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PRENSA IBERO
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Especialistas en comunicación, derecho y procesos electorales analizaron en la Universidad Iberoamericana cómo las redes sociales, los algoritmos y la disputa por la atención están transformando la manera en que la ciudadanía recibe información política
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

Tener acceso a una cantidad cada vez mayor de contenidos políticos no necesariamente significa que la ciudadanía esté mejor informada. En un ecosistema dominado por redes sociales y algoritmos, el periodismo profesional compite no sólo por audiencias, sino contra el escándalo, la desinformación, los contenidos diseñados para generar clics y la simplificación de asuntos públicos complejos.
Esta fue una de las principales reflexiones de la mesa “Comunicación política y democracia: poder, elecciones y desinformación”, realizada en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México como parte del seminario
El encuentro reunió al Dr. Raúl Trejo Delarbre, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; al Dr. Javier Esteinou, de la Universidad Autónoma Metropolitana; al Mtro. Arturo Espinosa Silis, especialista en justicia electoral; y a la Mtra. Jimena Ortiz Díaz, de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE), bajo la moderación de la periodista Elisa Alanís.
La discusión ocurre además cuando México ya se encuentra en el Proceso Electoral Federal 2026-2027. De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE), éste inició el pasado 10 de septiembre y culminará con la jornada del 6 de junio de 2027, cuando se renovarán las 500 diputaciones federales; simultáneamente habrá elecciones locales en las 32 entidades, con más de 19 mil cargos en disputa.
Durante su intervención, Trejo Delarbre puso sobre la mesa un cambio que modifica profundamente la comunicación política: las audiencias se alejan de los medios convencionales y pasan cada vez más tiempo en espacios digitales en los que la información periodística compite en condiciones muy distintas.
El investigador señaló que la televisión abierta y la radio han perdido presencia, mientras las redes sociodigitales concentran buena parte de la atención de las personas conectadas. En esos espacios, explicó, las jerarquías ya no dependen necesariamente de la relevancia o de la calidad periodística, sino también de criterios algorítmicos y de la capacidad de un contenido para captar rápidamente la atención.
El fenómeno coincide con el crecimiento sostenido de la conectividad en México. La ENDUTIH 2025 del INEGI reportó que 86.1% de la población de seis años y más utilizó internet, equivalente a 104.9 millones de personas; una década antes la proporción era de 57.4%.
Para Trejo, la migración de los medios hacia internet los coloca en una “jungla digital” donde la calidad informativa no siempre es el criterio dominante. La búsqueda de clics y permanencia, sostuvo, puede empujar incluso a medios profesionales hacia contenidos de escándalo, farándula o información insuficientemente verificada.
Esta disputa por la atención también está modificando las rutinas periodísticas, señaló el especialista. Recordó que la tradicional pirámide invertida enseñaba a colocar el dato más importante al inicio de una nota; ahora, algunos contenidos digitales retrasan la información relevante para mantener al usuario el mayor tiempo posible en una página.
“Ahora se comienza por una especulación, se sigue con información de relleno”, comentó al describir formatos que reservan el dato central para el final del texto.
El problema, añadió, es especialmente relevante para una sociedad democrática: los medios profesionales mantienen capacidad institucional para verificar información y desmentir falsedades, pero al adoptar lógicas de simplificación y polarización propias de las plataformas también pueden contribuir a degradar la conversación pública. La selección algorítmica de contenidos afines a las preferencias de cada usuario, añadió, dificulta además el intercambio argumentado y genera condiciones favorables para la circulación de desinformación.
Arturo Espinosa Silis coincidió en que la comunicación resulta esencial para que las personas puedan tomar decisiones electorales informadas, pero advirtió que actualmente esa función convive con fenómenos como los bots, las verdades a medias, la información manipulada y las estrategias digitales de desinformación.
A su juicio, uno de los riesgos es que el escándalo termine desplazando al debate sustantivo. En redes sociales, explicó, resulta cada vez más difícil distinguir rápidamente información auténtica de imágenes, videos o afirmaciones sacadas de contexto cuando ocurre un acontecimiento de alto impacto.
“Lo que gana es el escándalo, lo que gana es el amarillismo, lo que gana es llamar la atención”, señaló al contrastar esta dinámica con el debate informado y de calidad.
Javier Esteinou, por su parte, planteó que este nuevo escenario representa un desafío para un modelo de comunicación electoral construido históricamente alrededor de radio y televisión. Señaló que las redes sociales tienen actualmente un peso central en la circulación de información política, aunque buena parte de las reglas electorales continúa enfocada en medios electrónicos tradicionales.
Hacia el cierre de la mesa, Espinosa Silis resumió la transformación: las herramientas digitales pueden ampliar la pluralidad, acercar a actores políticos y ciudadanía y abrir nuevos espacios de expresión, pero al mismo tiempo facilitan prácticas de manipulación y desinformación que plantean desafíos inéditos para las elecciones.
Así, a unos meses de que las campañas de 2027 ocupen cada vez más espacio en la conversación pública, el reto planteado en la IBERO no pasa únicamente por tener más información política, sino por fortalecer las condiciones para distinguir datos verificados, propaganda, opinión y contenidos diseñados simplemente para conquistar nuestra atención.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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