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PRENSA IBERO
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• Especialistas del Programa de Derechos Humanos de la IBERO y de la Universidad de Notre Dame compartieron en Ginebra una metodología que utiliza fuentes abiertas y tecnologías geoespaciales para estudiar la distribución de fosas clandestinas en México e identificar posibles zonas de búsqueda
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

¿Es posible anticipar dónde podría encontrarse una fosa clandestina mediante el análisis de datos, mapas y patrones territoriales? Esta pregunta guía parte del trabajo que desarrolla el Programa de Derechos Humanos (PDH) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en colaboración con instituciones académicas internacionales, para contribuir a la búsqueda de personas desaparecidas en nuestro país.
La investigación fue presentada en el Digital Investigations Summit 2026, encuentro organizado por la
En representación de la IBERO participaron Andrea Horcasitas Martínez, Coordinadora del Programa de Derechos Humanos, y Leslie Salazar Jiménez, investigadora del mismo programa, junto con Jorge Ruiz Reyes, investigador asociado del Laboratorio de Violencia y Justicia Transicional de la Universidad de Notre Dame.
Su presentación, titulada Using Open-source and Geospatial Technologies to Locate Clandestine Graves in Mexico (Uso de tecnologías de fuentes abiertas y geoespaciales para localizar fosas clandestinas en México), abordó una metodología que busca comprender y predecir la distribución espacial de estos sitios de inhumación clandestina.
El proyecto utiliza OSINT (Open Source Intelligence), o inteligencia de fuentes abiertas, una metodología que permite recopilar, verificar y analizar información disponible públicamente para desarrollar investigaciones.
Combinada con herramientas geoespaciales, esta información puede utilizarse para estudiar la ubicación de fosas previamente documentadas, identificar regularidades en su distribución y delimitar territorios donde podrían realizarse nuevas búsquedas.
La investigación presentada en Ginebra parte de una base de datos georreferenciada de fosas clandestinas que abarca cinco grandes zonas metropolitanas del norte, sur y región del Pacífico mexicano.
Su objetivo es explicar cómo se distribuyen espacialmente las fosas en entornos urbanos y desarrollar aproximaciones que permitan predecir posibles ubicaciones, a partir del análisis de información territorial.
La propuesta parte de una distinción fundamental: identificar zonas con características compatibles con hallazgos anteriores no significa confirmar la existencia de una fosa. Los modelos buscan aportar indicios para orientar las investigaciones y optimizar los esfuerzos de búsqueda, que requieren verificaciones posteriores sobre el terreno.
La investigación presentada en Suiza tiene antecedentes en un proyecto desarrollado por el PDH IBERO, Data Cívica, Elementa DDHH y CentroGeo, en colaboración con el Evidence Lab de Amnistía Internacional.
En 2022, estas instituciones dieron a conocer una metodología de análisis geoespacial aplicada a Baja California, cuyos resultados permitieron identificar patrones de concentración de fosas clandestinas y delimitar posibles zonas de búsqueda.
Una actualización publicada en noviembre de 2023 analizó 160 puntos georreferenciados correspondientes a fosas documentadas en Baja California. Sus resultados mostraron una concentración espacial estadísticamente significativa, lo que sugería que los lugares de inhumación clandestina estudiados no habían sido seleccionados de manera aleatoria.
Además, el análisis encontró que 144 de esos 160 puntos estaban ubicados en espacios caracterizados por una combinación de alta accesibilidad y baja visibilidad.
Al integrar distintas capas de análisis, el equipo consiguió reducir en más de 80% la superficie territorial considerada para posibles búsquedas, dependiendo de los parámetros utilizados. No obstante, las y los investigadores aclararon que el modelo no permitía determinar un punto exacto donde encontrar una fosa.
Estos antecedentes ilustran cómo las herramientas científicas pueden contribuir a reconocer patrones territoriales relacionados con las inhumaciones clandestinas, aunque sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a todas las regiones del país.
El desarrollo de nuevas investigaciones, como la compartida en Ginebra, abre la posibilidad de ampliar el estudio de estos fenómenos a otros contextos geográficos y urbanos.
El potencial de esta metodología no se limita al análisis académico.
De acuerdo con la publicación realizada por el equipo de investigación en el Evidence Lab de Amnistía Internacional en 2023, los resultados del modelo desarrollado en Baja California fueron compartidos con brigadas de búsqueda integradas por familiares de personas desaparecidas.
Durante una de estas jornadas, los colectivos utilizaron información territorial proporcionada por el proyecto para orientar sus actividades. El equipo documentó dos hallazgos positivos de fosas clandestinas durante una brigada que contó con información derivada del modelo, aunque ello no implica que el sistema pueda localizar automáticamente sitios de inhumación.
La colaboración constituye un ejemplo de cómo la investigación universitaria puede generar herramientas útiles para quienes participan directamente en la búsqueda de personas desaparecidas.
También plantea la importancia de fortalecer los vínculos entre la producción de conocimiento científico, las organizaciones de derechos humanos, las familias buscadoras y las instituciones encargadas de investigar las desapariciones.
La presentación se realizó durante la reunión anual del Digital Verification Corps, una red internacional vinculada al Evidence Lab de Amnistía Internacional que en 2026 celebró diez años de trabajo.
Esta iniciativa reúne a universidades y especialistas que emplean herramientas digitales y fuentes abiertas para documentar violaciones a los derechos humanos y contribuir a investigaciones relacionadas con la justicia y la rendición de cuentas.
Entre las instituciones participantes se encuentran la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Cambridge, la Universidad de Essex, la Universidad Iberoamericana, la Hertie School, la Geneva Academy of International Humanitarian Law and Human Rights y Bard College Berlin.
El encuentro incluyó conferencias y talleres sobre verificación digital, documentación de crímenes de guerra, análisis de imágenes satelitales, inteligencia artificial y nuevas metodologías para investigar violaciones a los derechos humanos.
La participación de Andrea Horcasitas, Leslie Salazar y Jorge Ruiz permitió compartir la experiencia de investigación sobre fosas clandestinas en México con una comunidad internacional dedicada al desarrollo de nuevas herramientas para la documentación y protección de los derechos humanos.
En un país donde miles de familias continúan buscando a sus seres queridos, la posibilidad de utilizar información abierta, análisis espacial y colaboración científica para identificar posibles zonas de búsqueda representa una línea de investigación con aplicaciones sociales relevantes.
Desde la IBERO, estos esfuerzos forman parte de una apuesta por poner el conocimiento universitario y las nuevas tecnologías al servicio de la búsqueda de verdad, justicia y respuestas para las familias de personas desaparecidas.
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