Podría interesarte
PRENSA IBERO
PRENSA IBERO
• Una investigación difundida por el Departamento de Economía de la IBERO encontró que las normas de género sobre el trabajo doméstico siguen reforzándose mediante sanciones sociales. El estudio muestra que los hombres reciben evaluaciones más negativas cuando promueven una distribución más equitativa de las tareas del hogar, especialmente entre personas con visiones más tradicionales sobre los roles de género
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: jorge.cortes@ibero.mx

La igualdad dentro del hogar no siempre recibe aprobación social. Un estudio difundido por el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México encontró que los hombres son quienes enfrentan mayores sanciones cuando respaldan una distribución más equitativa del trabajo doméstico, un hallazgo que ayuda a explicar por qué los roles tradicionales de género continúan reproduciéndose incluso en contextos donde existe un discurso favorable a la igualdad.
La investigación, titulada
A diferencia de estudios basados únicamente en encuestas de opinión, la investigación utilizó un experimento en el que las y los participantes evaluaban a personajes virtuales después de conocer cómo distribuían el trabajo doméstico dentro de su hogar.
Los resultados muestran que cuando un hombre aparecía promoviendo una distribución más igualitaria de las tareas domésticas, las evaluaciones negativas eran significativamente más fuertes, especialmente entre participantes con creencias tradicionales sobre los roles de género. En contraste, esas mismas conductas recibían respuestas menos severas cuando estaban asociadas con mujeres.
De acuerdo con la autora, este patrón evidencia que las normas sociales no sólo dependen de lo que las personas consideran correcto, sino también de quién desafía esas expectativas.
El estudio parte de una idea central: las normas de género no persisten únicamente porque las personas las compartan, sino porque existen mecanismos cotidianos de aprobación y desaprobación que incentivan su cumplimiento.
En el experimento, las y los participantes modificaban la cantidad de "boletos" que otorgaban a un personaje virtual después de conocer cómo repartía las tareas domésticas. Ese cambio permitió identificar cuándo una conducta era premiada o castigada socialmente.
Los resultados muestran que las respuestas no fueron simétricas. Las desviaciones hacia una organización más igualitaria tendieron a recibir mayores sanciones que aquellas que mantenían o reforzaban la distribución tradicional del trabajo doméstico.
Otro de los hallazgos relevantes es que, dentro de la muestra analizada, las mujeres expresaron expectativas más tradicionales sobre la cantidad de trabajo doméstico que corresponde a las mujeres y tendieron a sancionar con mayor frecuencia las conductas que se apartaban de esas normas.
Asimismo, cuando la distribución de las tareas reducía la carga doméstica asignada a las mujeres, es decir, se acercaba a una división más equitativa, las participantes tendían a penalizar esa decisión. En cambio, cuando aumentaba la proporción de trabajo doméstico realizada por las mujeres, las respuestas eran más favorables.
Estos resultados sugieren que, en determinados contextos, el cumplimiento de la norma social puede ser valorado por encima del contenido igualitario de la conducta.
La investigación aporta evidencia experimental sobre un aspecto poco explorado: cómo las normas sociales se mantienen mediante recompensas y sanciones informales ejercidas por la propia comunidad.
En lugar de limitarse a preguntar qué piensan las personas sobre la igualdad de género, el estudio observa cómo reaccionan cuando alguien rompe las expectativas tradicionales, mostrando que la persistencia de las desigualdades también depende de las respuestas sociales frente al cambio.
La Dra. Alejandra Villegas es docente de la Licenciatura en Economía de la IBERO, programa que forma profesionales capaces de analizar con rigor los principales desafíos económicos de México, como la desigualdad, la informalidad laboral, la baja productividad, las brechas de género y el acceso al financiamiento, entre otros, en diálogo con un contexto internacional.
Además, es egresada del Doctorado en Estudios Críticos de Género de la IBERO, un posgrado enfocado en comprender y difundir teorías y metodologías de los estudios críticos de género desde una perspectiva crítica, inter y transdisciplinaria, con el propósito de contribuir a la construcción de sociedades más justas, incluyentes, libres y solidarias.
A través de investigaciones como ésta, la Universidad Iberoamericana genera evidencia para comprender cómo las normas sociales influyen en la vida cotidiana y qué factores dificultan el avance hacia relaciones más igualitarias.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
Para mayor información sobre este comunicado llamar a los teléfonos: (55) 59 50 40 00, Ext. 7594, 7759 Comunicación Institucional de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México Prol. Paseo de la Reforma 880, edificio F, 1er piso, Col. Lomas de Santa Fe, C.P. 01219