PRENSA IBERO
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5 DE MAYO DE 2026
Por: Jorge Luis Cortés
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La mañana de este lunes 4 de mayo, un sismo con epicentro en Oaxaca activó la alerta sísmica en distintas regiones del país, incluida la Ciudad de México, y miles de personas evacuaron edificios de forma preventiva. El movimiento, que no dejó daños mayores, funcionó como recordatorio de que México es un país altamente sísmico y de que la preparación constante no es opcional, especialmente previo al Primer Simulacro Nacional 2026, programado para el próximo 6 de mayo, cuyo objetivo es evaluar la capacidad de respuesta de la población y las autoridades ante un escenario de gran magnitud.
El hecho nos remite también a advertencias de especialistas de la Universidad Iberoamericana, que señalan que en sismos, además de los protocolos físicos de evacuación, es fundamental considerar un aspecto que suele pasar desapercibido: la atención psicológica inmediata.
Desde la Especialidad en Intervención Psicosocial en Emergencias, programa de posgrado único IBERO impartido por la IBERO, la intervención en las primeras 72 horas posteriores a un evento sísmico es clave para mitigar impactos emocionales y prevenir trastornos como el estrés postraumático. Durante este periodo, las personas pueden experimentar miedo intenso, confusión, ansiedad o sensación de pérdida de control, incluso si no hubo daños materiales.
El cuerpo académico del programa académico también indica que la atención psicosocial en emergencias no implica necesariamente terapia formal, sino acciones básicas de acompañamiento emocional, contención y orientación, tanto a nivel individual como comunitario.
“Después de un sismo, las personas necesitan recuperar una sensación de seguridad. Escuchar, validar emociones y brindar información clara puede hacer una diferencia significativa”, se indicó en 2024, durante la presentación de la Especialidad.
Este tipo de intervención cobra relevancia en un país donde los sismos forman parte de la memoria colectiva. A pesar de eventos devastadores como los de 1985 y 2017, especialistas advierten que aún persisten vacíos en la atención emocional posterior a emergencias.
Además, recuerdan que la preparación no termina con saber evacuar. El simulacro del 6 de mayo, que incluirá la activación masiva de alertas en altavoces y celulares, es también una oportunidad para reflexionar sobre cómo reaccionamos emocionalmente ante estos eventos y qué herramientas tenemos para gestionarlo.
Por: Jorge Luis Cortés
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