16 DE JUNIO DE 2026
Elecciones intermedias o el fin del mandato de Trump en EU podrían abrir ventana para un T-MEC más favorable para México: académico IBERO
PRENSA IBERO
16 DE JUNIO DE 2026
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría extenderse más allá de 2026 y encontrar mejores condiciones para México después de las elecciones intermedias estadounidenses o incluso al término del mandato del presidente Donald Trump, afirmó el Dr. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana.
De acuerdo con el especialista, el actual entorno político en Estados Unidos complica la posibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo que beneficie plenamente a México, pues las decisiones comerciales de la administración Trump están estrechamente vinculadas a objetivos políticos internos.
"Su prioridad es política", señaló Herrera al analizar la postura del gobierno estadounidense durante el proceso de revisión del tratado comercial más importante para América del Norte.
Para el académico de la IBERO, el escenario más probable es que las negociaciones continúen durante los próximos meses e incluso años, sin que se concrete una renovación definitiva del acuerdo en el corto plazo.
"No va a haber un tratado efectivo este año. Vamos a seguir en el jaloneo y en la negociación. Va a ser una negociación larga, va a ser una negociación difícil y no va a ser una negociación rápida", explicó.
Aunque en diversas ocasiones Donald Trump ha cuestionado los beneficios del libre comercio e incluso ha sugerido modificaciones profundas al acuerdo regional, Herrera considera poco probable que Estados Unidos abandone unilateralmente el T-MEC.
El especialista recordó que jurídicamente no se trata de una renegociación completa, sino de un proceso de revisión contemplado desde la firma del acuerdo.
El mecanismo establece que, si los tres países no alcanzan un consenso para extender el tratado por un nuevo periodo, éste no desaparece automáticamente. En cambio, entra en una etapa de revisiones anuales que puede prolongarse durante varios años.
"Legalmente no puede simplemente echarlo para atrás. Estados Unidos firmó ese tratado y se comprometió a seguir un procedimiento", explicó.
Esta disposición ofrece certidumbre a los socios comerciales y reduce el riesgo de una ruptura abrupta que afecte las cadenas productivas de América del Norte.
Herrera también descartó la posibilidad de que Trump impulse fácilmente una sustitución del T-MEC por acuerdos bilaterales separados con México y Canadá, una idea que llegó a plantear en el pasado.
Según explicó, un cambio de esa magnitud requeriría la aprobación del Congreso estadounidense, un escenario políticamente complejo para la Casa Blanca.
"Cada vez que una cuestión comercial de esta administración ha llegado al Congreso americano, la ha perdido", sostuvo.
Por ello, considera que la estrategia de Washington seguirá concentrándose en aprovechar los mecanismos de revisión existentes y en mantener presión mediante medidas arancelarias sectoriales, sin abrir una negociación completamente nueva que obligue a pasar por el Poder Legislativo.
El académico señaló que, aunque las revisiones prolongadas generan incertidumbre, también podrían representar una oportunidad para México.
A su juicio, el actual contexto electoral estadounidense dificulta que Washington adopte posiciones flexibles en materia comercial. Por ello, esperar a que disminuya la presión política derivada de las elecciones intermedias o incluso a la llegada de una nueva administración podría generar condiciones más favorables para cerrar un acuerdo definitivo.
"A lo mejor no está tan mal que esto se prolongue hasta que se calmen las aguas en Estados Unidos", comentó.
Incluso, recordó que el propio diseño original del tratado asumía que la revisión de 2026 ocurriría bajo una administración distinta a la de Trump, ya que pocos anticipaban el regreso del republicano a la Casa Blanca tras haber dejado el cargo años atrás.
Pese a las tensiones comerciales y al ruido político que rodea la revisión del T-MEC, Herrera destacó que el proceso formal continúa avanzando.
Las rondas de trabajo entre los gobiernos siguen desarrollándose y ya existen nuevas reuniones programadas para los próximos meses, lo que demuestra que las tres naciones mantienen abierto el diálogo.
Para el académico de la IBERO, este es un indicio de que ninguna de las partes busca romper el acuerdo, sino reposicionar sus intereses dentro de un marco de negociación que podría extenderse durante buena parte de la próxima década.
En ese contexto, concluyó, la estrategia más conveniente para México podría ser mantener abiertas las conversaciones y aprovechar el tiempo para negociar desde una posición menos presionada por la coyuntura política estadounidense.
"Lo más probable hoy es que nos vayamos a revisiones anuales. Y eso podría dar espacio para alcanzar más adelante un acuerdo que resulte más favorable para México", concluyó.
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