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PRENSA IBERO
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• Investigación en la que participa el Dr. Mauricio Hernández, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), y la Dra. Rosa María Mariscal-Moreno, del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana, identifica los alimentos que más terminan en la basura en los hogares del país • Una mayor capacidad económica se asocia con un mayor desperdicio de alimentos, ya que facilita comprar más productos de los que finalmente se consumen
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Las frutas y verduras son los alimentos que con mayor frecuencia terminan en la basura de los hogares mexicanos, muy por encima de productos como las bebidas alcohólicas, las botanas o los embutidos, revela un estudio internacional en el que participaron el Dr. Mauricio Hernández, investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana, y la Dra. Rosa María Mariscal-Moreno, académica del Departamento de Salud
La investigación, publicada en la revista científica Cleaner Waste Systems, constituye uno de los primeros esfuerzos por caracterizar el desperdicio de alimentos en hogares mexicanos e identificar qué productos se desechan con mayor frecuencia y qué factores sociales influyen en este fenómeno. En el trabajo también participaron Mariana Franco-Morgado, del Tecnológico de Monterrey, y Anayansi Escalante-Aburto, investigadora de esa misma institución.
Para el estudio se aplicó un cuestionario a 127 personas de distintas regiones del país. Los resultados muestran que las verduras frescas y no frescas representan el 18.8% del desperdicio doméstico, mientras que las frutas frescas y no frescas concentran el 13.8%, convirtiéndose en las categorías con mayor presencia entre los alimentos desechados. Les siguen el pan (11%) y la pasta, el arroz y otros cereales (9%). En conjunto, estos cuatro grupos concentran más de la mitad del desperdicio reportado por los participantes.
En contraste, productos como las bebidas alcohólicas, las botanas y los embutidos preparados registraron algunos de los niveles más bajos de desperdicio. Las bebidas alcohólicas representaron apenas el 0.5% del total reportado, mientras que las botanas y los embutidos también figuraron entre las categorías menos desechadas por los hogares mexicanos.
Los investigadores explican que las frutas y verduras poseen una vida útil más corta que otros alimentos, por lo que son más susceptibles a echarse a perder cuando no se consumen oportunamente o se almacenan de manera inadecuada. Esa condición ayuda a explicar por qué encabezan el desperdicio doméstico tanto en México como en otros países.
Aun así, el estudio encontró que las cantidades desperdiciadas suelen ser relativamente pequeñas. La mayoría de las personas reportó desechar entre una y dos porciones de verduras por semana, así como alrededor de una cuarta parte o una pieza de fruta.
Otro de los hallazgos relevantes es que los hogares con mayor nivel socioeconómico presentan una mayor probabilidad de desperdiciar alimentos, particularmente frutas y verduras. De acuerdo con los autores, una mayor capacidad económica puede favorecer compras superiores a las necesidades reales del hogar, incrementando la posibilidad de que algunos productos terminen desechándose antes de ser consumidos.
El estudio también encontró que las personas de mayor edad desperdician menos frutas, lo que los investigadores atribuyen a mejores hábitos de planeación, almacenamiento y aprovechamiento de los alimentos adquiridos.
Los autores consideran que estos resultados pueden servir como base para diseñar campañas de educación alimentaria y políticas públicas orientadas a disminuir el desperdicio de alimentos en México.
Entre las estrategias propuestas destacan enseñar a planificar mejor las compras, promover técnicas adecuadas de almacenamiento, aclarar el significado de las fechas de caducidad y consumo preferente, impulsar aplicaciones que ayuden a administrar los alimentos disponibles y fortalecer programas de donación de excedentes y aprovechamiento de residuos orgánicos.
Aunque se trata de un estudio piloto y la muestra no representa a toda la población mexicana, los investigadores subrayan que constituye un primer paso para comprender cómo y por qué se desperdician alimentos en el país, información que puede contribuir al desarrollo de estrategias para fortalecer la seguridad alimentaria y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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