22 DE MAYO DE 2026
Importa que películas en Cannes sean ovacionadas, pero es el tiempo el que decide cuáles trascienden: experto IBERO
PRENSA IBERO
22 DE MAYO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Para Fernando Moreno 'El More', académico del Departamento de Comunicación, los aplausos en Cannes sirven para poner una película en el mapa, pero la historia del cine demuestra que no siempre determinan qué obras terminan convirtiéndose en clásicos
En el Festival de Cine de Cannes los aplausos pueden durar más de veinte minutos, las ovaciones convertirse en titulares internacionales y los abucheos perseguir películas durante años. Pero para Fernando Moreno, “El More”, académico del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y una de las voces más reconocibles de la crítica cinematográfica en México, el verdadero juicio sobre una película siempre llega después.
“El tiempo le va dando su lugar a cada quien y va acomodando a cada quien en donde tiene que estar”, reflexionó durante una conversación sobre el fenómeno de Cannes, el papel de los festivales y la manera en que el cine logra, o no, trascender generaciones.
Para el conductor de El cine y…, programa de IBERO 90.9 que esta semana cumple 21 años al aire, las ovaciones son importantes porque revelan que algo ocurrió dentro de la sala, especialmente en una época donde ver cine colectivamente se ha vuelto casi un acto de resistencia cultural.
“Ya el hecho de ver una película en comunidad me parece revolucionario y contestatario”, explicó el especialista, para quien, en tiempos en los que muchas personas consumen películas solas, en pantallas pequeñas, pausando constantemente o incluso acelerando la reproducción, la experiencia de compartir una sala llena sigue teniendo un peso emocional y simbólico enorme.
Moreno dijo que Cannes funciona como un espacio donde se construyen reputaciones. Ahí comienzan conversaciones que pueden terminar meses después en los premios Oscar. Películas como Parásitos, de Bong Joon-ho, o Anora, de Sean Baker, iniciaron su recorrido triunfal en el festival francés antes de conquistar Hollywood. También Titane o La sustancia encontraron en Cannes el escaparate que las convirtió en fenómenos globales.
Pero también hay ejemplos opuestos.
El académico señaló que películas hoy consideradas clásicos atravesaron momentos de rechazo en Cannes. Taxi Driver, de Martin Scorsese; Pulp Fiction, de Quentin Tarantino; o María Antonieta, de Sofia Coppola, enfrentaron abucheos o fuertes divisiones críticas antes de consolidarse como obras de culto. En contraste, hay películas infladas durante su estreno que terminan perdiendo relevancia con el paso de los años, como la francesa Emilia Pérez.
Para él, esto demuestra que Cannes no es una sentencia definitiva sobre el valor de una película, sino un momento de visibilidad extrema dentro de una conversación mucho más larga y compleja.
“Los festivales sirven para poner en el mapa a una película que de otra manera no estaría, o para llamar la atención de una manera muy particular sobre una cineasta o un cineasta”, explica.
Este año, analizó el profesor universitario, el festival volvió a demostrar el peso mediático de las ovaciones. Guillermo del Toro conserva todavía el récord histórico de aplausos en Cannes con 22 minutos; sin embargo, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi , “Los Javis”, estuvo cerca de alcanzarlo recientemente con una cinta sobre Federico García Lorca protagonizada por Guitarrica de la Fuente y con participación de Penélope Cruz.
Aun así, Moreno insiste en que ni siquiera un récord así garantiza trascendencia artística.
Fernando Moreno también habló sobre el funcionamiento interno de los festivales y la imposibilidad de controlar completamente la reacción del público. A diferencia de una premiere convencional, explicó, en Cannes los boletos no se venden libremente: se asignan y reservan dentro de un ecosistema altamente competido donde confluyen prensa especializada, industria, críticos y cinéfilos de todo el mundo: “¿Cómo haces para controlar quién entra a la función? ¿Cómo haces para que los que entran genuinamente te aplaudan?”.
Moreno añadió que existen mecanismos paralelos de legitimación, como las tablas de evaluación de revistas especializadas tipo Variety o Film Comment, en las que críticos internacionales califican diariamente las películas en competencia mediante sistemas de estrellas y rankings que terminan influyendo en la conversación global.
El académico también se refirió a cómo las películas dependen profundamente de su contexto histórico y competitivo. El laberinto del fauno convivió durante toda su temporada de premios con La vida de los otros; Amores Perros lo hizo junto a El tigre y el dragón; y Guerra Fría, de Pawel Pawlikowski, terminó eclipsada por el fenómeno de Roma, de Alfonso Cuarón.
La charla sobre Cannes coincidió con un momento especial para El cine y…, el programa de IBERO 90.9 dirigido por Fernando Moreno, que cumple 21 años al aire y celebra además la publicación del libro El cine y… Conversaciones con cineastas latinoamericanos. Durante más de dos décadas, el espacio radiofónico se ha convertido en una plataforma para hablar de cine desde múltiples perspectivas: crítica, industria, festivales, lenguaje audiovisual y formación de nuevas voces.
Moreno señaló que las primeras coberturas internacionales del programa ni siquiera las realizó él, sino alumnas de intercambio acreditadas desde la estación para cubrir el Festival de Cine de San Sebastián. Desde entonces, el proyecto ha tenido presencia en festivales como Berlín, Toronto, Locarno, Jerusalén, Portland, Río de Janeiro y South by Southwest, entre muchos otros.
Actualmente, el programa tiene nuevamente presencia en Cannes gracias a Carlos Sierra, un colaborador recién egresado que vive en Madrid, y quien fue acreditado por IBERO 90.9 para cubrir el festival desde Francia. Ahí ya realizó entrevistas con Diego Luna, con actrices de Ceniza en la boca y con Bruno Santamaría, director de Seis meses en el edificio rosa y azul.
Para Moreno, esta labor también tiene una dimensión formativa: “No nada más hace falta nuevos directores o nuevas directoras. Hace falta nuevas plumas y nuevos ojos para ver el cine y para hacer crítica”.
La conversación cerrpo con la voz de Santiago Manrique, exalumno y colaborador del programa, quien invitó al público a acercarse a los contenidos de El cine y….: “Si quieren saber de cine y escuchar una conversación sólida y completa sobre noticias o temas de discusión cinematográfica, qué mejor lugar para hacerlo”.
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