Merlín, el pato del Mundial, prueba de que el marketing se hace en las calles y no en los escritorios: experto IBERO
• El fenómeno viral que convirtió a un pato en la mascota no oficial de la afición mexicana durante el Mundial 2026 demuestra que las campañas más exitosas nacen de la autenticidad y de la observación directa de las personas, afirma el Mtro. Pedro Rosete, académico de la Licenciatura en Mercadotecnia
Mientras organismos, marcas y gobiernos invierten meses de trabajo en diseñar campañas, personajes y estrategias para conectar con el público durante el Mundial 2026, un pato caminando por las calles de la Ciudad de México logró lo que pocos esperaban: convertirse en uno de los símbolos más comentados de la justa deportiva: se trata de Merlín, un pato doméstico que acompaña a su dueña, Carla Gómez, y a su familia, en la venta de aguas en la capital. Su aparición durante los festejos por el triunfo de México ante Sudáfrica, vestido con la camiseta de la Selección Mexicana, se viralizó en cuestión de horas y lo convirtió en la mascota no oficial de la afición mexicana.
, el éxito de Merlín ofrece una de las lecciones más valiosas que puede dejar este Mundial para quienes se dedican a la comunicación y al marketing.
“Cuando aparece algo que raya en lo absurdo, como un pato caminando entre los festejos mundialistas, llama la atención de manera natural. No fue planeado ni impuesto. Surgió de forma orgánica y eso genera una conexión emocional muy poderosa con las personas”, explicó.
Rosete considera que el fenómeno de Merlín ayuda a entender por qué muchas campañas cuidadosamente diseñadas no siempre logran el mismo impacto que un acontecimiento espontáneo.
A diferencia de las mascotas oficiales o de otras iniciativas institucionales vinculadas al Mundial, Merlín no fue producto de largas sesiones de planeación ni de estudios de mercado. Su popularidad nació porque las personas sintieron que lo descubrieron por sí mismas.
“Cuando algo se percibe como una imposición, muchas veces genera rechazo o indiferencia. En cambio, cuando las personas lo adoptan por elección, se produce un acomodo emocional distinto. Lo sienten suyo”, señaló.
La popularidad del pato ha sido tal que incluso llamó la atención de la FIFA, que recientemente contactó a sus dueños para reunirse con ellos durante las actividades mundialistas.
El marketing no sucede en los escritorios
Más allá de la anécdota, el académico sostiene que el caso de Merlín confirma una convicción que transmite constantemente a sus estudiantes en la IBERO: el marketing se aprende observando a las personas y viviendo el mercado.
“Desde mi muy particular punto de vista, el marketing no sucede en los escritorios; sucede en la calle, con los clientes y los consumidores. Hay que escucharlos, entenderlos y estar presentes donde ocurren las cosas”, afirmó.
Por ello, explicó que en la Licenciatura en Mercadotecnia de la IBERO se impulsa que las y los estudiantes desarrollen una mirada crítica y sensible hacia los fenómenos sociales y culturales que emergen cotidianamente.
“Tratamos de que vivan el mercado, que salgan, que observen, que entiendan cómo están vibrando las personas. Lo que aprendes en contacto directo con la gente va mucho más allá de lo que puedes diseñar desde una oficina”, agregó.
Rosete considera que uno de los mayores aprendizajes para quienes hoy estudian Mercadotecnia es entender que la creatividad no consiste únicamente en producir mensajes llamativos, sino en reconocer aquello que ya está conectando genuinamente con las audiencias.
“Buscamos que nuestros estudiantes estén abiertos a explorar, a romper ciertas reglas dentro de lo posible, a ser auténticos y diferentes. Muchas veces las oportunidades de comunicación más poderosas ya están ocurriendo frente a nosotros y sólo hay que aprender a identificarlas”, comentó.
El académico subrayó que este tipo de fenómenos no son exclusivos de México, sino que aparecen en cualquier lugar donde existan personas dispuestas a observar su entorno y entender qué está captando realmente la atención colectiva.
¿Moda pasajera o fenómeno duradero?
Aunque algunos comparan a Merlín con un meme destinado a desaparecer rápidamente, Rosete considera que el futuro del pato dependerá de cómo evolucione su presencia pública.
“La viralidad no determina cuánto va a durar un fenómeno. Lo importante es no forzarlo. Si sigue apareciendo de manera natural y auténtica, podría mantenerse vigente durante mucho tiempo. Si se intenta explotar artificialmente, la gente lo va a rechazar”, explicó.
Por ahora, Merlín ya logró algo que pocas estrategias de marketing consiguen: convertirse en conversación nacional e internacional sin campañas millonarias ni planes de comunicación complejos. Para el académico de la IBERO, esa es precisamente la gran lección.
“Merlín nos recuerda que las mejores ideas no siempre nacen en una sala de juntas. Muchas veces están caminando en la calle, frente a nosotros, esperando que alguien las vea”, concluyó nuestro docente.
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