a los desafíos en salud, medio ambiente y desarrollo sostenible.
“El objetivo no es solo formar a las y los mejores ingenieros, sino a las mejores personas para el mundo”, señaló el Dr. Eduardo Gamaliel Hernández Martínez, director de la División de Ciencia, Arte y Tecnología (DiCAT), al destacar el enfoque humanista de la institución.
La universidad también avanza en infraestructura especializada, con miras a consolidar uno de los laboratorios de biotecnología más completos entre instituciones privadas, además de haber iniciado ya la primera generación de esta carrera.

Durante el simposio, las y los ponentes mostraron que la biotecnología no es una promesa lejana, sino una herramienta con aplicaciones concretas.
Desde pruebas genéticas que permiten detectar enfermedades antes del nacimiento, hasta el uso de bacteriófagos para combatir infecciones resistentes, los ejemplos apuntaron a una ciencia capaz de transformar la vida cotidiana.
También se expusieron desarrollos en inocuidad alimentaria, microbiología aplicada y producción de insumos médicos, áreas donde México puede crecer con rapidez si logra conectar investigación con industria.
“El conocimiento que se genera no debe quedarse en un cajón; debe trascender a la industria”, se enfatizó durante las ponencias.
Además, el Dr. Jaime Ortega López, investigador del Cinvestav, explicó el papel central de las proteínas recombinantes en el desarrollo de fármacos, vacunas y diagnósticos, destacando que “quienes hacen la ‘chamba’ en las células son las proteínas”.

Uno de los principales retos identificados fue el paso del laboratorio a la producción industrial. Se advirtió que hasta 80% de los proyectos no logra escalar, debido a la complejidad técnica y a la falta de integración entre disciplinas.
La biotecnología, coincidieron, exige una formación multidisciplinaria que combine ingeniería, biología, química y visión empresarial.

Más que un diagnóstico, el simposio dejó un mensaje claro: el futuro de la biotecnología en México depende de quienes hoy decidan formarse en este campo.
“Necesitamos más ingenieras e ingenieros que enfrenten estos retos y los conviertan en oportunidades”, afirmó Torres Haro.

El simposio reunió a especialistas del ámbito académico, científico y empresarial que reflejan la diversidad del ecosistema biotecnológico. Participaron Alejandro Esquivel Fabián, CEO de Noxgen Biotech, con una ponencia sobre la integración de ciencia, innovación y tecnología para el bienestar social; el Dr. Jaime Ortega López, investigador del Cinvestav, quien abordó estrategias para la expresión, purificación y replegamiento de proteínas recombinantes; y Diego Ocampo Gutiérrez de Velasco, vicepresidente de Neolpharma, quien expuso sobre investigación y desarrollo de productos farmacéuticos comprometidos con la salud.
En un mundo donde la ciencia redefine la salud, la alimentación y el medio ambiente, la apuesta de la IBERO busca algo más que formar especialistas: impulsar a quienes pueden colocar a México en el mapa global de la innovación.
Por: Mariana Domínguez Batis
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