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PRENSA IBERO
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• La Dra. Laura Guerrero, del Departamento de Letras, afirma que buscan lecturas que conecten con sus intereses, preocupaciones y experiencias, en lugar de limitarse a los textos impuestos por la escuela • Libros, redes sociales, chats, blogs, imágenes y contenidos digitales forman parte de nuevas prácticas lectoras que requieren desarrollar una mirada crítica
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

¿Las y los jóvenes leen menos o simplemente dejaron de leer como lo hacían otras generaciones? Para la Dra. Laura Guerrero Guadarrama, especialista en literatura infantil y juvenil del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana (IBERO), la pregunta requiere mirar más allá de las estadísticas y observar qué leen, cómo lo hacen y qué significado tiene para ellas y ellos.
Señaló que las transformaciones lectoras de las y los jóvenes mexicanos pasan por cambios importantes en sus prácticas, pues además de los clásicos y las lecturas establecidas por los programas escolares,
Explicó que cuando las lecturas hablaban de noviazgos, problemas de comunicación, fracasos escolares o inquietudes propias de su edad, las y los jóvenes podían establecer una relación distinta con el texto.
“Hay muchas ideas preconcebidas con respecto a las lecturas de los jóvenes y a veces es importante escucharlas y escucharlos para ver qué es lo que realmente les agrada, qué les captura y qué les hace sentir”, señaló la especialista en entrevista con Prensa IBERO.
Indicó que una investigación mostró otro dato que rompió expectativas. Al presentar a estudiantes distintos formatos —novela gráfica, libro álbum, cuento y novela—, investigadores esperaban que los géneros visuales fueran los preferidos. Sin embargo, la novela extensa fue la que más agradó a a las y los jóvenes. El hallazgo cuestionó la idea de que necesariamente prefieren textos breves o predominantemente visuales.
La experiencia también permitió observar la importancia de la “libertad lectora”. Con la llegada de los libros digitales, algunos jóvenes comenzaron a buscar por cuenta propia textos en acervos gratuitos y a elegir aquello que despertaba su interés.
Para la especialista, una lectura gozosa puede abrir el camino hacia textos más complejos, escolares o informativos. El problema aparece cuando la lectura se convierte exclusivamente en una imposición adulta y pierde conexión con la experiencia de quien lee.
“Si les impones textos ajenos a su contexto, ajenos a su momento, que no les crean un sentido y los obligas a leer estas obras, pues para ellas y ellos es como una imposición más del mundo adulto”, advirtió.
La lectura ya no ocurre únicamente frente a una novela, un cuento o un libro de texto. Mencionó que también está presente en chats, blogs, publicaciones y noticias digitales. Jóvenes leen en sus teléfonos y consumen información mediante múltiples formatos.
Planteó que incluso las imágenes, los gestos y otros signos forman parte de una lectura cotidiana del mundo por lo que el objetivo no debería ser solo incrementar el número de libros leídos, sino desarrollar estrategias para interpretar de forma crítica los contenidos que aparecen frente a las nuevas generaciones.
La cantidad de lecturas que realiza una persona tampoco necesariamente revela cuánto comprendió. En su opinión, las pruebas centradas en repetir información pueden medir memoria, pero no necesariamente apropiación, interpretación o comprensión profunda del texto.
La lectura, sostuvo la Dra. Guerrero Guadarrama, es un proceso complejo y difícil de medir porque cada lector establece una relación particular con aquello que lee.
Por ello, dijo que el desafío consiste en pasar de una lectura lineal a una lectura crítica que interprete entre líneas una noticia, cuestione un mensaje, compare información y analice las imágenes que acompañan los contenidos.
“Todos estamos ejerciendo la lectura y no solamente en las clases”, señaló al referirse a las nuevas prácticas digitales.
Las nuevas formas de lectura están generando espacios de socialización. Detalló que clubes de lectura y comunidades vinculadas con la creación de fanfiction muestran, de acuerdo con la especialista, que muchos jóvenes buscan compartir sus experiencias lectoras fuera de los mecanismos tradicionales de control adulto.
También, identificó el papel que pueden desempeñar las ferias del libro y otros esfuerzos institucionales en la transformación de los hábitos lectores.
"La propuesta es revisar qué iniciativas han funcionado, conservar sus aprendizajes y adaptarlas a las nuevas circunstancias, en lugar de comenzar de cero cada vez que cambia una política", apuntó.
En este sentido, dijo que bibliotecas, escuelas, familias, ferias y clubes de lectura pueden convertirse en espacios para que niñas, niños y jóvenes encuentren sus propios libros y construyan de forma progresiva criterios para seleccionar aquello que quieren leer.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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