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PRENSA IBERO
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• Con datos de PISA 2022, una investigación encontró que el contexto socioeconómico de la escuela tiene un efecto mayor sobre el rendimiento en matemáticas que la condición socioeconómica de cada estudiante • En Italia, el efecto composicional del nivel socioeconómico de la escuela fue entre dos y tres veces mayor que en México • Un modelo de IA aplicado a 20 mil hogares mexicanos logró predecir, a partir de imágenes del entorno urbano, si un hogar tenía probabilidad de encontrarse en situación de pobreza con una precisión superior al 95% • El 46% de niñas y niños de 0 a 5 años carecen de acceso a servicios de salud, de acuerdo con la Dra. Mónica Ancira, del Observatorio Materno Infantil de la IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional · Contacto de prensa: luis.reyes@ibero.mx

Las condiciones económicas de las familias, el tipo de escuela, la motivación, la violencia, el lugar donde se vive y el acceso a salud y nutrición pueden determinar las oportunidades de niñas, niños y adolescentes, coincidieron especialistas de la Universidad Iberoamericana (IBERO) Ciudad de México (CDMX) y de la Universitá Degli Studi Milano-Bicocca.
La mesa “Estructuras socioeconómicas en las que se desarrollan las infancias”, de la cátedra "Los derechos humanos en una perspectiva universitaria entre México en Italia", llevada a cabo en nuestra casa de estudios mostró cómo las desigualdades se acumulan desde los primeros años de vida.
La primera intervención, estuvo a cargo de Francesca Greselin, catedrática de Estadística de la Universidad de Milán-Bicocca, llevó la discusión sobre desigualdad educativa a los datos de PISA 2022.

Su investigación “¿Quién se queda atrás y quién se abre paso? Desigualdades socioeconómicas en la distribución del rendimiento en matemáticas en México e Italia”, comparó alrededor de 10 mil estudiantes: 7 mil de Italia y 3 mil de México, pertenecientes a 330 y 182 escuelas.
Greselin explicó que el vínculo entre nivel socioeconómico y desempeño académico está ampliamente documentado, pero que su análisis buscó determinar cómo cambia esa relación a lo largo de la distribución del rendimiento y entre distintos países.
El resultado más llamativo fue el peso del contexto escolar. En Italia, el efecto composicional del nivel socioeconómico promedio de la escuela resultó entre dos y tres veces mayor que en México. En ambos países, la repetición de curso, la ansiedad matemática y las brechas de género tuvieron efectos relevantes.
La investigadora subrayó que estos resultados tienen implicaciones para la política pública: conocer dónde se concentra con mayor intensidad la desigualdad permitiría dirigir las intervenciones hacia los grupos donde pueden producir un mayor impacto.
La segunda intervención correspondió a Mariangela Zenga, profesora investigadora de Estadística Social, quien presentó la investigación “La motivación como vía de aprendizaje: análisis de las competencias de los adolescentes en los sistemas educativos de la UE a través de PISA 2022”.

Su análisis midió variables sociodemográficas, incorporó factores personales, emocionales y sociales para estudiar las competencias en matemáticas, lectura y ciencias. Entre las variables estuvieron la perseverancia, curiosidad, motivación, interés por las materias, estrés y malestar emocional, así como el apoyo docente y el clima escolar.
Uno de los hallazgos destacados fue que la motivación ocupa un lugar central en el modelo y mantiene relaciones positivas con las competencias estudiantiles. Zenga planteó que el clima escolar puede ser factor protector y que las políticas educativas deben considerar intervenciones como programas contra el bullying y aulas inclusivas.
La demógrafa Patrizia Farina, de la Universidad de Milán-Bicocca, presentó “Violencia contra la infancia: marco conceptual, medición e indicadores de prevalencia en Italia. Resultados del proyecto europeo DORA”.

Su exposición se centró en un problema metodológico que tiene consecuencias para las políticas públicas: no existe un único indicador capaz de capturar toda la prevalencia de la violencia contra niñas, niños y adolescentes.
El proyecto trabaja con diferentes fuentes para identificar y clasificar formas de violencia, pero enfrenta problemas de definición, calidad, periodicidad y comparabilidad de los datos. Farina destacó la necesidad de conocer no sólo la existencia de un caso, sino su contexto, características y quién es el perpetrador.
Planteó la necesidad de construir un sistema integrado de información sobre violencia contra la infancia, pues los registros existentes representan sólo una parte del fenómeno. Las organizaciones de la sociedad civil pueden aportar información para identificar nuevas formas de violencia que todavía no están consideradas.
El Dr. Isidro Soloaga, director del Departamento de Economía de la IBERO, llevó la discusión al territorio con su ponencia “Calidad urbana a través de la óptica del Machine Learning”. Su propuesta parte de una pregunta: ¿cómo influye el entorno urbano en las oportunidades que tendrá una niña, niño o adolescente?

A través de imágenes de Google Street View, sistemas de información geográfica y aprendizaje automático, su equipo analiza características como banquetas, basura, iluminación, áreas verdes, deterioro de edificios, transporte y cercanía con escuelas, hospitales y otros servicios.
Con datos georreferenciados de 20 mil hogares de México, usó un modelo capaz de predecir, a partir de una fotografía del entorno, la probabilidad de que un hogar estuviera en situación de pobreza con una precisión superior a 90-95 %. También se usó para comparar zonas antes y después de intervenciones públicas, como el Cablebús.
La mesa concluyó con la Dra. Mónica Ancira, académica del Departamento de Salud de la IBERO y responsable del Observatorio Materno Infantil, quien presentó “Prioridades en el cuidado de la primera infancia”.

Destacó que las desigualdades comienzan antes del nacimiento y que los primeros y siguientes mil días de vida son fundamentales para el desarrollo cognitivo y la salud. El estado de nutrición y salud de las familias y las condiciones del entorno pueden influir en las trayectorias de salud y enfermedad durante toda la vida.
La académica señaló que México no alcanzó cuatro de las seis metas mundiales que originalmente debían cumplirse en 2025 y que fueron extendidas hasta 2030. Entre los datos presentados destacó que 46% de las niñas y niños de entre 0 y 5 años carecen de acceso a servicios de salud.
Para la especialista, atender la primera infancia requiere políticas públicas articuladas y sostenidas. El futuro de niñas y niños, sostuvo, no debería depender del lugar donde nacen, del ingreso de sus hogares ni de la capacidad de sus familias para navegar servicios fragmentados.
La mesa concluyó con la reflexión sobre la desigualdad infantil, la cual no tiene una sola causa ni puede resolverse desde una sola disciplina. Escuela, familia, salud, nutrición, seguridad, motivación y territorio forman parte de un mismo entramado que puede ampliar o limitar las oportunidades desde los primeros años de vida.
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