Estudiante de la Maestría en Letras Modernas analiza la forma en que el personaje ha sido descrito y reescrito
Por medio de su investigación de posgrado, la historiadora del arte Ana Mireya Castro Morales y Cuéllar, egresada de la Universidad Iberoamericana y actual estudiante de la Maestría en Letras Modernas, analiza la forma en que el vampiro ha sido descrito y reescrito en la literatura, especialmente la manera en que las artes han representado al vampiro "mediante marcas corporales con las que vulnera simbólicamente leyes naturales y estructuras sociales".
Para ello, la joven historiadora del arte estudia clásicos comoVarney el vampiro(Varney the Vampire, 1845) de James Malcolm Rymer;La ciudad vampiro(La ville vampire, 1867) de Paul Féval; la obraEl vampiro(Le vampire, 1851) de Alexandre Dumas, y obras modernas como la sagaCrónicas vampíricas(The Vampire Diaries,1991) de L. J. Smith;Déjame entrar(Låt den rätte komma in, 2004), de John Ajvide Lindqvist; yAbraham Lincoln, cazador de vampiros(Abraham Lincoln, Vampire Hunter, 2010), de Seth Grahame-Smith, entre otros textos alusivos.
En el adelanto de su proyecto de investigación, tituladoHumanidad póstuma: Los vampiros como representación de la desobediencia a través de los cuerpos revinientes, la universitaria señala que el vampiro es la representación de la rebeldía, pues desobedece tomando pleno control de su cuerpo después de la muerte para regresar de este proceso.
“Transgrede la vida porque ni siquiera revive, el vampiro reviene sin respiración, sin pulso y sin embargo tiene hambre, siente sed y se excita”, apuntó la especialista en patrimonio cultural, mercado del arte, antigüedades y libros raros.
Con un particular interés en la teratología, elfolklorey las producciones literarias en torno a la licantropía y vampirología del siglo XIX, especialmente su influencia en la literatura moderna, la estudiante de la IBERO inspiró su propuesta en el texto de finales del siglo XIXEssai sur l'Humanite Posthume et le Spiritisme, par un Positiviste, de Adolphe d’Assier, quien analizó mediante una aproximación positivista las ideas respecto a las manifestaciones de la vida después de la muerte a partir de la constitución física y el cese de sus funciones orgánicas.
En dicho ensayo se incluyó un breve subcapítulo dedicado al vampiro póstumo, el cual, según d’Assier, revelaba una nueva luz sobre la fisonomía del ser, sobre los cuerpos y su trascendencia.
JTGI/ICM
