Podría interesarte
PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Los especialistas Rosa María Mariscal Moreno, Abraham Moisés Reyes Luna y Alejandra de Jesús Cantoral Preciado participan en una revisión internacional publicada en la revista Nutrition Reviews
El estudio exploratorio revela que más del 60% de los alimentos infantiles y fórmulas analizadas contenían plomo, cadmio o arsénico; los productos a base de arroz y pescado fueron los más preocupantes
Las conclusiones de la investigación piden fortalecer la regulación y el monitoreo mundial para reducir la exposición de los bebés a contaminantes tóxicos
Una
Las Dras. Rosa María Mariscal Moreno y Alejandra de Jesús Cantoral Preciado, Académicas del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana (IBERO), así como el geógrafo y especialista en análisis geoespacial, Abraham Moisés Reyes Luna, responsable técnico del GeoLab IBERO, participaron en dicha investigación publicada en la revista Nutrition Reviews.
El estudio analizó 75 investigaciones realizadas entre 2014 y 2024, en las que se evaluaron 580 alimentos infantiles y 251 fórmulas para lactantes. Se identificaron concentraciones detectables de plomo, cadmio y arsénico en más del 60% de los productos revisados, mientras que el mercurio estuvo presente en más del 30%.
La revisión internacional advierte que los bebés constituyen una de las poblaciones más vulnerables a estos contaminantes debido a que sus órganos aún están en desarrollo, consumen una mayor cantidad de alimento en relación con su peso corporal y absorben con mayor facilidad sustancias tóxicas.
También, refiere que la exposición temprana a metales pesados se ha asociado con alteraciones neurológicas, problemas cognitivos y de conducta, afectaciones respiratorias y cardiovasculares, además de un mayor riesgo de enfermedades crónicas a largo plazo.
Entre los alimentos con mayores concentraciones de contaminantes destacaron las mezclas con pescado y los productos elaborados con arroz. En estos grupos se encontraron los niveles más altos de plomo y arsénico, y una proporción importante de las muestras superó los límites máximos internacionales permitidos. Los cereales también registraron concentraciones elevadas de cadmio.
En el caso de las fórmulas infantiles, detalla la revisión, los mayores niveles de plomo y cadmio se observaron en las destinadas a bebés menores de un año. Asimismo, varias fórmulas sin clasificación específica presentaron las concentraciones más altas de arsénico. Las y los investigadores detectaron una elevada frecuencia de metales pesados en fórmulas elaboradas con soya y, en menor medida, en aquellas elaboradas con leche de vaca.
La revisión identificó 15 estudios que evaluaron los riesgos para la salud asociados con el consumo de estos productos. En ellos se reportaron riesgos potenciales principalmente para bebés mayores de seis meses que consumen alimentos a base de arroz, así como para menores de un año alimentados con fórmulas infantiles de las primeras etapas.
Las y los investigadores explican que la contaminación puede originarse desde la producción agrícola, debido a la presencia de metales en el suelo y el agua de riego, así como por procesos industriales, materiales de empaque o durante la fabricación de los alimentos. En el caso del pescado, la contaminación del ambiente marino favorece la acumulación de arsénico y mercurio en los tejidos de los animales.
Aunque la presencia de estos contaminantes no implica necesariamente un daño inmediato, las y los especialistas recuerdan que metales como el plomo no cuentan con un nivel de exposición considerado completamente seguro para las y los niños y que su acumulación en el organismo puede afectar el desarrollo infantil incluso en concentraciones bajas.
La revisión internacional concluye que hay una necesidad urgente de reforzar los sistemas internacionales de vigilancia, armonizar los límites máximos permitidos para estos contaminantes y exigir estándares de producción más estrictos a la industria de alimentos infantiles. También subraya la importancia de ampliar la investigación en regiones donde todavía existe poca información y de evaluar los efectos de la exposición crónica a bajas concentraciones de metales pesados durante la infancia.
En este enlace puedes consultar la revisión completa.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219