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PRENSA IBERO
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• El coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO propone replantear la forma en que se evalúa al estudiantado, privilegiando el razonamiento, la argumentación y el pensamiento crítico sobre la memorización
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

La inteligencia artificial ya puede responder correctamente buena parte de los exámenes tradicionales. Ante esa realidad, las universidades enfrentan un desafío que va mucho más allá de detectar cuándo un estudiante utilizó una herramienta de Inteligencia Artificial: rediseñar la evaluación para medir capacidades humanas que ninguna respuesta automática puede sustituir. Así lo plantea el Dr. Alexandro López González, coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México
"Ya no tiene sentido evaluar únicamente qué tanto recuerda una persona; hoy necesitamos evaluar cómo piensa, cómo argumenta y cómo resuelve problemas", explica el experto.
Para ilustrar el cambio de paradigma, el académico propone un ejercicio aparentemente sencillo:
En un cuarto hay 10 asesinos. Si entras al cuarto y matas a uno, ¿cuántos asesinos quedan?
a) 9
b) 10
c) 11
A primera vista parece una pregunta de opción múltiple. Sin embargo, el objetivo no es encontrar una única respuesta correcta, sino conocer el razonamiento detrás de cada elección.
Quien responde 9 podría considerar que uno de los asesinos murió y ya no debe contarse.
Quien responde 10 puede argumentar que, al matar a una persona, quien entra al cuarto se convierte en un asesino, sustituyendo al que murió.
Y quien responde 11 podría sostener que el asesino fallecido sigue siendo un asesino por los actos que cometió en vida, mientras quien mata también adquiere esa condición.
Para López González, ninguna de estas respuestas resulta interesante por sí misma. Lo verdaderamente valioso es la explicación que ofrece cada estudiante.
"Lo importante es el porqué. En esa explicación aparecen la lógica, la interpretación, la ética, la experiencia personal y la manera en que una persona construye un argumento", señala el docente.
El especialista considera que la inteligencia artificial obliga a abandonar los exámenes centrados en repetir información y avanzar hacia evaluaciones que permitan observar capacidades más complejas.
Entre ellas menciona el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la argumentación, la creatividad y la capacidad para justificar decisiones.
Esto implica incorporar actividades como defensas orales, presentaciones, ensayos y ejercicios donde el alumnado explique el proceso que siguió para llegar a una conclusión, en lugar de limitarse a seleccionar una respuesta correcta.
Paradójicamente, la misma tecnología que ha transformado la forma en que las personas aprenden también puede convertirse en una aliada para los docentes.
López González explica que herramientas de inteligencia artificial pueden analizar respuestas orales o escritas mediante rúbricas previamente diseñadas por el profesorado, automatizando parte del proceso de evaluación sin sustituir el juicio académico.
De esta manera, los docentes podrían dedicar más tiempo a valorar la calidad del razonamiento y menos a revisar respuestas mecánicas, haciendo posible evaluar competencias más profundas incluso en grupos numerosos.
Para el coordinador de la nueva Ingeniería en Inteligencia Artificial de la IBERO, el reto educativo no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías al aula, sino en transformar la forma en que se entiende el aprendizaje.
Más que comprobar cuánto recuerda una persona, afirma, las universidades deben identificar su capacidad para analizar problemas, construir argumentos, interpretar distintas perspectivas y generar soluciones, habilidades que seguirán siendo indispensables incluso en una época donde la inteligencia artificial forma parte de la vida cotidiana.
"Si la inteligencia artificial ya puede responder muchas preguntas de memoria, entonces el valor de la educación está en desarrollar aquello que sigue siendo profundamente humano: la capacidad de pensar”, dijo el experto.
La Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana busca formar profesionistas capaces no sólo de desarrollar algoritmos y modelos de IA, sino de hacerlo con un profundo sentido ético y una visión orientada al bienestar social. A lo largo de la licenciatura, las y los estudiantes adquieren conocimientos en programación, matemáticas, ciencia de datos, aprendizaje automático, visión por computadora, modelos de lenguaje, robótica y desarrollo de soluciones de inteligencia artificial, respaldados por laboratorios especializados y alianzas con empresas líderes del sector tecnológico.
La demanda por este perfil profesional continúa creciendo a nivel mundial. Empresas como Microsoft, IBM, Intel, Huawei y otras organizaciones de distintos sectores requieren cada vez más especialistas capaces de diseñar, implementar y supervisar sistemas de inteligencia artificial que respondan a necesidades reales de la industria, la salud, las finanzas, la educación y los servicios, un escenario que abre amplias oportunidades laborales para las nuevas generaciones de ingenieras e ingenieros.
Para quienes están por elegir una carrera, el Dr. Alexandro López González asegura que no es necesario llegar siendo experto en programación o matemáticas avanzadas. Lo más importante es tener curiosidad por entender cómo funciona la tecnología, gusto por resolver problemas, disposición para aprender y constancia para dedicar tiempo al estudio. "La ingeniería no es para genios; es para personas con disciplina, interés por comprender el mundo y ganas de construir las soluciones tecnológicas que la sociedad necesitará en los próximos años", concluye.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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