27 DE MAYO DE 2026
Opinión. Dignidad frente al algoritmo: El llamado del Papa a frenar el monopolio de la IA
PRENSA IBERO
27 DE MAYO DE 2026
PRENSA IBERO
AUTOR
Académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la IBERO

El papa León XIV publicó el 25 de mayo su primera encíclica social, Magnifica humanitas [Magnífica humanidad] (sigla: MH), sobre la importancia de custodiar la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial (IA), siguiendo una larga tradición que se remonta a la encíclica Rerum novarum [Sobre las cosas nuevas], de León XIII, en 1891. El papa norteamericano de origen peruano ya explicó hace un año que había tomado el nombre pontifico de León XIV para visibilizar que quería seguir la labor pastoral y magisterial iniciada por el papa Gioacchino Pecci, León XIII: si este había reflexionado desde la antropología y la ética cristianas acerca de las “cosas nuevas” de finales del siglo XIX, que eran el capitalismo industrial y el proyecto alternativo del socialismo/comunismo, el papa Robert F. Prevost, León XIV, quiere hacer lo propio con las actuales “cosas nuevas”, que son la digitalización, la IA y la robótica (MH, 4), sin olvidar las corrientes transhumanistas y posthumanistas, que llaman a la puerta.
Con Rerum novarum se inició la moderna Doctrina Social de la Iglesia, que consiste en pronunciamientos oficiales de la Iglesia católica acerca de “la cuestión social”, es decir, temáticas sociales, económicas, políticas y más recientemente también medioambientales y técnicas. Varios papas publicaron encíclicas en el aniversario de Rerum novarum, por tanto, en años acabados en 1: Quadragesimo anno (Pío XI, 1931), Mater et magistra (san Juan XXIII, 1961), Octogesima adveniens (san Pablo VI, 1971), Laborem exercens (san Juan Pablo II, 1981) y Centesimus annus (de nuevo Juan Pablo II, 1991). Lo lógico habría sido esperar al año 2031 para publicar Magnifica humanitas, pero León XIV no ha querido esperar y lo ha hecho con motivo de los 135 años de Rerum novarum, tal como él mismo reconoce en la introducción (MH, 3). El papa americano presenta un somero recorrido por la historia de estos 135 años de Doctrina Social de la Iglesia, desde 1891, mostrando cómo el Magisterio social, siendo unitario, se adapta a realidades históricas diversas. Lo común en ese Magisterio es la prioridad del trabajo sobre el capital, la necesidad de un salario justo para todos, la centralidad de la dignidad de la persona humana, el derecho natural a la propiedad (teniendo esta una función social), los principios de libertad, solidaridad, subsidiariedad, las asociaciones de trabajadores (sin arrojarse en los brazos de la lucha de clases), la apuesta por la paz, la opción por los pobres, la búsqueda de un orden internacional justo, el desarrollo humano integral y solidario y la ecología integral.
En la IA y la robótica, y en general en la revolución digital, el papa León XIV ve una magnífica oportunidad de humanizar la sociedad, dado que las nuevas tecnologías pueden ahorrarnos multitud de tareas que hasta ahora nos resultaban onerosas e incluso degradantes. Sin embargo, también ve el peligro generalizado de una ingenuidad (espoleada por intereses empresariales que distan de ser ingenuos), mediante la cual creemos que las nuevas tecnologías resolverán todos nuestros problemas, de tal modo que confiamos acríticamente en ellas sin darnos cuenta de que nos hacen perder humanidad. La tecnología no puede sustituir lo humano porque nunca llegará a ser humana aun cuando pueda parecerlo.
A lo largo de su encíclica, el papa León utiliza la imagen bíblica y también agustiniana (recodemos que él proviene de la Orden de San Agustín) de “las dos ciudades”. Nos recuerda que tanto la torre de Babel como la reconstrucción de Jerusalén tras el exilio de los israelitas en Babilonia se llevaron a cabo con técnica: en el caso de la torre de Babel, se partió de una uniformidad que acabaría provocando una penosa división en la sociedad, mientras que en el caso de Jerusalén, bajo la guía de Nehemías, se logró la comunión a partir de la diversidad. Y el papa nos pregunta: ¿Qué estamos construyendo hoy con la IA y la robótica: una nueva torre de Babel o una nueva Jerusalén? ¿Estamos tratando de someter la humanidad a la técnica, o bien procuramos utilizar la técnica para construir humanidad? La respuesta requiere discernimiento, inteligencia, preocupación por el bien común y un deseo de custodiar lo humano, en lugar de darlo por finiquitado.
No cabe duda de que Magnifica humanitas es una encíclica que hace pensar en profundidad tanto a nivel personal, como comunitario, como institucional.
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