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• El análisis del Dr. Juan Carlos Angulo, del Departamento de Economía de la IBERO, plantea que el país debe adoptar una política exterior pragmática para aprovechar las oportunidades que ofrecen ambas potencias
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Ante la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, México no debería asumir que debe alinearse exclusivamente con una de las dos potencias. Por el contrario, el país necesita una estrategia que le permita fortalecer su relación económica con Estados Unidos sin renunciar a las oportunidades comerciales, tecnológicas y de inversión que representa Asia, sostiene el Dr. Juan Carlos Angulo, académico de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana.
El planteamiento forma parte del
En su texto, Angulo explica que el mundo atraviesa una profunda reconfiguración. Mientras varios países latinoamericanos experimentan el regreso de gobiernos de izquierda, fenómeno conocido como la "marea rosa", el centro de gravedad de la economía mundial continúa desplazándose hacia el Indo-Pacífico, una región que concentra buena parte del comercio, la innovación tecnológica y la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.
Para el académico, este nuevo contexto representa tanto un desafío como una oportunidad para México.
Por un lado, el país mantiene una integración económica sin precedentes con Estados Unidos gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una relación que seguirá siendo fundamental para el crecimiento económico nacional. Sin embargo, limitar su estrategia internacional únicamente a América del Norte podría significar perder oportunidades que surgen del dinamismo económico asiático.
El análisis señala que China ha incrementado de manera sostenida su presencia en América Latina mediante inversiones, financiamiento, infraestructura y comercio, mientras que Estados Unidos busca recuperar influencia en la región. Frente a esta competencia, México puede beneficiarse si construye una política exterior basada en el pragmatismo y la diversificación, en lugar de una lógica de confrontación o de exclusividad.
De acuerdo con Angulo, la pregunta no debería ser con cuál potencia quedarse, sino cómo desarrollar una estrategia capaz de aprovechar las fortalezas de ambas relaciones para impulsar el desarrollo nacional.
El académico también destaca el papel que podría desempeñar la Alianza del Pacífico, integrada por México, Chile, Colombia y Perú, como un puente estratégico entre América Latina y las economías asiáticas.
Aunque el mecanismo ha enfrentado dificultades políticas en los últimos años, sostiene que conserva un enorme potencial para fortalecer la integración económica regional, diversificar exportaciones y facilitar la inserción de los países latinoamericanos en las cadenas globales de valor que hoy se concentran en el Indo-Pacífico.
En este escenario, México cuenta con una posición privilegiada por su cercanía con el mercado estadounidense y su capacidad para ampliar sus vínculos con Asia, siempre que adopte una visión de largo plazo.
Más allá de la coyuntura política, el análisis plantea que América Latina debe evitar quedar atrapada en la creciente competencia entre las dos mayores economías del mundo.
Para el especialista, la región necesita construir una política exterior que preserve su autonomía, fortalezca la cooperación regional y le permita negociar con distintos socios internacionales en función de sus propios intereses de desarrollo.
En el caso mexicano, ello implica aprovechar la estabilidad que ofrece su integración con Norteamérica, al tiempo que expande su presencia económica hacia los mercados del Pacífico, donde se concentrará buena parte del crecimiento mundial en las próximas décadas.
El análisis del Dr. Juan Carlos Angulo concluye que la transformación del orden internacional exige una visión estratégica que vaya más allá de las decisiones de corto plazo.
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