Podría interesarte
PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
• El Mtro. Antonio del Rosal Stanford especialista en la industria de viajes de aventura, propone desarrollar destinos a partir de su riqueza natural y cultural • Indica que el país tiene destinos extraordinarios, pero no sabe aprovecharlos y el reto es competir más allá del sol y la playa • La inseguridad, la falta de continuidad en las políticas públicas, la concentración de visitantes y el deterioro ambiental limitan la competitividad turística, señala
AUTOR
Reportero de la IBERO

México tiene paisajes, gastronomía, tradiciones y patrimonio cultural capaces de competir entre los mejores del mundo. Sin embargo, contar con estos recursos no garantiza que un destino sea competitivo ni que el turismo se traduzca en bienestar para sus habitantes.
Para el Mtro. Antonio del Rosal Stanford, director general de Experiencias Genuinas y especialista en desarrollo de destinos turísticos, uno de los principales problemas de México es que durante décadas ha privilegiado la construcción de infraestructura hotelera y la promoción de sol y playa, sin aprovechar los atributos que hacen único a cada territorio.

Del Rosal es ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana (IBERO) y maestro en Administración de Empresas por Georgetown University. Cuenta con más de dos décadas de experiencia en consultoría turística y desarrollo de proyectos en América Latina. También es impulsor de ATMEX, plataforma especializada en turismo de aventura y naturaleza.
Durante la semana de la Hospitalidad 2026 de la IBERO, sostuvo que hay que cambiar la manera de concebir el turismo: dejar de medir el éxito por el número de visitantes y comenzar a evaluar el valor económico que generan, la conservación del patrimonio y las oportunidades que reciben las comunidades anfitrionas.
Durante una charla con estudiantes de Hospitalidad, el Mtro. Del Rosal advirtió que México enfrenta una contradicción porque posee una enorme riqueza natural y cultural, pero su modelo turístico no siempre consigue convertirla en experiencias diferenciadas y rentables.
Como ejemplo, señaló que atraer grandes cantidades de visitantes no garantiza una derrama económica proporcional. En su exposición, recordó que México llegó a ocupar posiciones destacadas por el volumen de turistas internacionales, mientras que su desempeño en indicadores de contribución económica por visitante era mucho menos favorable.
Indicó que la diferencia es fundamental para la planeación de destinos. Una estrategia concentrada en incrementar las llegadas puede generar presión sobre los servicios públicos, el entorno natural y las comunidades, sin asegurar que los beneficios se distribuyan de manera equitativa.
Dijo que el reto de los destinos turísticos en México es atraer visitantes que encuentren razones para permanecer más tiempo, consumir productos locales y participar en experiencias que aporten valor al territorio.
Explicó que los hoteles, restaurantes y medios de transporte son componentes necesarios, pero no constituyen por sí solos la esencia de un destino turístico, pues la decisión de viajar suele responder a conocer una cultura, aprender, descubrir paisajes, buscar bienestar, vivir aventuras o probar una gastronomía diferente.

Desde esta perspectiva, manifestó que el desarrollo turístico debe comenzar por identificar qué hace especial a un lugar y qué experiencias puede ofrecer a públicos específicos.
“En vez de reproducir modelos similares en distintas regiones, México podría impulsar propuestas vinculadas con sus ecosistemas, tradiciones, conocimientos comunitarios y patrimonio histórico”, afirmó.
El turismo de aventura y naturaleza representa una oportunidad. Apuntó que actividades como el senderismo o el ciclismo de montaña pueden conectar a los visitantes con el territorio y generar oportunidades económicas en regiones que todavía tienen participación limitada en los principales circuitos turísticos.
El Mtro. Del Rosal explicó que la competitividad también depende de condiciones que ningún atractivo turístico puede sustituir. Entre los obstáculos que identifica se encuentran la inseguridad real y la percepción de riesgo, la insuficiente protección ambiental, las dificultades para emprender y la falta de coordinación entre autoridades, empresas y destinos.
A estos problemas, agregó, se suma la concentración de visitantes internacionales en unas cuantas plazas y la dependencia de los mercados de Estados Unidos y Canadá, factores que dificultan la diversificación geográfica y comercial de la actividad.
Para enfrentar estos desafíos, consideró indispensable establecer estrategias de largo plazo y mecanismos de gobernanza que permitan definir la vocación turística de cada territorio, coordinar inversiones y determinar cuánto crecimiento puede soportar sin comprometer sus recursos.
“El desarrollo no debe improvisarse ni depender exclusivamente de las tendencias del mercado. Un destino que crece sin planeación corre el riesgo de sufrir saturación, deterioro ambiental y pérdida de identidad”, expresó.
Uno de los planteamientos centrales del Mtro. Del Rosal es que el turismo puede funcionar como instrumento de desarrollo económico y social, particularmente en regiones con altos niveles de marginación.

Para conseguirlo, subrayó que las comunidades deben participar en el diseño de las experiencias y beneficiarse de ellas. Sus conocimientos, lenguas, tradiciones y formas de relacionarse con la naturaleza no pueden reducirse a espectáculos preparados para los visitantes.
El especialista compartió como referencia los Pueblos Mancomunados de la Sierra Norte de Oaxaca, donde las experiencias de naturaleza permiten conocer el territorio mediante la participación de guías comunitarios y el intercambio de conocimientos.
Este enfoque contribuye a diferenciar la oferta turística, genera oportunidades para los habitantes y puede favorecer la conservación del patrimonio cultural y natural.
La apuesta, explicó, debe avanzar hacia un turismo regenerativo, la cual es una actividad que no se limite a reducir sus impactos negativos, sino que contribuya a mejorar las condiciones del lugar donde se desarrolla.
Para hacer realidad este modelo, refirió que se necesitan especialistas en hospitalidad, pero también profesionales de finanzas, mercadotecnia, recursos humanos, planeación y gestión ambiental.
Señaló que la competitividad depende de combinar la viabilidad económica con el conocimiento del mercado, la calidad del servicio y la protección de los recursos que sostienen la experiencia turística.
“México no parte de cero, cuenta con una diversidad natural y cultural excepcional. Hay que convertir esa riqueza en productos turísticos bien diseñados, accesibles, seguros y económicamente viables, sin destruir aquello que los hace atractivos”, acotó.
Más que competir únicamente por precio o por cantidad de visitantes, concluyó que el país necesita construir destinos con identidad propia, capaces de generar valor a largo plazo y demostrar que el turismo puede ser herramienta de desarrollo para las comunidades.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219