Quince universitarios tomaron el papel de “libros” que los asistentes o “lectores” consultaron por medio de una charla profunda sin límite de tiempo
El concepto de biblioteca humana, surgido en Dinamarca, se lleva a la práctica en diversas partes del mundo
  • Organizada por Tamara Gutverg y Andrés Murguía, estudiantes de Comunicación

A lo largo de cinco horas, con el objetivo de desafiar diversos estereotipos a través de conversaciones que fomenten un ambiente de aceptación y tolerancia, estudiantes de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana realizaron con éxito la primera edición del encuentro denominado Biblioteca Humana IBERO.

En esta actividad, organizada por Tamara Gutverg y Andrés Murguía, estudiantes de la Licenciatura en Comunicación, quince universitarios tomaron el papel de “libros” que los asistentes o “lectores” podían consultar por medio de una charla profunda sin límite de tiempo. Los “libros” a elegir fueron:

  • Derechos humanos en el mundo patas arriba
  • Ser japonés en México
  • Caminando en un país de fosas
  • El ateo como persona amoral o sin ética
  • Feminismo
  • Homofobia
  • Homosexualidad
  • La familia es entre hombre y mujer
  • Judaísmo
  • Violencia de género
  • La depresión como experiencia de vida
  • Perdonar como camino hacia la liberación
  • Heridas sin marca
  • El arte como terapia
  • Yo antes de mí. Navegando por el mundo

Para realizar esta actividad, la pareja de universitarios lanzó una convocatoria en redes sociales, a partir de la que cada persona interesada en ser un “libro” propuso libremente el tema del que podría conversar.

“Los encuentros tienen una duración orgánica, sin límite de tiempo, el cual sólo se modifica si hay mucha gente esperando ‘leer’ el mismo libro”, apuntó Tamara Gutverg, quien conoció el concepto de biblioteca humana, surgido en Dinamarca, gracias a un intercambio académico entre la IBERO y elSalzburg Global Seminarrealizado en Austria el verano pasado.  A su regreso a México, buscó implantarlo en la IBERO.

Gutverg y Murguía señalaron su deseo de que la Biblioteca Humana IBERO se convierta en una actividad fija de periodicidad semestral o anual.

JTGI/ICM